{"id":189,"date":"2021-08-17T15:34:01","date_gmt":"2021-08-17T15:34:01","guid":{"rendered":"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n03\/?p=189"},"modified":"2021-08-21T15:13:24","modified_gmt":"2021-08-21T15:13:24","slug":"el-tercer-cine-colombiano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n03\/el-tercer-cine-colombiano\/","title":{"rendered":"El tercer cine colombiano"},"content":{"rendered":"<p class=\"autor\">Carlos \u00c1lvarez<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-42 aligncenter\" src=\"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n03\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2021\/08\/sep.png\" alt=\"\" width=\"22\" height=\"8\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"entradilla\">Al cine colombiano lo que s\u00ed le ha faltado, entre otras cosas, es una seria reflexi\u00f3n sobre su condici\u00f3n.<br \/>\nHaberse puesto a pensar qu\u00e9 clase de cine era factible y necesario en un pa\u00eds como Colombia, subdesarrollado, dependiente y capitalista atrasado.<br \/>\nPero lo cierto es que esta reflexi\u00f3n ha estado siempre ausente.<\/p>\n<p>Ni por parte de los cineastas, para tratar de orquestar su obra en un territorio cierto; ni de los productores, en la medida en que esperaban recuperar sus dineros invertidos en el cine y obtener ganancias; ni por parte de los cr\u00edticos, para los cuales podr\u00eda suponerse que ese era su oficio.<br \/>\nEsta negativa a buscar la identidad, a constatar hechos o a fijar alg\u00fan tipo de pautas te\u00f3ricas culturales no hizo sino estar acorde a los bamboleos err\u00e1ticos del cine colombiano en los \u00faltimos a\u00f1os, en que la producci\u00f3n se incrementa y continua y recurrentemente se habla del \u00faltimo film, como \u201cel verdadero inicio del cine colombiano\u201d.<br \/>\nHoy es m\u00e1s imperativo que nunca la necesidad de hacer esa reflexi\u00f3n. Pero pretenderlo implica un trabajo largo y sistem\u00e1tico, que por supuesto, no se podr\u00e1 evacuar en un s\u00f3lo texto.<br \/>\nHace once a\u00f1os habl\u00e1bamos con Fernando Birri y dec\u00edamos que en 5 a\u00f1os a m\u00e1s tardar, la industria del cine colombiano ser\u00eda floreciente y pr\u00f3spera y nos dar\u00eda feliz trabajo a todos.<br \/>\nA los pocos a\u00f1os ya nos hab\u00edamos dado cuenta del error de apreciaci\u00f3n.<br \/>\nPero, por suerte, nos dimos cuenta.<br \/>\nLa industria de cine en Colombia no era posible y desde esa \u00e9poca no ha sido tampoco posible.<br \/>\nY hoy con 11 a\u00f1os de por medio, se ve cada vez m\u00e1s lejana.<br \/>\nLa equivocaci\u00f3n part\u00eda de basar la formaci\u00f3n de una industria de cine en las buenas intenciones de los realizadores o cr\u00edticos de esa \u00e9poca, y no pensar en las condiciones econ\u00f3micas que son las que dan lugar a una industria cinematogr\u00e1fica en un pa\u00eds capitalista y dependiente. Los realizadores que desde esa \u00e9poca llegaron con las sanas intenciones de hacer films que se pusieran al lado de las nuevas olas que inundaban el mundo, vivieron en carne propia la ineficacia de sus art\u00edsticas intenciones y sin entrar a juzgarlas, derivaron f\u00e1cilmente hacia el mercantilismo m\u00e1s mediocre, envolvi\u00e9ndolo, eso s\u00ed, con papel regalo de colores, para ocultar sus patra\u00f1as con visos seudo-art\u00edsticos.<br \/>\nA ellos, la llamada &#8220;generaci\u00f3n de los maestros&#8221; (Norden, Angulo, Mej\u00eda, Pinto, Gonz\u00e1lez), se les puede acreditar su frustraci\u00f3n inicial, r\u00e1pidamente tapada por un reacomodo vitalizador dentro de la burgues\u00eda, que necesitaba realizadores de cine que publicitaran sus &#8220;triunfos y adelantos\u201d, en tantos aspectos de los que tienen que hablar: sociales, industriales, urban\u00edsticos, etc. Para ellos hicieron y siguen haciendo documentales en brillantes y primorosos colores kodak.<br \/>\nPero la industria no se form\u00f3. El atraso capitalista de Colombia no daba para eso. Los inversionistas no hab\u00edan descubierto que ah\u00ed tambi\u00e9n pod\u00eda haber ganancias y prefer\u00edan ir sobre seguro con sus supernegocios en la construcci\u00f3n urbana, los latifundios, el comercio u otras actividades menos riesgosas y m\u00e1s conocidas.<br \/>\nEl arte que propusieron los artistas del cine de principios de la d\u00e9cada del 60 nunca los convenci\u00f3 y m\u00e1s bien los llen\u00f3 de una desconfianza abstinente.