{"id":50,"date":"2021-08-12T16:59:47","date_gmt":"2021-08-12T16:59:47","guid":{"rendered":"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n03\/?p=50"},"modified":"2021-08-27T01:01:30","modified_gmt":"2021-08-27T01:01:30","slug":"la-sombra-del-heroe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n03\/la-sombra-del-heroe\/","title":{"rendered":"La sombra del h\u00e9roe"},"content":{"rendered":"<p class=\"autor\" align=\"center\">Hugo Chaparro Valderrama<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span class=\"subAutor\">Laboratorios Frankenstein \u00a9<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-42 aligncenter\" src=\"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n03\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2021\/08\/sep.png\" alt=\"\" width=\"22\" height=\"8\" \/><\/p>\n<p class=\"entradilla\">No es seguro que los cronistas se atrevan a resolver el misterio de los documentos. Sin embargo, una versi\u00f3n nos permite suponer que la iron\u00eda decidi\u00f3 el crimen del h\u00e9roe. Asegura que en el momento de ser asesinado por dos artesanos, conocidos como Leovigildo Galarza y Jes\u00fas Carvajal, el general Rafael Uribe Uribe llevaba en uno de sus bolsillos un proyecto de ley para indemnizar a los artesanos que sufrieran accidentes de trabajo. El asesinato confunde los hechos posteriores al hachazo que sufri\u00f3 Uribe Uribe, cuando muere por la herida en la cabeza que le causaron Galarza y Carvajal.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se sabe \u2013o se sospecha\u2013 que Uribe Uribe caminaba por la acera occidental de la Carrera S\u00e9ptima, haciendo la digesti\u00f3n despu\u00e9s de almorzar, mientras se dirig\u00eda al Congreso. El asesinato sucedi\u00f3, como se pudo verificar, <em>junto al Capitolio el 15 de octubre de 1914<\/em>.<br \/>\nSe puede suponer que el crimen fue una consecuencia de las ideas sociales y pol\u00edticas con las que el general quiso prolongar, en su vida civil, el entusiasmo de la Guerra de los Mil D\u00edas (1899-1902) que enfrent\u00f3 a Colombia y gir\u00f3 la bisagra del siglo XIX al XX con un presagio que conden\u00f3 a las masacres, a las venganzas y a la violencia que aguardaban por nosotros como una pesadilla en el futuro.<\/p>\n<p>Radical, apasionado y temerario \u2013aparte de <em>indisciplinado, impaciente y \u00e1vido de gloria<\/em>, como lo recuerdan los historiadores\u2013, Uribe Uribe fue un conspirador profesional: dirigi\u00f3 el ej\u00e9rcito liberal que trat\u00f3 de aniquilar a los conservadores durante la Guerra de los Mil D\u00edas; atestigu\u00f3 en 1903 la separaci\u00f3n de Panam\u00e1 y Colombia; so\u00f1\u00f3 con la utop\u00eda, reprimida en el pa\u00eds a trav\u00e9s de una larga historia de asesinatos y persecuciones, que pudiera mejorar la condici\u00f3n de <em>los d\u00e9biles contra los fuertes<\/em> cuando se estableciera su versi\u00f3n dom\u00e9stica del socialismo \u2013un socialismo todav\u00eda m\u00e1s ut\u00f3pico cuando Uribe Uribe se declaraba incapaz de atacar la propiedad privada, el capital y, mucho menos, la religi\u00f3n\u2013.<br \/>\nLa suerte de ultratumba hizo que Galarza y Carvajal siguieran persiguiendo al general para asesinarlo de nuevo un a\u00f1o despu\u00e9s del crimen.