{"id":424,"date":"2021-12-03T22:43:26","date_gmt":"2021-12-03T22:43:26","guid":{"rendered":"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n04\/?p=424"},"modified":"2021-12-08T18:29:38","modified_gmt":"2021-12-08T18:29:38","slug":"esteticas-de-la-violencia-en-el-valle-del-cauca-de-lo-mitologico-a-lo-visceral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n04\/esteticas-de-la-violencia-en-el-valle-del-cauca-de-lo-mitologico-a-lo-visceral\/","title":{"rendered":"Est\u00e9ticas de la violencia en el Valle del Cauca: de lo mitol\u00f3gico a lo visceral"},"content":{"rendered":"<p class=\"autor\">Laura Indira Guauque Socha<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-42 aligncenter\" src=\"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n04\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2021\/08\/sep.png\" alt=\"\" width=\"22\" height=\"8\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"entradilla\">En dos de las obras m\u00e1s representativas del denominado \u201cg\u00f3tico tropical\u201d: <em>Pura sangre, <\/em>de Luis Ospina (1982), y <em>Carne de tu carne, <\/em>de Carlos Mayolo (1983), la pregunta por el paisaje \u2013geogr\u00e1fico, psicol\u00f3gico, pol\u00edtico y po\u00e9tico\u2013 se proyecta org\u00e1nica, surrealista e hist\u00f3ricamente lacerante. Ambos autores hacen parte del movimiento cinematogr\u00e1fico denominado <em>Caliwood,<\/em> que tuvo lugar desde la d\u00e9cada del setenta hasta finales del siglo pasado en Cali, Valle del Cauca, Colombia. Las obras se\u00f1aladas tienen en com\u00fan la construcci\u00f3n de un universo aleg\u00f3rico plagado de la enfermedad de una regi\u00f3n latinoamericana que revela la degeneraci\u00f3n de la vida, el cuerpo que se pudre: el instinto de la muerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El lugar de lo siniestro en la creaci\u00f3n art\u00edstica, problema que abarca desde la tragedia griega hasta la contemporaneidad, es presentado en ambas obras desde la exploraci\u00f3n mitol\u00f3gica y visceral del cuerpo, su relaci\u00f3n con el paisaje y con instituciones pol\u00edticas, socioecon\u00f3micas y religiosas, s\u00edntomas de una interpretaci\u00f3n de la condici\u00f3n humana. La presente investigaci\u00f3n se pregunta, precisamente, por las est\u00e9ticas que tienen lugar en la representaci\u00f3n de la violencia en la regi\u00f3n vallecaucana convocada en ambas obras: su relaci\u00f3n con el cuerpo atravesado por el p\u00e1nico, con la m\u00edstica de la sangre y con el surrealismo de las realidades que devienen en el territorio en com\u00fan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La confluencia entre mito y realidad se bosqueja aqu\u00ed panorama est\u00e9tico de la cultura: un pueblo que ha normalizado el derramamiento de sangre, las atrocidades de la avaricia y el poder, la desaparici\u00f3n forzada e impune y la creaci\u00f3n de explicaciones espectrales, como \u00fanico modo de garantizar el convivio con el horror. Sin construirse como obras hist\u00f3ricas, estas pel\u00edculas documentan el Valle del Cauca, desde la ficci\u00f3n, como escenario de su propio terror en cuya est\u00e9tica de bucle se forja una interpretaci\u00f3n de la vida que parte de la enfermedad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u201cg\u00f3tico tropical\u201d surge en la segunda mitad del siglo XX para expresar un g\u00e9nero est\u00e9tico y narrativo emergente en la literatura colombiana y luego en la cinematograf\u00eda, donde adquiere la popularidad que lo acompa\u00f1a. De acuerdo con distintos registros, a prop\u00f3sito de la procedencia del t\u00e9rmino, todos los caminos conducen a \u00c1lvaro Mutis: seg\u00fan referencia anecd\u00f3tica, el t\u00e9rmino surge de una conversaci\u00f3n con Luis Bu\u00f1uel en la que la pregunta por la est\u00e9tica propia del calor, de la tierra caliente y del ecosistema tropical, es extrapolada por el colombiano a la configuraci\u00f3n del universo g\u00f3tico propio de la novela negra inglesa del siglo XVIII.