{"id":844,"date":"2022-04-16T23:39:34","date_gmt":"2022-04-16T23:39:34","guid":{"rendered":"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n05\/?p=844"},"modified":"2022-04-17T03:35:39","modified_gmt":"2022-04-17T03:35:39","slug":"nuestros-palacios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n05\/nuestros-palacios\/","title":{"rendered":"Nuestros palacios"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"autor\">Hernando Salcedo Silva<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-42 aligncenter\" src=\"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n05\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2021\/08\/sep.png\" alt=\"\" width=\"22\" height=\"8\" \/><\/p>\n<p class=\"entradilla\">\u201cCon verdadero entusiasmo por parte del p\u00fablico se estren\u00f3 el 8 de los corrientes este hermoso y amplio sal\u00f3n, con la interesante pel\u00edcula, <em>La novela de un joven pobre<\/em>. Bogot\u00e1 tiene mucho que agradecer a los se\u00f1ores empresarios que le hayan dotado de un sal\u00f3n que re\u00fane todas las comodidades de amplitud, ventilaci\u00f3n y belleza. Actualmente est\u00e1 trabajando all\u00ed el cinema Olympia, de propiedad de los se\u00f1ores Di Domenico, el mejor que ha llegado hasta esta cumbre y el cual tiene el m\u00e1s bello y variado repertorio de pel\u00edculas, que har\u00e1n las delicias de esta sociedad durante una larga temporada. El buen \u00e9xito con que fue estrenado el sal\u00f3n demuestra las simpat\u00edas que se tienen aqu\u00ed por el cine que venimos tratando, el cual merece el apoyo de todos los amantes de espect\u00e1culos cultos y morales que amenicen la sedentaria vida de nuestras familias. Felicitaciones muy entusiastas para los empresarios y para la sociedad\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed registr\u00f3 El Artista del 17 de diciembre de 1912 el estreno del m\u00e1s famoso sal\u00f3n de cine bogotano: el sal\u00f3n Olympia, el primer \u201c&#8217;palacio\u201d del cine que se construy\u00f3 en la ciudad dedicado exclusivamente a este espect\u00e1culo, aunque en el transcurso de su largo funcionamiento se presentaran toda clase de espect\u00e1culos desde boxeo hasta los crueles \u201cbailes de resistencia\u201d; zarzuelas y variedades m\u00e1s o menos picarescas con la presencia de cantantes de cupl\u00e9s de letra y m\u00fasica tan maliciosas, que hac\u00edan subir autom\u00e1ticamente la temperatura a los numerosos asistentes masculinos. En realidad si se pasara lista a la mayor\u00eda de \u201cpresentaciones\u201d art\u00edsticas o no que puedan agruparse dentro del ancho concepto de espect\u00e1culo visual , todos pasaron por el Olympia, a juzgar por su profusa programaci\u00f3n, reconociendo que siempre fue el cine el que domin\u00f3 a todos los dem\u00e1s, gracias a que siempre estuvo en la \u201conda\u201d del gusto popular iniciado con el sentimentalismo del cine italiano 1910-20, dramones lagrimeantes que de lejos o cerca se inspiraban en la literatura del inefable Gabriele d&#8217;Annunzio, lectura tan obligatoria que ni siquiera hay que recordar que Jos\u00e9 Asunci\u00f3n Silva se peg\u00f3 un balazo en presencia de <em>El triunfo de la muerte<\/em>, libro que reposaba en la mesita de noche del m\u00e1s grande poeta\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 colombiano. Despu\u00e9s, el cine italiano comienza a alternar con el franc\u00e9s y sus audaces propuestas de infidelidades conyugales en sus m\u00e1s infinitas posibilidades.\u00a0 Y luego el triunfo definitivo del cine norteamericano en sus dos g\u00e9neros m\u00e1s populares: la gloriosa comedia representada por Charles Chaplin y sus geniales contempor\u00e1neos c\u00f3micos y las pel\u00edculas de vaqueros y de aventuras \u201ca lo Perla White y Ruth Roland\u201d. Los que alcanzamos a conocer el viejo Olympia en nuestra remota ni\u00f1ez, coincidimos con su \u201cperiodo norteamericano\u201d, y debe declararse que se est\u00e1 listo a declarar la raz\u00f3n por la que el Olympia es referencia obligatoria de la nostalgia bogotana, porque su\u00a0 \u201cesp\u00edritu\u201d, (habr\u00e1 que llamarlo de alguna manera), nunca volvi\u00f3 a repetirse en ninguno de nuestros \u201cpalacios\u201d, Faenza, Bogot\u00e1, Apolo, Real o el diminuto Alhambra, d\u00e1ndole el sentido de \u201cpalacio&#8217;\u201d al que en los Estados Unidos, Inglaterra y otros pa\u00edses confieren a los viejos salones de cine entre los 1910 hasta los 1940.