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * * * *<\/p>\n<p>Tres a\u00f1os antes del asesinato, un italiano llamado Francesco di Domenico se establec\u00eda en la ciudad de Bogot\u00e1. En su pueblo natal, Castelnuovo di Conza, perdido en la provincia de Salerno, el joven Francesco hab\u00eda trabajado cultivando los vi\u00f1edos, resolviendo los enigmas intrincados y min\u00fasculos de la relojer\u00eda, maravill\u00e1ndose con los fantasmas de la fotograf\u00eda. Mientras los a\u00f1os transcurr\u00edan, el mundo provincial le parec\u00eda cada vez m\u00e1s estrecho y asfixiante. La herencia de su padre, un modesto joyero atacado por la fiebre amarilla durante la construcci\u00f3n del Canal de Panam\u00e1, no era suficiente para que el muchacho, que conoci\u00f3 la orfandad a los seis a\u00f1os de edad, se atreviera a cruzar el mapa. La generosidad alcanz\u00f3 hasta donde lo permitieron las circunstancias: alg\u00fan dinero, 1.500 dijes tallados en coral, una cadena con un medall\u00f3n de oro, un reloj de plata, un anillo, un par de botines, un abrigo y otras prendas, adem\u00e1s de sus herramientas de joyero, fueron el legado que les dej\u00f3 Donato di Domenico a sus hijos cuando se extravi\u00f3 en la aventura del tr\u00f3pico y, en 1886, en la oscuridad irreversible de la muerte.<\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"destacado\">Su malestar le traer\u00e1 un beneficio: Mar\u00eda Felicia di Ruggiero, una muchacha de la que se enamora, a la que llama <em>diva m\u00eda<\/em>, con la que se casar\u00e1 como si recibiera otro regalo navide\u00f1o en diciembre de 1903.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tras vivir un tiempo en la casa de un t\u00edo dedicado a la pasteler\u00eda, Francesco se decide a conocer el mundo antes de que el mundo lo rechace y lo condene a recluirse para siempre en Castelnuovo di Conza. Sabe de otro t\u00edo que vende telas en las Antillas Francesas. Quiere trabajar con \u00e9l. Aunque el negocio, seg\u00fan sus propias palabras, es <em>mezquino<\/em>, le sirve para ahorrar y pagarse clases de piano. Pero la suerte, impredecible y caprichosa, hace que contraiga en Martinica una \u201cfatal enfermedad\u201d, que lo obliga a regresar para curarse en Italia. Su malestar le traer\u00e1 un beneficio: Mar\u00eda Felicia di Ruggiero, una muchacha de la que se enamora, a la que llama <em>diva m\u00eda<\/em>, con la que se casar\u00e1 como si recibiera otro regalo navide\u00f1o en diciembre de 1903.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * * * *<\/p>\n<p>Hechizado por los viajes, Francesco se encontraba antes de la boda en \u00c1frica. Segu\u00eda buscando el milagro inalcanzable del dinero. El t\u00edo Vincenzo ayud\u00f3 a que fuera a\u00fan m\u00e1s arduo. Explota sin piedad al muchacho que trabaja de manera infatigable, sirvi\u00e9ndole a su t\u00edo para vender las mercanc\u00edas que le ofrece a los ingleses en lugares tan distantes como Sekond\u00ed, Lagos y Tarqu\u00eda. El desierto es la visi\u00f3n de su tristeza. Se consuela escribi\u00e9ndole a Mar\u00eda Felicia. En sus cartas se descubre el amor desesperado del novio sumergido en el sopor de la pobreza y de la fiebre. Incluyen un ant\u00eddoto para el olvido: su retrato. No pod\u00eda ofrecerle nada m\u00e1s. Para disimular su condici\u00f3n, aparte de llamarla <em>ladrona asesina de mi coraz\u00f3n<\/em>, le asegura a su doncella: \u201cSi me amas ser\u00e1 el m\u00e1s precioso regalo\u201d.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del matrimonio, Francesco permanece al lado de su esposa solamente un par de meses. Regresa, acompa\u00f1ado por el suegro, a los rumbos de sus viajes africanos. El dinero sigue siendo tan escaso como antes. Lo asfixia la aguda claustrofobia de no poder comunicarse con su ingl\u00e9s rudimentario. La suerte es un fantasma que lo espera en otra parte. Tras dos a\u00f1os resistiendo en Italia su af\u00e1n de conocer otro horizonte, la br\u00fajula se\u00f1ala el Canal de Panam\u00e1. Intenta otro negocio con el suegro. Al riesgo, asumido como una inspiraci\u00f3n para escapar de la pobreza, lo acompa\u00f1a el cinismo sin pudor del t\u00edo Vincenzo que se suma como socio del sobrino al que hab\u00eda maltratado en \u00c1frica. Aunque el nombre de la empresa se\u00f1ala qui\u00e9n conduce y organiza la aventura: <em>Italian Bazaar. Francesco Di Domenico &amp; C\u00eda<\/em>.