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A este presupuesto responde la obra literaria de Mutis: <em>La mansi\u00f3n de Araucaima. Relato g\u00f3tico de tierra caliente <\/em>(1973), as\u00ed como tres largometrajes producidos por el denominado grupo de Cali: <em>Pura sangre<\/em>, <em>Carne de tu carne <\/em>y <em>La mansi\u00f3n de Araucaima <\/em>(1986), adaptaci\u00f3n de la obra de Mutis realizada por Mayolo. Estas \u00faltimas obras alimentadas tambi\u00e9n del estilo neog\u00f3tico del cine norteamericano de los a\u00f1os sesenta.<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"destacado\">&#8230;el t\u00e9rmino surge de una conversaci\u00f3n con Luis Bu\u00f1uel en la que la pregunta por la est\u00e9tica propia del calor, de la tierra caliente y del ecosistema tropical, es extrapolada por el colombiano a la configuraci\u00f3n del universo g\u00f3tico&#8230;<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En su art\u00edculo <em>G\u00f3tico tropical y surrealismo. La novela negra de Caliwood, <\/em>Marc Berdet ofrece diferentes aproximaciones a la configuraci\u00f3n del t\u00e9rmino: \u201c\u00bfQu\u00e9 es entonces el \u201cg\u00f3tico tropical\u201d? Historias de vampiros, zombis, incesto, canibalismo social y antropol\u00f3gico entre clases, sobre un fondo de antiguo esclavismo y colonialismo moderno propio de Am\u00e9rica Latina\u201d (Berdet, 2016, p. 37). Esta definici\u00f3n pone de manifiesto las implicaciones que est\u00e9tica y narrativamente tienen las obras incluidas o identificadas con esta noci\u00f3n, y su relaci\u00f3n particular con el territorio al cual corresponden. En el caso espec\u00edfico de las obras cinematogr\u00e1ficas convocadas &#8211;<em>Pura sangre <\/em>y <em>Carne de tu carne- <\/em>el escenario que se configura paisaje est\u00e1 evidentemente relacionado con el Valle del Cauca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El ecosistema propio del negocio azucarero de la regi\u00f3n vallecaucana se hace presente en la pregunta por el horror que, en ambas obras, aparece en la construcci\u00f3n de universos aleg\u00f3ricos atravesados por la violencia. De la mano del az\u00facar, la interpretaci\u00f3n colonialista del mundo, presente en distintas regiones de la Am\u00e9rica Latina, es abordada como parte significativa del enjambre de maldad que sustenta la construcci\u00f3n social vamp\u00edrica expresada por los autores. La figuraci\u00f3n del colonialismo como plaga, como causa, como propagaci\u00f3n insufrible, aparece en ambas obras con la misma simbolog\u00eda: el avi\u00f3n que desciende en territorio se configura alegor\u00eda de una epidemia dispuesta a asentarse y podrirlo todo. Lo que desciende del cielo se asume como sustento de las instituciones morales y pol\u00edticas y su superioridad econ\u00f3mica, retratadas desde lo desconocido, lo velado, lo metaf\u00edsico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una evidencia significativa del cuestionamiento a la interpretaci\u00f3n colonialista presente desde diferentes aristas en muchas regiones latinoamericanas, pero con especificidades territoriales que saltan a la vista, se muestra en <em>Qu\u00e9 Viva la M\u00fasica <\/em>(1977), de Andr\u00e9s Caicedo: \u201c\u2026Entonces sac\u00f3 su agenda, de la agenda el sobrecito blanco, de mi mesita de noche un libro: <em>Los de abajo<\/em>, y encima desparram\u00f3 el polvito y se puso a observarlo, olvid\u00e1ndome. Coca\u00edna era la cosa que tra\u00eda\u201d (Caicedo, 1982, p. 15). En este pasaje del tambi\u00e9n autor cale\u00f1o se dibujan los recorridos de la miseria de la regi\u00f3n, a cargo del sistema colonial que se esparce por los territorios del sur con las din\u00e1micas del capitalismo. La producci\u00f3n y exportaci\u00f3n de drogas que ba\u00f1a de sangre al territorio y que vuelve, m\u00e1s costosa y envilecida, para recargarse con fuerza sobre \u201clos de abajo\u201d.