<\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"destacado\">Y luego el triunfo definitivo del cine norteamericano en sus dos g\u00e9neros m\u00e1s populares: la gloriosa comedia representada por Charles Chaplin y sus geniales contempor\u00e1neos c\u00f3micos y las pel\u00edculas de vaqueros y de aventura&#8230;<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Frente al parque del Centenario (hoy puentes de la 26 y, m\u00e1s all\u00e1 , Iglesia de San Diego), su extensi\u00f3n de oriente a occidente era enorme, llegando casi a la carrera 13, porque s\u00f3lo desde los 1940 se abri\u00f3 la carrera novena entre calles 24 y 25. Don Donato di Domenico, primo hermano de los constructores y exhibidores, afirma que su capacidad era de cinco mil personas, pero don Pedro Moreno Garz\u00f3n, que fue administrador del sal\u00f3n Olympia, la disminu\u00eda a tres mil , n\u00famero de espectadores que parece m\u00e1s correcto que el sostenido por don Donato. De todas maneras su extensi\u00f3n era para miles de personas, distribuidas en dos partes exactas, divisi\u00f3n que desesperar\u00eda a cualquier atrasado dem\u00f3crata, y establecida por el gran tel\u00f3n blanco con cenefa negra, tantas veces roto, incendiado, destruido, en los c\u00e9lebres esc\u00e1ndalos del sal\u00f3n cuando al respetable p\u00fablico no le gustaba la pel\u00edcula que estaba viendo. Esos esc\u00e1ndalos asustaban a los ni\u00f1os de entonces, que lloraban en compa\u00f1\u00eda de sus mam\u00e1s, en tanto que los pap\u00e1s trataban de defenderlos, fueron parte integrante del ambiente especial del sal\u00f3n Olympia, y hasta es posible que causara cierto s\u00e1dico placer a una sociedad que despu\u00e9s de la guerra de los Mil D\u00edas no pod\u00eda manifestar su contenida agresividad sino en estos peque\u00f1os actos de protesta.<\/p>\n<p>El tel\u00f3n establec\u00eda, y como en el Juicio Final, que los de frente al tel\u00f3n eran los elegidos, y los de atr\u00e1s de la gran tela blanca, los r\u00e9probos, obligados a leer los letreros o t\u00edtulos de la pel\u00edcula al rev\u00e9s, h\u00e1bil ejercicio en el que algunos se volvieron maestros hasta el grado de comprometerse, por algunos centavos, a leer de corrido las apasionadas declaraciones de Gustavo Serenna a Pina Menichelli. Otros, menos emprendedores, recurr\u00edan a los espejos que al reinvertir la imagen, permit\u00edan leer los t\u00edtulos normalmente. Los ni\u00f1os de \u201cac\u00e1\u201d devor\u00e1bamos unos helados excelentes de un sabor que nunca m\u00e1s se experiment\u00f3, durante los intermedios que los adultos gastaban en pasearse entre los pasillos de las butacas, mirando al mayor n\u00famero de muchachas posibles y hasta estableciendo idilios, los m\u00e1s afortunados, maniobras completamente desapercibidas por la gente menuda que en los intermedios gastaba su vitalidad jugando gambetas junto al tel\u00f3n. Poco m\u00e1s o menos hac\u00edan los de \u201call\u00e1\u201d, pero con la ventaja de ingerir alimentos mucho m\u00e1s sustanciosos que los sofisticados helados, porque s\u00f3lo por unos centavos y en hojas de papel peri\u00f3dico les serv\u00edan una especie de \u201cpiquetes\u201d abundantes y preparados en alg\u00fan rinc\u00f3n del sal\u00f3n y en fuerte contraste con las pel\u00edculas llenas de \u201cdivas\u201d m\u00e1s o menos tuberculosas.