<br \/>\nAdem\u00e1s, si hab\u00eda un cine que abarcara todas las pantallas, con gran calidad, solvencia t\u00e9cnica, buen\u00edsimos argumentos y protagonistas hermosos y hermosas, \u00bfpara qu\u00e9 ponerse a experimentar en Colombia, con t\u00e9cnicos novatos, directores incultos y actrices aindiadas? El neocolonialismo era econ\u00f3mico primero y cultural despu\u00e9s, y ambos unidos llevaron a que nunca hubiera una industria colombiana de cine.<br \/>\nLos intentos han sido espor\u00e1dicos, pero persistentes en estos 14 a\u00f1os. Unos se propusieron hacer pel\u00edculas cultas como <em>Bajo la Tierra<\/em> (Santiago Garc\u00eda, 1968) o <em>Tres Cuentos Colombianos<\/em> (Alberto Mej\u00eda y Julio Luzardo,1964); a otros les dio por inspeccionar los g\u00e9neros que desde el exterior causaban furor en Colombia, para copiar la f\u00f3rmula y llenarse de plata. Entonces hicieron pel\u00edculas de vaqueros colombianos copiadas de los vaqueros italianos, a su vez copiadas de los vaqueros americanos. <em>Aquileo Venganza<\/em> (Ciro Dur\u00e1n, 1967), o <em>El taciturno<\/em> (Jorge Gait\u00e1n<u>,<\/u> 1969). Algunos prefer\u00edan las coproducciones para asegurar alg\u00fan mercado en el extranjero como Lizardo D\u00edaz que trae ilustres desconocidos (ilustres en su casa) para dirigir sus coproducciones como <em>Y la novia dijo<\/em>&#8230; (Gaetano Dell-Era, 1964) o <em>Amazonas para dos Aventureros<\/em> (Ernest Hoffbauer, 1974).<br \/>\nIrremediablemente, todos estos trabajos han llevado al fracaso o por lo menos, a proseguir los trabajos aislados sin que la industria organizada aparezca.<\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"destacado\">El neocolonialismo era econ\u00f3mico primero y cultural despu\u00e9s, y ambos unidos llevaron a que nunca hubiera una industria colombiana de cine.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>El cine da para todo y por eso no se le puede pedir al se\u00f1or que hace telenovelas romanticonas con el m\u00e1s preciso inter\u00e9s mercantil, que se apreste a una discusi\u00f3n cultural sobre el cine que debe hacerse para Colombia, porque este se\u00f1or tiene objetivos muy precisos y ni con todos los argumentos posibles de por medio, cambiar\u00e1 su negocio. Pero tampoco los cr\u00edticos supieron ubicar este tipo de manifestaciones dentro del contexto colombiano y no solo para orientar a su p\u00fablico lector.<br \/>\nAlgunos se burlaban despreciativos, pero no profundizaron en el hecho social, ideol\u00f3gico, ni econ\u00f3mico.<br \/>\nPor eso, a los pocos a\u00f1os, y reflexionando para qui\u00e9nes tiene validez este mecanismo, nos pudimos dar cuenta de que era un error de enfoque al creer y desear la aparici\u00f3n de esa industria de cine en &#8220;cosa de cinco a\u00f1os&#8221;. Porque era estar totalmente dentro de los esquemas de &#8220;ellos&#8221;.<br \/>\nDel cine de los pa\u00edses capitalistas desarrollados, cuando nosotros nos debat\u00edamos en la pobreza m\u00e1s subdesarrollada, aunque sigui\u00e9ramos so\u00f1ando en grand\u00edsimas c\u00e1maras de panavisi\u00f3n, o inmensas gr\u00faas y multitudes de superproducci\u00f3n.<br \/>\nSimplemente nos dimos cuenta de nuestra colonizaci\u00f3n cultural, cuando dese\u00e1bamos una industria de cine como exist\u00eda all\u00e1, mientras ac\u00e1 no hab\u00eda ni pel\u00edcula virgen para filmar.<br \/>\nEntonces, hab\u00eda dos caminos a tomar. O segu\u00edamos creyendo que el cine era s\u00f3lo la industria que produce largometrajes con actores, colores y besos, o pens\u00e1bamos que el cine era &#8220;otro&#8221; medio de expresi\u00f3n y que se pod\u00eda hacer uso de \u00e9l (como de la literatura, m\u00fasica o pintura) haciendo caso omiso de las imposiciones y patrones impuestos por la industria de origen imperialista.<br \/>\nDesde la exteriorizaci\u00f3n de esta dicotom\u00eda (1968) el cine colombiano ha caminado en dos vertientes, de las cuales, evidentemente creemos que s\u00f3lo la segunda representa una posici\u00f3n cultural v\u00e1lida, mientras que en la primera se anidan los oportunistas, los comerciantes de todos los pelambres, los cocteleros del cine. Podr\u00eda pensarse que es una divisi\u00f3n de clases, si no fuera que el origen ineludible de todos los cineastas es la burgues\u00eda o la peque\u00f1a burgues\u00eda.<br \/>\nPero s\u00ed lo puede ser en la medida en que un cine, el de los cocteleros, se alinea de oposici\u00f3n al pueblo, al lado de los intereses de la burgues\u00eda y al otro lado, el de quienes creen y utilizan su cine para hablar de los conflictos de ese pueblo, de sus luchas, alegr\u00edas, derrotas y victorias.<br \/>\nLa divisi\u00f3n es evidente y es de clases, aunque sea por opci\u00f3n.