<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En cuanto a la est\u00e9tica y espacialidad g\u00f3tica del tr\u00f3pico, estas se proyectan tanto desde el panorama pol\u00edtico esbozado, como desde la carga de significados que desbordan el paisaje de la regi\u00f3n. A prop\u00f3sito de <em>Pura sangre, <\/em>G. Eljaiek dirige su interpretaci\u00f3n, entre otros, al espacio: \u201cEn Cali, como en las aldeas de Cluj, Bistrita y el Paso Borgo (en los C\u00e1rpatos y en Transilvania de Romania) existen vampiros de carne y hueso, que hunden sus dientes e inyectan agujas y luego se escapan, no a los castillos o monasterios, sino a un penthouse\u201d (2012, p. 163). Un espacio caracter\u00edstico de la sociedad cale\u00f1a que, seg\u00fan el an\u00e1lisis de Eljaiek, permite entrever el contraste entre el espacio impecable y sofisticado de la alta sociedad, y el subsuelo agresivo de la acci\u00f3n violenta que all\u00ed irrumpe y es pilar. Por su parte, Mayolo traslada la espacialidad de su relato a la casa:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n g\u00f3tica las historias tienen lugar en casas, mansiones, f\u00e1bricas, conventos o espacios similares, siempre abandonados o en decadencia [\u2026] Carlos Mayolo, para quien las narrativas literarias y las producciones f\u00edlmicas asociadas con el g\u00f3tico son un gran referente, entiende la centralidad de la casa y hace que la construcci\u00f3n de ese espacio sea primordial [\u2026] la casa funciona como espacio que reproduce a menor escala las estructuras de poder que el cineasta quiere cuestionar\u201d (Su\u00e1rez, 2015, p. 52).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"destacado\">La producci\u00f3n y exportaci\u00f3n de drogas que ba\u00f1a de sangre al territorio y que vuelve, m\u00e1s costosa y envilecida, para recargarse con fuerza sobre \u201clos de abajo\u201d.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En ambos casos la analog\u00eda con el espacio g\u00f3tico medieval, que funciona como referente est\u00e9tico del g\u00e9nero, es no solo efectiva sino tambi\u00e9n provocadora. La espacialidad que se proyecta vincula el car\u00e1cter siniestro y surrealista que configura esta espacialidad, a lo que parece indicarse como una cr\u00edtica social a la interpretaci\u00f3n colonialista y capitalista del mundo, habitada por pr\u00e1cticas violentas dignas de una pel\u00edcula de terror.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En <em>Pura Sangre<\/em>, Ospina presenta a la familia, el capitalismo, el cuerpo, el territorio y el poder, como el entreverado desde el que se observa la m\u00edstica de la sangre. A trav\u00e9s de la referencia est\u00e9tica y cultural a las din\u00e1micas de los ingenios azucareros del Valle del Cauca, as\u00ed como de la sociedad cale\u00f1a habitada por la polarizaci\u00f3n de clase. El universo que proyecta la pel\u00edcula se desarrolla a partir de la representaci\u00f3n de la violencia que se consolida desde el clasismo, el racismo, la homofobia y el esclavismo. Con Ospina la figura del vampiro se hace pol\u00edtica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La antropolog\u00eda del mal que se representa en la pel\u00edcula apropia la po\u00e9tica del g\u00f3tico: la oscuridad de un cuerpo enfermo y blanquecino se acompa\u00f1a de la sonoridad del suspenso, as\u00ed como del esp\u00edritu popular de la \u00e9poca. Del mismo modo, la hegemon\u00eda del blanco caracteriza el lugar del monstruo. Un <em>penthouse <\/em>ubicado en el centro de la ciudad que emula la distancia de clases: mujeres y hombres blancos, escenarios blancos y uniformes blancos contrastan con el rojo de la sangre, el rojo del m\u00f3vil que busca la sangre, el rojo de la m\u00e1scara sanguinaria y el rojo de las u\u00f1as de la enfermera