<\/p>\n<p>Al actual espectador de Bergman , Bu\u00f1uel y dem\u00e1s intelectuales del cine, estos detalles le pueden parecer tan vulgares como un fest\u00edn con Am\u00edn Dada, pero debe insistirse en que hicieron parte del ambiente \u00fanico del sal\u00f3n Olympia, lo mismo que la orquesta, de la que dice maravillas don Pedro Moreno Garz\u00f3n y de la que vagamente recordamos que en sus interpretaciones tambi\u00e9n se prestaba a la explosi\u00f3n agresiva de los espectadores por su divisi\u00f3n en bandos respecto a la \u201cpieza\u201d que deb\u00edan tocar: que si la Java o el \u00faltimo tango de moda; que si el pasillo X o el eterno Sobre las olas, controversias que de pronto se resolv\u00edan a golpes, y seg\u00fan cuentan, hasta a cargo de los pobres m\u00fasicos por no atender debidamente las apremiantes necesidades musicales de los asistentes al Olympia .<\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"destacado\">Al actual espectador de Bergman , Bu\u00f1uel y dem\u00e1s intelectuales del cine, estos detalles le pueden parecer tan vulgares como un fest\u00edn con Am\u00edn Dada, pero debe insistirse en que hicieron parte del ambiente \u00fanico del sal\u00f3n Olympia&#8230;<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Lo curioso del nombre del Olympia es que, con el mismo nombre y unos meses antes de la inauguraci\u00f3n del aflorado sal\u00f3n de cine, funcion\u00f3 otro en el parque de la Independencia, a juzgar por la siguiente nota en el infalible El Artista: \u201cCinema Olympia. \u00adEn el Parque de la Independencia y con numerosas y nuevas pel\u00edculas est\u00e1 el \u2018Cinemat\u00f3grafo Olympia\u2019 haciendo las delicias del p\u00fablico bogotano. All\u00ed concurre todo lo m\u00e1s selecto de nuestra sociedad, as\u00ed como tambi\u00e9n la clase obrera que gusta m\u00e1s de estos amenos e instructivos espect\u00e1culos que de las tabernas. El Cinema en el Parque es hoy una necesidad p\u00fablica, a la cual el gobierno debe atender prest\u00e1ndole comodidad y variedad\u201d. Esta nota es del 15 de junio de 1912 o sea, a casi seis meses de la inauguraci\u00f3n del sal\u00f3n Olympia el 8 de diciembre del mismo a\u00f1o.<\/p>\n<p>Otros apartes servir\u00e1n para complementar el encanto especial del famoso sal\u00f3n en su mejor \u00e9poca, 1912-1925 (?), recurriendo de nuevo a El Artista del 19 de abril de 1913: \u201cSal\u00f3n Olympia. \u00ad Deliciosos y muy instructivos resultan los ratos que en las noches de funci\u00f3n se pasan en este aristocr\u00e1tico sal\u00f3n. Las pel\u00edculas, todas de inter\u00e9s palpitante y de gran variedad, llevan a aquel sitio lo m\u00e1s granado de nuestra sociedad, que adem\u00e1s va a gozar de la siempre aplaudida orquesta Conti. Dentro de pocas semanas actuar\u00e1 all\u00ed una compa\u00f1\u00eda de opereta que los se\u00f1ores empresarios han contratado con el objeto de variar el espect\u00e1culo y de sostener siempre el inter\u00e9s del p\u00fablico por aquel sitio de recreo\u201d.<\/p>\n<p>De la misma fuente y en agosto de 1913, ya se registran algunos problemas: \u201cSal\u00f3n Olympia. &#8211; El p\u00fablico, el aristocr\u00e1tico p\u00fablico bogotano, contin\u00faa favoreciendo con su presencia las selectas funciones de cine que all\u00ed se dan los jueves, s\u00e1bados y domingos. Los estrenos de pel\u00edculas contin\u00faan sin interrupci\u00f3n, y todas ellas de gran inter\u00e9s y moralidad. Por eso hemos extra\u00f1ado el ataque de algunos colegas a esta empresa, que, sin tener en cuenta que \u00e9lla es compuesta de caballeros colombianos y s\u00f3lo uno extranjero, est\u00e1n trabajando por hacerle un vac\u00edo injusto. El sal\u00f3n Olympia no perjudica en nada a los dem\u00e1s espect\u00e1culos, pues hay p\u00fablico para todos. Si se quiere acabar con este sal\u00f3n haci\u00e9ndole el vac\u00edo, s\u00f3lo se puede lograr con espect\u00e1culos mejores, m\u00e1s baratos y con mayores comodidades. As\u00ed todos iremos a donde m\u00e1s nos convenga\u201d.<\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"destacado\">Los estrenos de pel\u00edculas contin\u00faan sin interrupci\u00f3n, y todas ellas de gran inter\u00e9s y moralidad.