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil comprender por qu\u00e9 Francesco se ilusiona con la mala compa\u00f1\u00eda de su t\u00edo. No tarda en comprobar una vez m\u00e1s la frustraci\u00f3n que le produce la codicia. Vincenzo tiene un hijo establecido de manera estrat\u00e9gica en Panam\u00e1. Al car\u00e1cter imponente y anticuado de su suegro, Francesco tambi\u00e9n debe enfrentar la desidia de su primo que no trabaja mucho y gana como todos. La inquietud por la fortuna que no surge empeora cuando el t\u00edo les env\u00eda desde Italia mercanc\u00edas que empobrecen el negocio: sombreros canotier de alas muy estrechas que no sirven para el tr\u00f3pico o telas tan costosas que es dif\u00edcil competir con ellas en el mercado paname\u00f1o.<br \/>\nAsaltado por la angustia le confiesa a su diva con un tono oper\u00e1tico: \u201cTodos mandamos, todos somos patrones, todos capitalistas, y todos hacemos estupideces. Donde tantos gallos cantan, jam\u00e1s amanece\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * * * *<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s un espejismo se filtraba en los sue\u00f1os de Francesco: su imagen de empresario establecido, pr\u00f3spero y capaz de sostener a una familia. Se acercaba a los treinta a\u00f1os de edad y el destino insist\u00eda en comprobar hasta d\u00f3nde llegar\u00eda su paciencia. Viaja a Italia en 1908. El padre de Mar\u00eda permanece en Panam\u00e1 asistiendo al naufragio de la empresa. Agobiados por las deudas y por los abogados que suelen traer las deudas, el suegro le aconseja que le venda al negociante que los quiera los restos del <em>Italian Bazaar<\/em>. El fracaso le sugiere a Francesco una ganancia: alejarse de parientes ventajosos. Tambi\u00e9n, a largo plazo, un cambio que define la historia de su vida cuando aprovecha el milagro de la ciencia y del arte hechos cine.<\/p>\n<p>Francesco descubri\u00f3 que se trataba de un sue\u00f1o para ver despierto. Un negocio igual de veleidoso a cualquier otro, pero mucho m\u00e1s estimulante que la venta de telas y sombreros. Otra versi\u00f3n de la magia por la que muchos vencer\u00edan a la muerte.<br \/>\nAsociado con su hermano Vincenzo, heredero del nombre de su t\u00edo, y con Benedetto Pugliese, a quien los cronistas han llamado <em>compadre<\/em> de Francesco, los Di Domenico se atreven a seguir por el camino de otros italianos que pudieron recorrer el mapa de Am\u00e9rica transportando el cine en carretas, barcos o mulas.<\/p>\n<p>Viajan a Mil\u00e1n. Compran pel\u00edculas, proyectores, un generador el\u00e9ctrico. En Par\u00eds descubren el nombre de su empresa: <em>Cinema Olympia<\/em>. Tambi\u00e9n la imagen que los identifica: un cintur\u00f3n abrochado. Francesco regresa con su hermano al Caribe, a la isla Guadalupe, debutando como exhibidores en la ciudad de Point-\u00e0-Pitre. Contin\u00faan su itinerario hacia Trinidad y Venezuela. El dictador Juan Vicente G\u00f3mez hab\u00eda empezado su reinado de casi tres d\u00e9cadas en 1908, dos a\u00f1os antes de que los Di Domenico cruzaran la frontera. Francesco le escribe a su mujer: \u201cLos peri\u00f3dicos me elogian a m\u00ed y al Gran Cinema Olympia como el mejor visto aqu\u00ed\u201d. La distancia le evidencia un triunfo: \u201cAll\u00e1 yo era la persona m\u00e1s insignificante, aqu\u00ed la m\u00e1s respetable\u201d.