<br \/>\nAlgunos de los postulados te\u00f3ricos del tercer cine colombiano que datan de 1968, son los siguientes:<br \/>\n1. &#8220;El cine para Am\u00e9rica Latina tiene que ser un cine pol\u00edtico&#8221;<br \/>\n2. &#8220;Tiene que ser el \u2018cine de los 4 minutos&#8217;. Su tiempo clave&#8221;<br \/>\n3. &#8221; Ser\u00e1 hecho, con las m\u00ednimas condiciones. No importa tanto la hechura como lo que se diga&#8221;<\/p>\n<ol>\n<li>&#8220;Tiene que ser cine documental&#8221;<\/li>\n<li>&#8220;Hoy peleamos con el cine en la mano. Ma\u00f1ana las condiciones cambian, y pelearemos con otra cosa. No somos inmutables. Es decir, este cine, como todas las actividades en Am\u00e9rica Latina tendr\u00e1 que ser terriblemente dial\u00e9ctico&#8221;.<\/li>\n<\/ol>\n<blockquote>\n<p class=\"destacado\">Pero s\u00ed lo puede ser en la medida en que un cine, el de los cocteleros, se alinea de oposici\u00f3n al pueblo, al lado de los intereses de la burgues\u00eda&#8230;<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Hoy, hechas las mismas experiencias de realizaci\u00f3n, podemos repensar estos agresivos postulados.<br \/>\n1. Es cierto, en Am\u00e9rica Latina la vida pol\u00edtica se nos mete por todos los poros. La violencia cotidiana, signo indudable del Tercer Mundo, nos abarca en cada minuto desde la ma\u00f1ana hasta la noche. Son las \u00ednfimas condiciones de vivienda, en que el 50 % de les familias viven en una pieza donde duermen, cocinan, y &#8220;viven\u201d. Y son familias de cinco personas como m\u00ednimo.<br \/>\nEs la desocupaci\u00f3n de los hombres y el sub-empleo de las mujeres. Son los dos platos de agua con pan que constituye el alimento diario de toda la familia, desde los ni\u00f1os reci\u00e9n nacidos para los cuales no hay leche. Es la falta de educaci\u00f3n y la desnutrici\u00f3n cr\u00f3nica.<br \/>\nToda esta violencia cotidiana, soterrada, cruel, asesina, es la que conforma ese mundo pol\u00edtico apremiante y opresivo. Entonces, \u00bfc\u00f3mo no hacer un cine que refleje todo este mundo y que no sea radicalmente o abiertamente pol\u00edtico?<br \/>\nClaro que hay otro mundo lleno de colores, ni\u00f1os gordiflones y condiciones opulentas de vida que es el de la burgues\u00eda, pero precisamente para ellos y para alabarlos est\u00e1 la otra vertiente del cine colombiano opuesta a la nuestra.<br \/>\nPor lo tanto no exageramos cuando pedimos y practicamos un cine de resonancias pol\u00edticas expl\u00edcitas.<br \/>\n2. El cine de los 4 minutos fue una variante t\u00e1ctica para un cine sub-desarrollado.<br \/>\nVeamos.<br \/>\nEl cine postulado como un aglutinante de discusi\u00f3n social, no consiste solamente en producir un film, sino en crear los canales de distribuci\u00f3n y exhibici\u00f3n, ajenos al sistema capitalista de exhibici\u00f3n.<br \/>\nSi es un cine que pretende cambiar toda la forma tradicional de \u201cver&#8221; cine, este cambio parte de otro tipo de relaci\u00f3n con el p\u00fablico, y esa discusi\u00f3n es un di\u00e1logo abierto entre el p\u00fablico y el film y entre los espectadores mismos. Pero no dentro de las creencias individualistas sino dentro del di\u00e1logo pol\u00edtico de los espectadores participantes.<br \/>\nEntonces, el p\u00fablico es el 50% del film. Los films son apenas detonantes de una discusi\u00f3n sobre una realidad mostrada en el film y sirven para abrir la revisi\u00f3n de esa realidad encubierta por los medios de comunicaci\u00f3n oficiales y por la ideolog\u00eda burguesa.<br \/>\nAl hacer films de 4 minutos que abarcar\u00e1n hoy el problema de la mendicidad, ma\u00f1ana el de la alienaci\u00f3n religiosa, pasado ma\u00f1ana el de la represi\u00f3n estudiantil y as\u00ed sucesivamente, podr\u00edamos tocar muchos temas y abrir la discusi\u00f3n sobre puntos que permanec\u00edan ocultos o tapados.<\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"destacado\">Al hacer films de 4 minutos que abarcar\u00e1n hoy el problema de la mendicidad, ma\u00f1ana el de la alienaci\u00f3n religiosa, pasado ma\u00f1ana el de la represi\u00f3n estudiantil y as\u00ed sucesivamente, podr\u00edamos tocar muchos temas y abrir la discusi\u00f3n&#8230;<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Claro que son films &#8220;incompletos&#8221;, m\u00e1s bien &#8220;provocadores&#8221;, que apenas enunciaban el problema y que eran &#8220;completados&#8221; por los espectadores.<br \/>\nLa necesidad era precisa. La historia de nuestros pa\u00edses ha sido ocultada o tergiversada sistem\u00e1ticamente, con estos films la revis\u00e1bamos aunque fuera provisionalmente y se abr\u00eda paso a la discusi\u00f3n y racionalizaci\u00f3n de todos estos conflictos sociales, con el \u00fanico fin de preparar su cambio definitivo.