cuyas manos exterminan, desangran y vuelven a la vida. Como otros escenarios aparece la hacienda, reafirmaci\u00f3n de la dualidad socio-econ\u00f3mica del pa\u00eds, y el pueblo, las calles populares de un pueblo cuya sangre alimenta la existencia de la clase burguesa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por su parte, Mayolo encarna en las instituciones de la familia, la religi\u00f3n y el estado, la decadencia org\u00e1nica que revela su proyecci\u00f3n del vampirismo sostenido por el discurso cristiano de la sagrada familia y atravesado por la est\u00e9tica surrealista de la mitolog\u00eda popular. En <em>Carne de tu carne, <\/em>la naturaleza apacible y sombr\u00eda de la clase burguesa de Cali, contrasta con la naturaleza salvaje de la condici\u00f3n humana proyectada a trav\u00e9s del conflicto entre terratenientes, militares y campesinos, paisaje de la mitad del siglo XX colombiano que rige hasta la actualidad. La est\u00e9tica claustrof\u00f3bica del cristianismo se hace an\u00e1loga de la fantas\u00eda humeante y sangrienta de la m\u00edstica vamp\u00edrica de la aristocracia, cuya solemnidad se pone en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El erotismo incestuoso, m\u00f3vil del relato, figura a trav\u00e9s de una construcci\u00f3n art\u00edstica compuesta desde dos \u00f3pticas: el encierro de la casa, del seno familiar adinerado y la opulencia de la naturaleza proyectada desde la idea de la hacienda vallecaucana. Ambos espacios configuran una carga en relaci\u00f3n con lo sagrado, lo velado, lo m\u00edtico. La iconograf\u00eda religiosa y su plasticidad de claroscuro, el blanco y negro de la memoria ancestral \u2013po\u00e9tica del desentierro y la develaci\u00f3n\u2013 y la c\u00e1lida saturaci\u00f3n de la fatalidad que estalla en el centro de la ciudad y se hace carne en la profundidad de la naturaleza, dialogan con la agresividad pol\u00edtica del campo masacrado por colores, la violencia que se impone y que se niega, las orejas que no quieren verse mientras Cristo act\u00faa en nombre de la ley, la viveza mitol\u00f3gica del territorio y sus criaturas fant\u00e1sticas, y el rojo de la sangre que atraviesa el misticismo de la carne, de la violencia de lo vivo y lo espectral, y de la desnaturalizaci\u00f3n de la naturaleza, de su deformidad.<\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"destacado\">&#8230;Mayolo encarna en las instituciones de la familia, la religi\u00f3n y el estado, la decadencia org\u00e1nica que revela su proyecci\u00f3n del vampirismo sostenido por el discurso cristiano de la sagrada familia&#8230;<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>La presencia de lo siniestro, de la condici\u00f3n salvaje de lo humano que atraviesa el relato g\u00f3tico, puede rastrearse desde la lectura del tr\u00f3pico que realiza Mutis. De acuerdo al an\u00e1lisis de Consuelo Hern\u00e1ndez, en la obra de Mutis se construye una \u201cest\u00e9tica del deterioro\u201d: \u201cPor &#8220;est\u00e9tica del deterioro&#8221; se entienden en el contexto de la obra mutisiana los elementos en decadencia, percibidos como residuos causados por los acontecimientos, la usura del tiempo, los sedimentos subyacentes de la muerte, la destrucci\u00f3n causada por el uso y el desgaste, los personajes v\u00edctimas de las plagas, la sociedad en descomposici\u00f3n, los espacios desiertos, las vastas regiones sin nombre, las ciudades mon\u00f3tonas&#8230;\u201d (Hern\u00e1ndez, 1996, p. 12). Esta visi\u00f3n del tr\u00f3pico que sustenta la obra de Mutis funciona como horizonte de la pregunta est\u00e9tica y narrativa que desarrollan los largometrajes convocados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En muchas regiones de nuestro territorio, sobre todo en el \u00e1mbito popular, el mito se configura en una v\u00eda para la comprensi\u00f3n y aceptaci\u00f3n de los horrores que pululan en la historia de