<\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"destacado\">Viajan a Mil\u00e1n. Compran pel\u00edculas, proyectores, un generador el\u00e9ctrico. En Par\u00eds descubren el nombre de su empresa: <em>Cinema Olympia<\/em>. Tambi\u00e9n la imagen que los identifica: un cintur\u00f3n abrochado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">* * * * *<\/p>\n<p>Es posible suponer una predestinaci\u00f3n para la fortuna de los Di Domenico cuando entran a Colombia por la Puerta de Oro: Barranquilla. En su geograf\u00eda, Francesco obtiene una merecida recompensa a su terquedad, a sus viajes y a sus ilusiones. El paisaje lo revitaliza. Los animales le permiten describir su entusiasmo: trabaja como un buey, se siente como un le\u00f3n. La regi\u00f3n Caribe le parece ideal para establecerse. Los elogios que la prensa le tributa en Venezuela, se repiten cuando es considerado en Barranquilla como el due\u00f1o de pel\u00edculas \u201cinteresantes y altamente morales\u201d. Aunque su repertorio es limitado: cuenta apenas con treinta t\u00edtulos en su equipaje. Necesita multiplicar la diversi\u00f3n. Nombra a su cu\u00f1ado, Peppino di Ruggiero, como agente europeo del Cinema Olympia. La firma Di Domenico se consolida a\u00fan m\u00e1s como una empresa familiar cuando Pugliese decide renunciar y vender su parte de la compa\u00f1\u00eda. A cambio del paisano, se asocian en la ciudad de Santa Marta con el Cinemat\u00f3grafo Excelsior, una <em>compa\u00f1\u00eda de variedades<\/em>, como la definen los cronistas, <em>a quienes <\/em>[Francesco]<em> unas veces llama alemanes y otras mexicanos, compuesta por una mujer y sus cuatro hijos, dos varones de 18 y 20 a\u00f1os que se ocupan de las proyecciones, y dos hijas gemelas de 12 a\u00f1os que cantan y bailan \u201cdivinamente\u201d y son \u201cla perla de la educaci\u00f3n\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Las dificultades que le ocasiona el generador hacen que Francesco se pregunte en qu\u00e9 lugar del pa\u00eds se tiene luz el\u00e9ctrica. El destino es Girardot. Un puerto que ser\u00e1, a\u00f1os m\u00e1s tarde, la \u00faltima estaci\u00f3n del general Rafael Uribe Uribe filmado por los Di Domenico cuando se enfrente a la ira del que puede ser considerado como el primer cr\u00edtico implacable del cine colombiano.<\/p>\n<p>La navegaci\u00f3n por el r\u00edo Magdalena ser\u00e1 un placer contradictorio: Francesco alucina contemplando a los caimanes, las tortugas, las iguanas y los peces, al mismo tiempo que padece el ataque vampiresco de las nubes de zancudos que lo cercan en medio de un calor tan asfixiante que permite suponer la muerte.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s la fortuna escapar\u00e1 en la distancia. De Girardot, donde la luz el\u00e9ctrica era todav\u00eda una ilusi\u00f3n y donde no sabe qu\u00e9 hacer ni puede hacer lo que sabe por no traer consigo el generador que habr\u00eda solucionado sus problemas, Francesco se dirige a Bogot\u00e1. Cambia entonces los tormentos fluviales por el vigor de los caballos que vencen los caminos de herradura para llegar a la ciudad del fr\u00edo, los tranv\u00edas arrastrados por mulas y el paisaje cercado por monta\u00f1as donde los trajes negros de sus habitantes son una expresi\u00f3n de la melancol\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * * * *<\/p>\n<p>El car\u00e1cter virginal de Bogot\u00e1, en t\u00e9rminos cinematogr\u00e1ficos, decidi\u00f3 a Francesco di Domenico: era el puerto de llegada, so\u00f1ado en tantos viajes, donde podr\u00eda hacer realidad sus ilusiones de