<br \/>\nHoy podemos concluir que si bien muchos otros films han necesitado un tiempo mucho mayor para profundizar su discurso, el &#8220;m\u00e9todo del cine de los 4 minutos&#8221; tiene la misma vigencia de hace 6 a\u00f1os, pues los films m\u00e1s largos necesitan m\u00e1s recursos, m\u00e1s tiempo y son por esto mismo mucho m\u00e1s espor\u00e1dicos que los cort\u00edsimos films de 4 minutos, retrasando la posibilidad de tocar muchos temas que urgen la necesidad de ser vistos a trav\u00e9s de la \u00f3ptica del cine.<br \/>\n3. Las condiciones para hacer un cine &#8220;aparte&#8221; en Colombia contin\u00faan casi iguales. Puede haber m\u00e1s medios, pero contin\u00faan siendo los m\u00e1s precarios imaginables, por lo tanto, se seguir\u00e1n haciendo con las m\u00ednimas condiciones e intentando que su contenido cubra los posibles defectos de construcci\u00f3n.<br \/>\nEn una \u00e9poca se disculp\u00f3 la mala factura de los films con su contenido, pero es un gran error. Pel\u00edculas tan mal construidas como <em>Carvalho<\/em> (Alberto Mej\u00eda, 1969) no tienen ninguna disculpa y antes por el contrario perjudican el tipo de mensaje contenido pues lo hacen ilegible. Una cosa es trabajar con pocos medios y otra cosa trabajar sin aplicar lo mejor posible esos pocos medios para obtener el mejor film posible.<br \/>\nEste es un punto aclarado, aunque no siempre asimilado.<br \/>\n4. Es cierto. El Cine de los pa\u00edses subdesarrollados debe ser fundamentalmente el cine documental. Nos permite aproximarnos m\u00e1s fielmente a la realidad que urge ser mostrada. Exige menos aparataje cinematogr\u00e1fico para su construcci\u00f3n y menos experiencia, que nunca la podremos tener en cantidad, pero sobre todo, permite que el realizador saque su obra de la realidad m\u00e1s objetiva, haciendo diluir todas sus aspiraciones de &#8220;director de cine&#8221; en la necesidad de ser fiel y combativo trabajador por el cambio de esa realidad.<br \/>\nLo hace olvidar un poco de sus conflictos internos, estrictamente personales, para dar a su film un mayor contexto social.<br \/>\nEl documental es una terap\u00e9utica contra los deseos ocultos de todo realizador subdesarrollado de volverse, alguna vez, un gran director de cine, como esos de por &#8220;all\u00e1&#8221;. Allende estos territorios subdesarrollados.<br \/>\nClaro que no se puede ser tan sectario, como para no saber que hay temas que pueden trabajarse mejor y m\u00e1s profundamente desde una \u00f3ptica argumental, de puesta en escena con actores y dentro de una duraci\u00f3n que se acerque a los patrones tradicionales del cine industrial.<br \/>\nEso es claro, pero, \u00bfcu\u00e1ndo podremos conseguir el dinero para hacer uno o tres largometrajes argumentales, con actores y el aparataje que eso implica en tiempo y trabajo?<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 director del tercer cine puede abandonar sus trabajos habituales para sobrevivir y dedicarse tres meses exclusivamente a &#8220;su&#8221; largometraje?<br \/>\nProponer hacer cine documental, con la relativa facilidad que hay para su filmaci\u00f3n, es tambi\u00e9n proponer otra forma de terapia para nuestros sue\u00f1os de cineastas. Si nuestras aspiraciones apuntan muy alto, moriremos podridos y desgraciados con nuestros sue\u00f1os sin realizar. Y cuando digo apuntar no muy alto, no es en cuanto al contenido pol\u00edtico de nuestros films, sino en cuanto a toda una metodolog\u00eda del cine.<br \/>\nPorque leyendo alguna revista de cine, nos podemos dar cuenta de la forma como filma un joven principiante en Europa o Estados Unidos. El dinero, el equipo humano, las m\u00e1quinas, los laboratorios, etc., con que cuenta y como esas posibilidades no existen, ni existir\u00e1n dentro de un proyecto de industria capitalista del cine para Colombia, entonces tenemos dos opciones: o ponernos a llorar y a\u00f1orar tiempos o pa\u00edses en donde nuestras fantas\u00edas pudieran materializarse, o buscar el m\u00e9todo y el tipo de cine, que sin ser tal vez el ideal (pero una cosa es lo ideal y otra lo posible), nos permita hacer cine. Y hacer un cine vital, influyente sobre la realidad, participante de ella.<br \/>\nEs muy posible que debamos hacer cine argumental, pero mientras llega ese momento o continuamos habl\u00e1ndonos mentiras como hasta ahora, o preferimos utilizar nuestro tiempo mejor y hacer esos films cortos, pobres de medios de realizaci\u00f3n, documentales y muy pol\u00edticos que hacen fruncir el ce\u00f1o despreciativamente a tantos proyectos de \u201cdirectores&#8221; de cine que esperan sentados todav\u00eda a que el buen capitalista se convenza, por fin, que invertir sus dineros en el cine es buen negocio y que as\u00ed, sentado esper\u00e1ndolo, est\u00e1 el artista que har\u00e1 duplicar sus ganancias.