Ángel de mi vida, de Yúldor Gutiérrez

Los niños invisibles

Jerónimo Rivera-Betancur

Aunque la sociedad colombiana ha recorrido un largo camino hacia la inclusión y hoy pueden verse avances significativos, sigue siendo un tema pendiente en muchos ámbitos y, sobre todo, en la inserción de quienes presentan algún tipo de discapacidad (física o cognitiva) en algunas esferas de la sociedad en condiciones de respeto y equidad. El cine colombiano ha subrepresentado también a estas personas en sus narrativas y son pocos los personajes secundarios que representan algún tipo de discapacidad y mucho menos los que las protagonizan.

En el ámbito de las producciones cinematográficas de los últimos tiempos, podríamos recordar al personaje semi-autobiográfico de Giovanni Patiño en La vendedora de rosas, a Mañe, protagonista de La sombra del caminante (con alusiones a los personajes del “ciego” y el “tullido” de en Los Olvidados de Buñuel) o a las películas Pasos de héroe (Henry Rincón, 2016) o Talento millonario (Edison Vanegas, 2017) protagonizadas por niños y jóvenes con discapacidad motora o cognitiva.

Son pocas también las películas colombianas dirigidas específicamente a un público infantil o familiar; lo que se agrava con una televisión privada que abandonó a este público desde su entrada en funcionamiento en 1998 y que, veintitrés años después, no tiene una propuesta concreta. De todas formas, el público infantil y juvenil colombiano migró hace décadas a los contenidos extranjeros y esto significa, en términos prácticos, que el cine y los canales de televisión nacional tienen muy pocos espectadores por debajo de los treinta años.

La televisión pública, por su parte, ha liderado los contenidos de calidad hacia esta franja poblacional y algunos pocos realizadores han apostado a los espectadores más jóvenes. Justamente, una de las películas mejor logradas de animación para el público infantil en Colombia es El libro de Lila (Marcela Rincón, 2017). La televisión infantil y juvenil fue relegada a un segundo plano desde la llegada de los canales privados de televisión nacional y son pocos los proyectos que en más de dos décadas han presentado una propuesta sólida y de buen recibo por parte del público. Uno de los más exitosos fue Francisco el matemático, que, entre 1999 y 2004 presentó las historias de jóvenes de un colegio público del sur de Bogotá con un gran éxito entre el público y buenos comentarios por parte de la crítica. En 2017, RCN impulsó una secuela de la serie con un éxito bastante más moderado. Al frente de la serie original estuvo Yúldor Gutiérrez, con amplia experiencia también como director en la televisión colombiana.

A pesar de su trayectoria ampliamente conocida en televisión, Gutiérrez no había dirigido un largometraje y la pandemia lo obligó a aplazar el lanzamiento de su ópera prima cinematográfica, Ángel de mi vida, para 2021, luego de un debut prometedor ante el público infantil y juvenil del Cine bajo las estrellas del interrumpido FICCI 2020.

La película tiene dos argumentos poderosos para resaltarse entre el conjunto de películas de la filmografía nacional: estar dirigida al público infantil y juvenil y la representación que hace de la discapacidad en la gran pantallaSi bien se trata de una propuesta que bebe de las aguas del melodrama y cuyos giros argumentales pueden antojarse un poco sensibleros, se trata de una propuesta rigurosa de puesta en escena que puede tener muy buen recibo en el público familiar. Esta condición, por supuesto, no es gratuita, pues se trata de la ópera prima cinematográfica de un director ya consagrado en la televisión como director, escritor y actor, un director con oficio.

 

La película tiene dos argumentos poderosos para resaltarse entre el conjunto de películas de la filmografía nacional: estar dirigida al público infantil y juvenil y la representación que hace de la discapacidad en la gran pantalla.

Ángel de mi vida es la historia de un joven discapacitado que quiere ser atleta para ganar el corazón de su padre, quien a su vez tiene problemas de corazón (metáfora un poco obvia de su disfuncionalidad emocional). Con una premisa tan sencilla, y en ocasiones un poco repetitiva y obvia, la película consigue lo que espera sin demasiados rodeos ni giros de la trama, haciendo que sea una historia fácil y digerible para toda la familia y que apunte con claridad a ese público, buscando conmover y mover al espectador hacia una empatía por la diferencia y un clamor por la inclusión.

Aunque parezca tarea sencilla, no es fácil contar historias que logren encantar y conmover al gran público y allí está uno de sus principales méritos.

El director muestra su oficio al presentar una historia meticulosa en donde se privilegian las escenas emocionales sobre las racionales, buscando hablar más del amor que la discapacidad. En ese orden de ideas, la película se enfoca más en la aceptación de la discapacidad en el entorno familiar que en la compasión y en la condescendencia, enfoque que se agradece al abordar un tema tan delicado y que suele abordarse desde una mirada lastimera o caritativa. Enmarcada en hermosos paisajes caribeños, la película presenta una propuesta fotográfica sólida y una muy acertada dirección de actores en un elenco protagonizado por Junior Polo, quien cumple bastante bien con el reto de encarnar a un joven con discapacidad cognitiva, y Viña Machado, quien logra una actuación con altos toques sentimentales que, no obstante, no cae en la melosería.

En la película participan también varios niños con distintos tipos de discapacidad motora y cognitiva que, aunque no son los protagonistas, logran dar verosimilitud y potencia a la historia. Aunque no es la función de las películas, este proyecto contó con el apoyo de la Fundación Fides y ha destinado parte de sus ganancias al sostenimiento de la fundación. Más allá del apoyo financiero efectivo, es importante visibilizar las obras de una entidad que ha hecho tanto por las personas en situación de discapacidad en Colombia.

Estamos lejos del día en que las películas presenten con naturalidad actores con discapacidad encarnando cualquier tipo de personajes y que no sean exaltadas solo por esto. Mientras tanto, es importante aplaudir cualquier esfuerzo encaminado a visibilizar a muchos hombres y mujeres que deben luchar por subsistir en un mundo que no ha sido pensado para ellos.