los pueblos, otorg\u00e1ndoles una carga de significados de corte metaf\u00edsico. Sin embargo, en el caso espec\u00edfico de las obras convocadas, la funci\u00f3n del mito no responde como tal a una insuficiencia de la realidad para dar cuenta de la violencia y el horror que la configuran, ni mucho menos tiene la intenci\u00f3n de velar la realidad o sublimarla a trav\u00e9s del arte, todo lo contrario, en estas obras el mito se hace real, dado que la realidad misma es surrealista:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ninguno de estos caminos nos satisfac\u00eda a nosotros, pues ten\u00edamos lucubraciones sobre un cine independiente, barato. Ojal\u00e1 que fuera de horror. Que desmitificara los horrores de la violencia y de la miseria pero por otras v\u00edas. Quer\u00edamos ser aleg\u00f3ricos con una realidad que se presentaba espinosa y casi lacerante. Quer\u00edamos pel\u00edculas filmadas en provincia, con pocos personajes. Pel\u00edculas fant\u00e1sticas, donde los se\u00f1ores feudales devoraban a los obreros, les sacaban la sangre a los obreros. Donde el incesto se convert\u00eda en un instrumento de poder y devoraba a los oficiantes como a las v\u00edctimas. (Mayolo, 2008, p. 91).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La mitolog\u00eda que rodea la sangre desde los discursos de la edad media y el renacimiento es retomada en <em>Pura Sangre.<\/em> La sangre como contenedor espiritual, depositario de pasiones, perversiones y vicios, la sangre como sacrificio y medio de purificaci\u00f3n de la vida, como forma de comunicarse con lo sagrado y de expulsar lo indeseado, lo enfermo. Un misticismo de lo org\u00e1nico, de lo que est\u00e1 vivo y se pudre, funciona como el ritmo est\u00e9tico y narrativo que ofrece la obra de Ospina. Precisamente, la fusi\u00f3n de mito y realidad permite al autor construir un relato en el que, bajo la figura del terrateniente burgu\u00e9s, quien al igual que la pulga sobrevive a base de la sangre de otros, se teje el misticismo de la vida no ya como aspiraci\u00f3n religiosa y trascendental, sino como monstruosidad que engulle vitalidad a cambio de menguar la enfermedad que se reproduce como la miseria que provoca la brecha econ\u00f3mica y pol\u00edtica de esta regi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed mismo en <em>Carne de tu carne <\/em>el vampirismo es proyectado, como en <em>Pura sangre, <\/em>a trav\u00e9s de la representaci\u00f3n de la enfermedad que subyace a la cultura colonialista, que desangra y se alimenta del pueblo. Nuevamente la figura del terrateniente gestiona la sangre, sin embargo, el detonante aqu\u00ed se traslada de manera simb\u00f3lica a otros lugares cargados de la misma significaci\u00f3n: el incesto aparece como analog\u00eda de las clases perpetuadas en el poder a trav\u00e9s de la apropiaci\u00f3n territorial y la explotaci\u00f3n de quienes son ajenos al sistema feudal, representado en la figura de la familia, instituci\u00f3n religiosa, biol\u00f3gica y socio cultural capaz de anidar terribles perversiones e impurezas de la carne, del cuerpo, de la vida.<\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"destacado\">&#8230;en <em>Carne de tu carne <\/em>el vampirismo es proyectado, como en <em>Pura sangre, <\/em>a trav\u00e9s de la representaci\u00f3n de la enfermedad que subyace a la cultura colonialista, que desangra y se alimenta del pueblo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El horror, expresado en ambas obras desde la pregunta surrealista por la realidad, es proyectado a trav\u00e9s de la presencia de figuras de la mitolog\u00eda popular propia de la regi\u00f3n. La m\u00e1scara demoniaca que a su vez que es juego se chupa la sangre, la vida, la m\u00e1scara oculta entre los mangones, entre esos espacios de nadie que, en medio de la ciudad resisten al cemento y se alimentan del abandono, la m\u00e1scara creada por el pueblo