<\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"destacado\">Es muy posible que debamos hacer cine argumental, pero mientras llega ese momento o continuamos habl\u00e1ndonos mentiras como hasta ahora, o preferimos utilizar nuestro tiempo mejor y hacer esos films cortos&#8230;<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Por lo menos, como una buena conclusi\u00f3n, podr\u00edamos decir que despu\u00e9s de los 30 a\u00f1os, el hombre subdesarrollado, el cineasta del Tercer Mundo, deber\u00eda perder su inocencia y pasar a otro estadio superior.<br \/>\n5. \u00bfC\u00f3mo no ser dial\u00e9cticos? Cuando optamos por el cine que camine al lado del pueblo, \u00bfc\u00f3mo ser inmutables?, cuando el pueblo tiene todo por cambiar, todo un mundo por ganar.<br \/>\nTiene para perder su desnutrici\u00f3n, su falta de vivienda, sus faltas de educaci\u00f3n, la castraci\u00f3n de todas sus posibilidades humanas y ganar todo lo contrario.<br \/>\nCuando la lucha se da en tantos terrenos, c\u00f3mo vamos nosotros a proclamar sagrado nuestro oficio de cineastas, si lo que queremos es estar al lado de ese pueblo que lucha por conquistar, arrebat\u00e1ndolo, su vida futura de hombres plenos, no recortados.<br \/>\nTodos estos puntos, que te\u00f3ricamente nos separan del intento de cine industrial colombiano, siguen teniendo hoy total vigencia, con sus m\u00e1s y sus menos.<br \/>\nTodos estos eran puntos claros, elementos propios para una teor\u00eda de cine colombiano, que obviamente los cultores del cine industrial ni siquiera produjeron. Sus films, o fueron pel\u00edculas como <em>Pr\u00e9stame tu marido<\/em> (Julio Luzardo, 1973), comedia rosada con figurones de la televisi\u00f3n o <em>Camilo Torres<\/em> (Francisco Norden<u>,<\/u> 1973), largometraje de entrevistas a burgueses redomados que se proclaman todos consejeros del cura guerrillero y pr\u00e1cticamente autores de todos los pasos que en su vida dio una de las figuras culminantes de la historia contempor\u00e1nea colombiana.<br \/>\nPero el objetivo mismo de los dos films los limita de entrada.<br \/>\nEl primero, planteado como un &#8220;\u00e9xito&#8221; de taquilla, no tiene mayores aspiraciones que copiar el esquema del cine mexicano. El segundo, en cambio, retoma la figura de Camilo Torres para explotarlo comercialmente, sabiendo que llenar\u00eda los cines. Con este objetivo fundamental, todos los dem\u00e1s est\u00e1n subordinados. No hay indagaci\u00f3n seria, no hay construcci\u00f3n cinematogr\u00e1fica, no hay ni siquiera una idea predominante del realizador, que se quiere presentar como un objetivo investigador, como si todav\u00eda alguien creyera que la objetividad existe, para explicar precisamente a un hombre que se opuso frontalmente al sistema burgu\u00e9s porque no cre\u00eda en \u00e9l y en cambio s\u00f3lo aceptaba su destrucci\u00f3n.<br \/>\nTodav\u00eda pudiera aceptarse la realizaci\u00f3n de este film, con el objeto de destruir pol\u00edticamente a Camilo Torres. Esto por lo menos implicaba asumir una posici\u00f3n, combatible o no pero era algo. En cambio es exactamente la mediocridad de los comerciantes que hoy venden iconos del Ch\u00e9 en todas partes: en las camisas, en los collares, en las hebillas de las correas.<br \/>\nEstos dos largometrajes son las dos culminaciones del cine comercial colombiano, que han tenido exhibici\u00f3n en c\u00edrculos comerciales con colores y grand\u00edsima alharaca alabatoria de los gacetilleros de los peri\u00f3dicos.<br \/>\nEste es el cine que la otra vertiente del cine colombiano ha hecho y \u00e9l cine que nos proponen como camino oficial para Colombia.<br \/>\nNuestros films en cambio, son unos pocos: <em>Chircales<\/em> (1972) y <em>Planas<\/em> (1970) de Marta Rodr\u00edguez y Jorge Silva; <em>El Hombre de la Sal <\/em>(1969) y <em>Los Sant\u00edsimos Hermanos <\/em>(1970) de Gabriela Samper; <em>Oiga Vea <\/em>(1972) de Luis Ospina y Carlos Mayolo; <em>Padre, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 Dios? <\/em>(1972) de Cr\u00edtica 33, <em>Mar y Pueblo<\/em> y <em>La hora del hachero<\/em> (1970) de La Rosca; <em>Un d\u00eda yo pregunt\u00e9<\/em> (1970) de Julia de \u00c1lvarez y <em>Asalto <\/em>(1968), <em>Colombia 70<\/em> (1970) y <em>\u00bfQu\u00e9 es la Democracia?<\/em> (1971) de Carlos \u00c1lvarez. Lista demasiado magra, demasiado espor\u00e1dica y sobre la que hay que reflexionar m\u00e1s de una vez.<br \/>\nTodos estos films, en diferentes medidas han tenido difusi\u00f3n muy amplia, de miles de espectadores.