riqueza. Los cronistas aseguran que un exhibidor itinerante, llamado Ernesto Vieco, hab\u00eda presentado en 1897 <em>el cinemat\u00f3grafo<\/em> en el Teatro Municipal de Bogot\u00e1. Tambi\u00e9n que hacia 1910, los teatros Col\u00f3n y Variedades, el Sal\u00f3n Veracruz y el Sal\u00f3n del Bosque del Parque de la Independencia, transformaron las noches parroquiales de una geograf\u00eda azotada por el fr\u00edo, el encierro y las costumbres conventuales. Se cuenta que un tel\u00f3n inmenso era desplegado en la plaza de San Victorino y que los giros del viento desfiguraban las im\u00e1genes y enardec\u00edan la imaginaci\u00f3n de los espectadores.<\/p>\n<p>El Gran Cinema Olympia ten\u00eda a su favor el privilegio de lo ex\u00f3tico: el extranjero, \u201cel italiano de la m\u00e1quina\u201d, quiz\u00e1s no fuera una excepci\u00f3n por su origen \u2013m\u00e1s de un centenar de italianos viv\u00edan en la ciudad\u2013, como por el oficio que le permiti\u00f3 hipnotizar al p\u00fablico, disfrutando cada d\u00eda del contacto con el mundo a trav\u00e9s de la pantalla.<\/p>\n<p>Desde finales de 1910, cuando ancla temporalmente en Barranquilla, hasta marzo de 1911, cuando llega a Bogot\u00e1, la vida de Francesco se torna, tal vez no menos azarosa como ha sido desde su nacimiento en Castelnuovo di Conza, pero s\u00ed mucho m\u00e1s esperanzada por las circunstancias que lo favorecen.<\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"destacado\">\u201cel italiano de la m\u00e1quina\u201d, quiz\u00e1s no fuera una excepci\u00f3n por su origen \u2013m\u00e1s de un centenar de italianos viv\u00edan en la ciudad\u2013, como por el oficio que le permiti\u00f3 hipnotizar al p\u00fablico, disfrutando cada d\u00eda del contacto con el mundo a trav\u00e9s de la pantalla.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Seis meses despu\u00e9s de haber llegado a Bogot\u00e1, le anuncia a Mar\u00eda Felicia que no es capaz de aguantarse y esperar por ella y por su hija al encuentro que ten\u00edan planeado en las Antillas. Viaja a Italia para regresar con su familia a Colombia. Tambi\u00e9n para explorar el mercado cinematogr\u00e1fico, comprar pel\u00edculas, aparatos de proyecci\u00f3n y traer como ayudante del negocio a su primo Giovanni di Domenico.<\/p>\n<p>El mapa le resulta insuficiente y ampl\u00eda sus oficinas entre Colombia y Panam\u00e1. Aparte de la exhibici\u00f3n, se propone construir un teatro que sirva como eje y emblema de la compa\u00f1\u00eda. El 8 de diciembre de 1912 abre sus puertas el Sal\u00f3n Olympia. Con capacidad para 6.000 espectadores y posibilidades m\u00faltiples, paralelas a las cinematogr\u00e1ficas \u2013bailar o patinar, presentar combates de boxeo o partidos de hockey, conciertos, ballet, actos de transformismo, ventriloqu\u00eda y contorsionistas\u2013, el Olympia se convierte en un sin\u00f3nimo de diversi\u00f3n para entretener a la ciudad.<br \/>\nLa fortuna era ben\u00e9vola. Francesco y su familia pod\u00edan disfrutarla. Mientras tanto, la historia de Colombia avanzaba por su rumbo y, a\u00f1os m\u00e1s tarde, har\u00eda del cine una versi\u00f3n de la realidad cercana a la tragedia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * * * *<\/p>\n<p>La suerte al frente y detr\u00e1s de la c\u00e1mara decid\u00eda la relaci\u00f3n que ten\u00edan los pioneros con el mundo que filmaban. Los Di Domenico siguieron el ejemplo de sus predecesores: seducir al p\u00fablico con pel\u00edculas importadas del repertorio italiano y franc\u00e9s, aprovechar el dinero que dejaba la taquilla para empezar a filmar sus propias aventuras y hacer del melodrama un estilo pasional para estremecer al auditorio.