para nombrar el derramamiento de sangre, m\u00e1scara monstruosa de la realidad pol\u00edtica y econ\u00f3mica de este, como de muchos otros lugares en el mundo, es en <em>Carne de tu carne <\/em>el juego de los antepasados que se convierten en animales y de los animales que se estallan por la paranoia, la composici\u00f3n art\u00edstica del mito que atraviesa el cuerpo para nombrar el horror que sobre este se ejerce, y el rojo mor\u00f3n que es degustado con la misma animosidad con la que se saborea la sangre, no la de Cristo sino la de los cristianos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como se ha mostrado, ambas obras desarrollan est\u00e9ticas particulares en torno a la violencia en el territorio cohabitado vinculadas al g\u00e9nero denominado g\u00f3tico tropical, al que Berdet termina por definir como \u201cantropolog\u00eda del mal y cr\u00edtica social\u201d (Berdet, 2016, p. 37,43). En ambas la mitolog\u00eda popular es detonante, al igual que la presencia del cuerpo. Sobre el cuerpo recae el horror que es velado a trav\u00e9s del mito. El cuerpo enfermo que requiere de la sangre del otro, del cuerpo del otro, el cuerpo desnaturalizado y deforme, el cuerpo incestuoso que reproduce la enfermedad, funciona como sost\u00e9n de un panorama est\u00e9tico y pol\u00edtico que frente a lo siniestro del poder se encuentra en un bucle cuyas condiciones de existencia se fortalecen hasta la actualidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Frente a este panorama, Ospina y Mayolo nos ofrecen a trav\u00e9s de sus obras una afirmaci\u00f3n vital. Junto con la construcci\u00f3n est\u00e9tica de la violencia en la regi\u00f3n, y el car\u00e1cter m\u00edstico adjudicado al cuerpo, aparece en ambas obras un elogio a la magia de la imagen. La presencia del proyector y sus tejemanejes, del archivo familiar, de la figura de la pantalla en la altura siniestra del vampiro y de la semi\u00f3tica alqu\u00edmica del revelado, son un homenaje al misticismo de la imagen que se captura en el tiempo, la imagen est\u00e1tica o en movimiento, como medio de explorar la memoria y afirmar la vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con el panorama terror\u00edfico del Valle del Cauca, macondo colombiano, el homenaje a las im\u00e1genes a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n de im\u00e1genes, que seg\u00fan sus autores buscaban \u201c\u2026desmitificar los horrores de la violencia y la miseria\u201d (Mayolo, 2008, p. 91), se constituye en afirmaci\u00f3n de la memoria y su lugar en el devenir de los pueblos. La relaci\u00f3n entre lo org\u00e1nico y lo mitol\u00f3gico es proyectada en ambas obras como afirmaci\u00f3n cr\u00edtica de las din\u00e1micas sociales, agresivas y sanguinarias, que asumidas desde la condici\u00f3n espectral engullen la vida de muchos, de otros, de todos o casi todos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Berdet, M. (2016) <em>G\u00f3tico tropical y surrealismo. La novela negra de Caliwood. <\/em>En Revista Acta Po\u00e9tica 37-2. Universidad Aut\u00f3noma de M\u00e9xico: M\u00e9xico. (p. 35-52).<\/p>\n<p>Caicedo, A. (1982) <em>\u00a1Que viva la m\u00fasica!<\/em> Plaza y Jan\u00e9s: Bogot\u00e1.<\/p>\n<p>Eljaiek, Gabriel. (2012) <em>Transilvania-Cali-Bogot\u00e1: \u2018Tropicalizaci\u00f3n\u2019 en tres pel\u00edculas de horror colombianas<\/em>, en Rosana D\u00edaz- Zambrana y Patricia Tom\u00e9 (Dir.). <em>Horro f\u00edlmico. Aproximaciones al cine de terror en Latinoam\u00e9rica y el Caribe. <\/em>San Juan, Puerto Rico: Isla Negra Editores.<\/p>\n<p>Hern\u00e1ndez, C. (1996) \u00c1lvaro Mutis: Una est\u00e9tica del deterioro. Monte \u00c1vila Editores<\/p>\n<p>Mayolo, C. (2008) <em>La vida de mi cine y mi televisi\u00f3n<\/em>. Bogot\u00e1: Villegas Editores.<\/p>\n<p>Suarez, J. (2015) <em>De casas y haciendas azucareras en el g\u00f3tico tropical: Carne de tu carne y La mansi\u00f3n de Araucaima.