<br \/>\nEsto ha sido un triunfo neto. Una falla parcial es que han sido distribuidos por canales creados por los mismos films y atendiendo a las necesidades propias de grupos pol\u00edticos diversos, en cambio de unir esfuerzos y crear un solo canal, con lo cual el n\u00famero de exhibiciones llegar\u00eda a cifras mucho m\u00e1s grandes.<br \/>\nUna experiencia cercana y conocida es la de <em>\u00bfQu\u00e9 es la Democracia?<\/em> Fue exhibida para 100.000 espectadores en un a\u00f1o. De julio de 1971 en que el film sale, a julio de 1972 en que es secuestrada.<br \/>\nN\u00famero de espectadores contados exhibici\u00f3n por exhibici\u00f3n dentro de todos los p\u00fablicos: universitarios, colegios de secundaria, sindicatos, obreros en barrios, obreros en f\u00e1bricas, cl\u00ednicas, concentraciones campesinas, en fin, un p\u00fablico para el cual cada uno de estos films representa un esfuerzo, aunque sea peque\u00f1o, a su lado, de parte de su causa de explotados, y acompa\u00f1ados con discusiones de una gran riqueza y de resultados palpables.<br \/>\nEste recorrido lo han hecho todos los films mencionados con total solvencia, lo cual deber\u00eda llevar a los realizadores colombianos del tercer cine a plantearse su oficio del cine con un mucho mayor rigor del que los buenos resultados hasta hoy permiten deducir.<br \/>\nHoy creemos encontrarnos ante otra dicotom\u00eda o paradoja, pero esta vez en la parte interna del tercer cine colombiano.<br \/>\nVeamos c\u00f3mo todo este trabajo cinematogr\u00e1fico ha tenido gran utilizaci\u00f3n popular, es decir, les ha sido \u00fatil a ellos, a buena parte del pueblo, pero, tal vez, por otro rezago peque\u00f1o burgu\u00e9s, vemos con tristeza c\u00f3mo todo esto no ha tenido ninguna gravitaci\u00f3n en el cine colombiano visto en su conjunto.<br \/>\nTal vez no es un rezago peque\u00f1o burgu\u00e9s sino una leg\u00edtima pasi\u00f3n y amor por el cine.<br \/>\nY el pesar es cuando se le ve en manos de arribistas y farsantes que con tanta facilidad fabrican sus productos f\u00edlmicos y con tanta facilidad le llegan a un p\u00fablico amplio.<br \/>\nEsta constataci\u00f3n deprimente no es para deprimirnos m\u00e1s, sino para ajustar nuestra visi\u00f3n y si es que no ha sido correcta, enmendar los errores y seguir adelante.<br \/>\nY que le sirva a alguien, a alg\u00fan pa\u00eds en donde la experiencia nacional de cine sea m\u00e1s atrasada que la de Colombia, para que tengan referencia de un camino que pueden llegar a recorrer.<br \/>\nEl Tercer Cine Colombiano nos da pie para:<br \/>\n1. La constataci\u00f3n de la efectividad y sinceridad pol\u00edtica de nuestro cine.<br \/>\n2. Pero su ejemplo no se ha extendido. Los cultores del tercer cine son escasos y no aparecen los m\u00e1s j\u00f3venes que le inyecten vitalidad y sangre m\u00e1s joven.<br \/>\nMuchas veces nos hemos preguntado, por qu\u00e9 no crece cuantitativamente el tercer cine colombiano en comparaci\u00f3n al teatro experimental o pol\u00edtico. Las razones aparentes son varias, pero no hay una definitiva.<br \/>\nPor ejemplo, el teatro ha recibido mucho m\u00e1s apoyo de las universidades o empresas particulares que han fomentado sus grupos de teatro. Implica menor costo y permite palpar el resultado m\u00e1s r\u00e1pidamente. Y tal vez, lo m\u00e1s evidente, es que al no haber en Colombia una tradici\u00f3n de teatro comercial, no ha sido posible mercantilizarlo, como es el casi ineludible inicio de los realizadores: los comerciales publicitarios para TV o pantalla grande.<br \/>\nAdem\u00e1s el origen de la gente de teatro, es en las universidades, mientras que la fuente de la gente de cine, son casi siempre esos clubes de desechos humanos que son las agencias de publicidad, y en donde los valores son algo diferentes de los que priman en una universidad.<\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"destacado\">&#8230;el origen de la gente de teatro, es en las universidades, mientras que la fuente de la gente de cine, son casi siempre esos clubes de desechos humanos que son las agencias de publicidad&#8230;<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Pero tampoco en las universidades ha cundido el ejemplo como para lanzar j\u00f3venes al oficio del tercer cine.<br \/>\nEn alguna parte debe estar la falla como para no poderla percibir con claridad.<br \/>\n3. A este ritmo el cine colombiano se nutre hoy de publicistas o de hombres que trabajan al un\u00edsono de esta mentalidad.<br \/>\nY es el sentido del cine que predomina. Esta es una constataci\u00f3n real, para que nos ilusionemos de que es el tercer cine el que tiene la mayor gravitaci\u00f3n general.