<\/p>\n<p>Con la fundaci\u00f3n, en julio de 1914, de la Sociedad Industrial Cinematogr\u00e1fica Latino Americana (SICLA), los Di Domenico necesitaban un tema a la altura de sus proyecciones comerciales. Revivir a Uribe Uribe en la pantalla era una forma de ense\u00f1ar el respeto que sent\u00edan por el pa\u00eds donde viv\u00edan y por los m\u00e1rtires a los que mitificaba la tragedia. Adem\u00e1s, los asesinos del general, presos en el Pan\u00f3ptico de Bogot\u00e1 \u2013donde actualmente se encuentra el Museo Nacional de Colombia\u2013, certificar\u00edan con su presencia la autenticidad documental de la pel\u00edcula cuando interpretaran en la ficci\u00f3n los papeles que hab\u00edan protagonizado en la realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * * * *<\/p>\n<p>Un reo al que la historia recuerda como Adolfo Le\u00f3n G\u00f3mez, describe en <em>Secretos del Pan\u00f3ptico<\/em> (1905), los misterios tras los muros del presidio, sus aparatos de tortura, las humillaciones y el temple aventurero de rateros legendarios como El Gallino, \u201cque se fuga cuando quiere y vuelve a la c\u00e1rcel como a su hogar cuando se cansa de hacer fechor\u00edas o la justicia lo atrapa de nuevo\u201d. Tambi\u00e9n describe Le\u00f3n G\u00f3mez las celdas donde sobreviv\u00edan los presos pol\u00edticos de la Guerra de los Mil D\u00edas; los <em>camerinos<\/em> donde Galarza y Carvajal esperaban cada d\u00eda el llamado de los Di Domenico para actuar en la pel\u00edcula:<\/p>\n<p>\u201cLas celdas o calabozos del Pan\u00f3ptico son las largas series de cuarticos de cal y canto que quedan en los pisos altos del edificio, sobre los rastrillos y sobre el comedor, que es una amplia galer\u00eda frontera al rastrillo izquierdo, y exactamente igual a \u00e9l, como que forma la base del brazo derecho de la cruz del Pan\u00f3ptico.<\/p>\n<p>Las celdas fueron hechas expresamente para servir de habitaci\u00f3n a los presos, pues como llevo dicho, s\u00f3lo la guerra pudo habilitar los rastrillos de dormitorios de caballeros. Cada celda tiene unos dos o tres metros en cuadro, de modo que se comprende bien que al construirlas se pens\u00f3 en que en cada una de ellas cupiese un preso no m\u00e1s, con su cama, su ba\u00f1o, su escritorio y su ba\u00fal. Era, pues, una atrocidad acumular, como acumularon durante la revoluci\u00f3n, cuatro, cinco y hasta siete individuos en un cuartico de esos.<\/p>\n<p>Cada uno tiene una ventana o tronera semicircular en su parte superior, como de un metro de ancho, sin vidrios ni postigos, guarnecida de fuertes barrotes de hierro bien incrustados en el muro, hechas para dar paso al aire y a la luz que ha menester para vivir el preso; pero por ellas rara vez alcanza a llegar un oblicuo y tibio rayo de sol a dar consuelo y vida al pobre habitador de la estrecha celda, aunque s\u00ed le llegan siempre el sereno y el intenso fr\u00edo de las noches de verano y no pocas veces las heladas lloviznas del invierno.<\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"destacado\">Cada celda tiene unos dos o tres metros en cuadro, de modo que se comprende bien que al construirlas se pens\u00f3 en que en cada una de ellas cupiese un preso no m\u00e1s, con su cama, su ba\u00f1o, su escritorio y su ba\u00fal.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Actualmente son 68 las celdas que habitan los hombres; otras tantas las que habitan las mujeres en el ala derecha, o sea el brazo derecho del mismo lado e incomunicado de la cruz que forma el edificio; y otras 68 las que est\u00e1n reci\u00e9n construidas.