<\/em> Cuadernos de Cine Colombiano n\u00fam. 21. Bogot\u00e1: Cinemateca Distrital, IDARTES.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>FILMOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p>Mayolo, C., Nieto, J., V\u00e1squez, E. (1983) <em>Carne de tu carne. <\/em>Compa\u00f1\u00eda de Fomento Cinematogr\u00e1fico FOCINE. Colombia.<\/p>\n<p>Mayolo, C., Mutis, A., Romero, S., Olaciregui, J. (1986) <em>La mansi\u00f3n de Araucaima. <\/em>Compa\u00f1\u00eda de Fomento Cinematogr\u00e1fica &#8211; FOCINE; Rodaje Limitada. Colombia<\/p>\n<p>Ospina, L. Quiroga, A. (1982) <em>Pura Sangre. <\/em>Producciones Luis Ospina, Rodrigo Casta\u00f1o, Compa\u00f1\u00eda de Fomento Cinematogr\u00e1fico, FOCINE. Colombia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Licenciada en Filosof\u00eda y Humanidades de la Universidad Pedag\u00f3gica y Tecnol\u00f3gica de Colombia, Mag\u00edster en Filosof\u00eda l\u00ednea de investigaci\u00f3n Est\u00e9tica de la Universidad del Valle. Investigadora, promotora art\u00edstica y cultural, realizadora audiovisual, v\u00eddeo artista, escritora y editora de art\u00edculos y obras de inter\u00e9s cultural, cinematogr\u00e1fico y filos\u00f3fico. Fundadora del laboratorio creativo SeveraL\u00c1MPARA.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> \u201cQuiero hacer una novela g\u00f3tica pero en tierra caliente, en pleno tr\u00f3pico\u2019 [\u2026]. Bu\u00f1uel me contest\u00f3 que no se pod\u00eda, que era una contradicci\u00f3n, ya que la novela g\u00f3tica para \u00e9l tendr\u00eda que suceder en un ambiente g\u00f3tico. Para m\u00ed el mal existe en todas partes, y la novela g\u00f3tica lo que se propone es el tr\u00e1nsito de los personajes por el mal absoluto [\u2026]. Entonces esta Mansi\u00f3n es un lugar donde reside el mal, es el reino del mal; sus paredes no se usan, no se gastan, el tiempo no pasa por all\u00ed.\u201d \u00c1lvaro Mutis sobre <em>La mansi\u00f3n de Araucaima<\/em>. (Citado en Suarez, 2015).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> A prop\u00f3sito de la adaptaci\u00f3n de esta corriente del cine norteamericano en la obra de Mayolo, revisar Cuadernos de Cine Colombiano. <em>Nueva \u00e9poca: Carlos Mayolo<\/em>. Bogot\u00e1: Cinemateca Distrital, Idartes. 2015.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Andr\u00e9s Caicedo tiene un papel significativo en la creaci\u00f3n del g\u00f3tico tropical como interpretaci\u00f3n art\u00edstica, especialmente cinematogr\u00e1fica, del devenir de los territorios provinciales de tierra caliente. Su incidencia aparece tambi\u00e9n en la creaci\u00f3n misma de las obras convocadas. En el caso de <em>Carne de tu carne <\/em>es Mayolo quien trae a colaci\u00f3n el lugar de Andr\u00e9s en esta obra: \u201c\u2026el guion se desprende de una lectura de la novela <em>Otra vuelta de tuerca<\/em> (The turn of the screw, Henry James, 1898) sobre la cual Andr\u00e9s Caicedo hab\u00eda elaborado un guion preliminar\u201d (Mayolo, 2008, p. 139). Por su parte Luis Ospina cuenta en una entrevista que Andr\u00e9s le hab\u00eda comentado sobre un guion en el que estaba trabajando o quer\u00eda trabajar, en el que un hacendado azucarero succionaba, literalmente, la sangre de sus trabajadores.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Laura Indira Guauque Socha<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":534,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-424","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos-y-ensayos"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.5 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Est\u00e9ticas de la violencia en el Valle del Cauca: de lo mitol\u00f3gico a lo visceral - CANAGUARO - Revista de cine colombiano - Cuarta edici\u00f3n<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Revista de Cine Colombiano - 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