<br \/>\nLa mayor\u00eda de sus hombres siguen pensando en fantasmas.<br \/>\nUnos piensan que primero hay que crearse una solvencia econ\u00f3mica y social para que &#8220;coman y vivan los ni\u00f1os&#8221;, cuando esto, m\u00e1s una buena casa y buen autom\u00f3vil est\u00e9 al d\u00eda se puede comenzar a acumular dinero y lanzarse, entonces s\u00ed, a hacer el so\u00f1ado largometraje. Aunque hayan pasado 10 a\u00f1os desde la idea original.<br \/>\nEs algo as\u00ed como programar la cabeza durante 5 a\u00f1os de comerciante del cine, para luego sacarle la tarjeta y meter la que lo programa como un director de cine culto.<br \/>\n\u00a1Por favor!<br \/>\nPero la verdad es que estos son todav\u00eda los argumentos que tienen cabida en las cabecitas f\u00edlmicas de los realizadores&#8230; Lo que ocurre es que las cabezas quedan ama\u00f1adas a la primera tarjeta, que es la de hacer dinero, porque causa m\u00e1s satisfacciones econ\u00f3micas y menos peligros y la otra alternativa para hacer cine se ahoga ah\u00ed.<br \/>\nOtros menos ingenuos han adoptado un m\u00e9todo m\u00e1s expedito, pero no menos deshonesto.<br \/>\nBasados en un decreto que autoriza un sobreprecio por cada cortometraje en color no menor de 7 minutos, muchos se han arrimado y han conformado toda una tendencia de cortometrajes en donde, como en una receta de cocina, hay de todo lo que est\u00e1 de moda.<br \/>\nEl cine mundial capitalista para venderse bien, recomienda: paisajes ex\u00f3ticos, color y una denuncia. Sobre todo la denuncia. Con todo esto bien revuelto y adobado con mucha publicidad personal m\u00e1s una elegante presentaci\u00f3n al ser servido a la mesa (cocteles con vestido largo, whisky, &#8220;premiere&#8221; y palmaditas de felicitaci\u00f3n en la espalda) se consiguen ping\u00fces ganancias y ser considerado por muchas se\u00f1oras y otros cuantos enga\u00f1ados, como un director de &#8220;cine comprometido, pol\u00edtico, izquierdista y cr\u00edtico&#8221;.<br \/>\nEsto que parece un chiste, hoy confunde a todos y los realizadores concluyen sus aspiraciones cinematogr\u00e1ficas ah\u00ed.<br \/>\nY otros siguen pensando que la industria la har\u00e1n los buenos ricos con plata y siguen esperando. Pero son las almas en pena que ven fantasmas de colores.<br \/>\nEntonces el cine colombiano hoy son, o los que hacen los cientos de comerciales para anunciar jabones, &#8220;brassieres&#8221; o urbanizaciones, o los que hacen sus cortometrajes de sobreprecio y &#8220;denuncian&#8221;, o los que sue\u00f1an despiertos.<br \/>\nEl tercer cine pol\u00edtico no est\u00e1 ah\u00ed. Est\u00e1 en otro lado.<br \/>\nY claro que s\u00ed es de lamentarse que sean las tendencias m\u00e1s reaccionarias y oportunistas las que primen en el otro lado del cine, pues ah\u00ed tambi\u00e9n podr\u00edan y deb\u00edan existir realizadores que afrontaran su oficio de cineastas colonizados, por lo menos con seriedad. Pero hasta ahora no ha ocurrido.<br \/>\nEste es el cine oficial de Colombia, que a\u00fan dentro de esta &#8220;amplia democracia&#8221; se permite leves autocr\u00edticas que sirvan para apuntalarles el sistema.<br \/>\nEl otro cine, diferente al cine oficial, es el cine documental, pol\u00edtico, en el formato de 16 mm.<br \/>\nEntonces dej\u00e9monos de espejismos y volv\u00e1moslo a ubicar en donde estaba, dejando constancia de que lamentamos no exista otro cine en Colombia con vigencia social y validez humana.<br \/>\nAl cine colombiano no lo conformar\u00e1 la industria de largometrajes. Ni la industria se conformar\u00e1 de largometrajes.<br \/>\nEl cine de un pa\u00eds no son s\u00f3lo sus largometrajes, sino tambi\u00e9n sus documentales, sus cortometrajes argumentales, cuando se hacen.<br \/>\nNo es la forma de envasar el producto, sino su contenido, ya sea con argumentales o documentales de largo y cortometraje.<br \/>\nPor eso desgastar energ\u00edas en la conformaci\u00f3n de la industria de cine, no es lo que importa, sino darle contenido con el suficiente valor al cine que se haga, en la forma que se haga.<br \/>\nHay industria de cine con contenidos culturales vergonzosos o fascistoides, pero son industrias de cine.<br \/>\nNo es eso, lo que deber\u00edan querer quienes sue\u00f1an despiertos con la &#8220;industria de cine de largometraje&#8221;.<br \/>\nY este es el punto fundamental que se debe plantear el tercer cine colombiano: que sus contenidos cumplan los primeros postulados que se ha propuesto.<br \/>\nY esto, hasta ahora, es seguro que lo ha hecho. Con sus limitaciones, dudas y fallas.<br \/>\nRomper la idea del largometraje de actores, ha sido una tarea dura pero necesaria.