<br \/>\nEn los meses de la guerra, aquellos 204 cuarticos, de los cuales habr\u00eda que descontar los que se hallaban sin concluir y los destinados para los presos comunes, empleados y oficinas, fueron repletados con un n\u00famero cuatro veces mayor de individuos.<\/p>\n<p>Calc\u00falese, pues, c\u00f3mo sufrir\u00edan los caballeros honorables, acostumbrados quiz\u00e1 a toda clase de comodidades, al verse encerrados con varias personas m\u00e1s en una de aquellas celdas, donde apenas cab\u00edan las cujas, percibiendo olores nauseabundos, respirando el aire viciado de todo el edificio, aguantando las plagas, y muchas veces teniendo por vecindad cercana y casi \u00edntima a alg\u00fan enfermo de tifo o de viruela, cuando no un agonizante o un cad\u00e1ver\u201d.<\/p>\n<p align=\"center\">* * * * *<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"center\">M\u00e1s adelante, Le\u00f3n G\u00f3mez escribe acerca de la distinci\u00f3n que se hac\u00eda en la c\u00e1rcel de los presos pol\u00edticos y los delincuentes comunes \u2013algunos de ellos falsificadores, perjuros o envenenadores-. Los guardias disfrutaban atormentado a los primeros, mientras los segundos ten\u00edan los beneficios del sol, la comida y la amplitud de sus celdas, aparte de ser recompensados por las delaciones que pudieran hacer de otros presos: entonces pasaban de la categor\u00eda de <em>reos<\/em> a la de <em>empleados<\/em>, saliendo de vez en cuando a <em>comisiones pol\u00edticas<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"center\">Es posible imaginar que Galarza y Carvajal ten\u00edan el privilegio de la celebridad. Cuando los Di Domenico solicitan a la direcci\u00f3n del Pan\u00f3ptico el permiso para que puedan salir de la c\u00e1rcel, quiz\u00e1s <em>El drama del 15 de octubre<\/em> fue considerada como otra <em>comisi\u00f3n pol\u00edtica<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"center\">Los conservadores, con el pretexto que signific\u00f3 la aventura de los Di Domenico, se burlaban del celo que ten\u00edan los liberales ante la memoria de Uribe Uribe. Continuaban cautelosamente la Guerra de los Mil D\u00edas en otros escenarios. Mientras la pel\u00edcula fue bien recibida en Medell\u00edn, en Girardot un cr\u00edtico energ\u00fameno dispar\u00f3 al tel\u00f3n donde estaba el general, asesinando, cinematogr\u00e1ficamente y por tercera vez, a Uribe Uribe.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"center\">Salvada por su p\u00fablico inmediato antes de que se perdiera para siempre, la sombra del h\u00e9roe segu\u00eda proyect\u00e1ndose en el cine como un hechizo impredecible. No en vano, lo \u00fanico que se pudo rescatar de la pel\u00edcula de los Di Domenico es un fotograma donde se descubre a una mujer como la imagen de la libertad, sosteniendo la bandera de Colombia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">* * * * *<\/p>\n<p><strong>Fuentes<\/strong><br \/>\nDuque, Edda Pilar, <em>La aventura del cine en Medell\u00edn<\/em> (Bogot\u00e1: Universidad Nacional de Colombia \/ El Ancora Editores), 1992.<br \/>\nNieto, Jorge y Rojas, Diego, <em>Tiempos del Olympia<\/em> (Bogot\u00e1: Fundaci\u00f3n Patrimonio F\u00edlmico Colombiano), 1992.<br \/>\nS\u00e1nchez, Gonzalo y Aguilar, Mario, (Eds)., <em>Memoria de un pa\u00eds en guerra<\/em> (Bogot\u00e1: Planeta), 2001.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hugo Chaparro Valderrama<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":233,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-50","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos-y-ensayos"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.5 - 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