<br \/>\nHa sido romper la colonizaci\u00f3n cultural de decenas de a\u00f1os en el campo de cine.<br \/>\nEsto implica por otra parte, tres puntos, para la construcci\u00f3n del tercer cine colombiano.<br \/>\n1. Inventar todos los d\u00edas nuevas formas de producci\u00f3n, pues la lucha principal ser\u00e1 por construir el film.<br \/>\nEl realizador del tercer cine est\u00e1 limitado por todas partes, especialmente por la econom\u00eda.<br \/>\nPero hace films. Uno cada a\u00f1o, cuando est\u00e1 con suerte, pero ah\u00ed est\u00e1n cumpliendo su objetivo.<br \/>\nEl otro cine, ni siquiera cumple el objetivo econ\u00f3mico que es su premisa fundamental.<br \/>\n2. Profundizar toda la tarea de exhibici\u00f3n, que es el otro 50% del film. Pero ahora s\u00ed coordinando la exhibici\u00f3n en todos los films y nuevamente en todos los niveles.<br \/>\n3. Profundizar el discurso de los documentales.<\/p>\n<blockquote><p>El realizador del tercer cine est\u00e1 limitado por todas partes, especialmente por la econom\u00eda.<br \/>\nPero hace films. Uno cada a\u00f1o, cuando est\u00e1 con suerte, pero ah\u00ed est\u00e1n cumpliendo su objetivo.<\/p><\/blockquote>\n<p>Aqu\u00ed hay un fen\u00f3meno que al realizador del tercer cine colombiano le ocurre. Y es su visi\u00f3n fragmentaria de la realidad, producto del origen social.<br \/>\nTiende a &#8220;impresionarse&#8221; por las injusticias del sistema capitalista y las vuelca en sus films, pero los films corren el riesgo de volverse impresionistas sin cumplir otros objetivos importantes. Por ejemplo, \u00bfa qu\u00e9 p\u00fablico se le est\u00e1 hablando? \u00bfCu\u00e1l es la utilidad para ellos de ver reflejados sus problemas? \u00bfEn qu\u00e9 tono debe hacerse este discurso?<br \/>\nEs decir, c\u00f3mo hacer que estos films, inscribi\u00e9ndolos en un movimiento social general, le sean \u00fatiles para racionalizar los mecanismos de opresi\u00f3n, o vislumbrar formas de liberaci\u00f3n.<br \/>\nSe corre el riesgo, siempre presente, de dar una visi\u00f3n documental parcial de la realidad, cuando hay que buscar las visiones m\u00e1s totalizadoras, adem\u00e1s de inscribir el problema dentro del conjunto social en que se mueve.<br \/>\nEl &#8220;de d\u00f3nde viene y para d\u00f3nde va&#8221; de los conflictos sociales. La dial\u00e9ctica de la realidad.<br \/>\nObviamente no es el cine de los 4 minutos, que es otra alternativa m\u00e1s, sino el contenido general que debe tener el cine colombiano para que tenga validez social y cultural y claro que art\u00edstica, que por sobreentenderse, no hay necesidad de mencionar.<br \/>\nSobre este contenido, que para un pa\u00eds oprimido, expoliado, subdesarrollado deber\u00eda ser muy claro, no se aparece as\u00ed.<br \/>\nEl camino est\u00e1 lleno de trampas y facilidades equivocadas. El hecho concreto es la no producci\u00f3n de films de contenidos sociales honestos y la pululaci\u00f3n del oportunismo en todas sus formas.<br \/>\nLa reflexi\u00f3n sobre la condici\u00f3n del cine colombiano se hace necesaria comenzarla o recomenzarla ya.<br \/>\nEl tercer cine ha dado pasos importantes, pero todav\u00eda cortos y t\u00edmidos pasitos en su conjunto.<br \/>\nEl otro cine se debate en la desorientaci\u00f3n cultural, en sus opciones sinceras, y el oportunismo, en las deshonestas.<br \/>\nEl cine, como toda la cultura colombiana, deber\u00e1 buscar su contenido m\u00e1s vital en las fuerzas de vanguardia que hoy traducen los mejores sentimientos libertarios del pueblo.<br \/>\nPara que se intente poner a la par y contribuir con su grano de arena a las nuevas tareas de la liberaci\u00f3n.<br \/>\nDe lo contrario ser\u00e1 un cine muerto, y no es esa la direcci\u00f3n en que trabajamos hoy.<br \/>\nEl tercer cine colombiano dar\u00e1 esa batalla. De esto estamos seguros.<\/p>\n<h6>Revista Cuadro No 4. 1978.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos \u00c1lvarez<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":277,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-189","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-documentos"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.5 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El tercer cine colombiano - CANAGUARO - Revista de cine colombiano - Tercera edici\u00f3n<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Revista de Cine Colombiano - Edici\u00f3n N\u00b03 - Agosto de 2021\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n03\/el-tercer-cine-colombiano\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El tercer cine colombiano - 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