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Pero en 1914 el Olympia se ha establecido de manera tan firme entre los bogotanos que hasta sirve de referencia a un cuento de Alberto G\u00f3mez Naranjo, <em>Pasajes y paisajes<\/em>, en este breve episodio: \u201cLlegu\u00e9 al Olympia. El sal\u00f3n estaba colmado. Desde el primer instante en aquella atm\u00f3sfera plet\u00f3rica de suavidades y de mujeres tan llenas de gracia, tan llenas de gentileza y tan llenas de amor, se siente en el alma una grata sensaci\u00f3n como de algo que nos acaricia &#8230;\u201d. De manera que otro de los encantos del antiguo Olympia eran las oportunidades galantes que se presentaban a los entendidos en la materia, oportunidades \u201csincronizadas\u201d con la visi\u00f3n de algunas de estas pel\u00edculas: <em>La danza heroica, La l\u00e1mpara de la abuelita, Pero mi amor no muere<\/em> y otras lo mismo de entretenidas y, de acuerdo con El Artista, \u201cmoralizantes\u201d.<\/p>\n<p>De los otros \u201cpalacios\u201d bogotanos el Cromos del 23 de febrero de 1918 y al lado de encantadoras fotograf\u00edas de \u201cNotas dominicales en el Parque de la Independencia\u201d, aparece la perspectiva entrada al tel\u00f3n de boca (sur a norte), del teatro Bogot\u00e1 inaugurado el mismo mes. A diferencia del Olympia, que fue espec\u00edficamente un sal\u00f3n de cine, el Bogot\u00e1 ten\u00eda pretensiones de teatro en sus tres hileras de palcos, su amplia luneta de bancas largas, dur\u00edsimas para los gl\u00fateos de los asistentes (lo mismo que en el Olympia), pero sobre todo por un gran tel\u00f3n de boca lleno de alegor\u00edas como el del Col\u00f3n. Seg\u00fan parece, el teatro Bogot\u00e1 se construy\u00f3 m\u00e1s con la intenci\u00f3n de complementar al Col\u00f3n y Municipal en espect\u00e1culos varios y baratos, que en su destino definitivo de sal\u00f3n de cine, aunque durante muchos a\u00f1os, indistintamente, sirvi\u00f3 para espect\u00e1culos vivos y cine. Posteriormente denominado Cuba, al formar la cadena de teatros de Cine Colombia, y hoy por fortuna rescatado por la Filarm\u00f3nica de Bogot\u00e1 para su sede permanente, el teatro Bogot\u00e1 es pura nostalgia para bastantes espectadores que comenzaron a interesarse en el cine, conducidos por padres o abuelitas, a trav\u00e9s de atrasados reestrenos de <em>Los peligros de Paulina<\/em>, con la maravilla de la Perla White, o <em>Las dos ni\u00f1as de Par\u00eds<\/em>.<\/p>\n<p>El Faenza data de 1924, y aunque su interior sea modesto, su frente tiene que llamar la atenci\u00f3n por su arco y detalles art nouveau, una de las pocas y \u00fanica en su estilo, que todav\u00eda se conservan en Bogot\u00e1. Parece que el Faenza ha sido declarado monumento nacional y, por lo tanto, no puede destruirse. Dar\u00eda para otro libro el recordar las grandes pel\u00edculas que se vieron en el Faenza y los \u201cpopulares\u201d de los lunes, casi concentraci\u00f3n escolar por el inmenso n\u00famero de jovencitos que lo llen\u00e1bamos hacia los 1934-37. Sin embargo, nunca tuvo la importancia del Olympia y del Bogot\u00e1.<\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"destacado\">Dar\u00eda para otro libro el recordar las grandes pel\u00edculas que se vieron en el Faenza y los \u201cpopulares\u201d de los lunes&#8230;<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Y menos el Real, \u201cel sal\u00f3n de la aristocracia\u201d, situado en la s\u00e9ptima entre calles 13 y 14, inaugurado en 1927, que sobrevivi\u00f3 a muchas contingencias. En su ancha escalera, que conduc\u00eda al balc\u00f3n, se estableci\u00f3 en los primeros a\u00f1os de los 1930 una verdadera \u201cbolsa de heraldos\u201d, de esas peque\u00f1as hojas impresas en ingl\u00e9s y que serv\u00edan de efectiv\u00edsima publicidad a las pel\u00edculas que se estrenaban, coleccionadas apasionadamente por los ni\u00f1os cin\u00e9filos de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Breve referencia al Alhambra, un peque\u00f1o sal\u00f3n de cine situado en el callej\u00f3n del Banco Cafetero que une la calle 14 con la avenida Jim\u00e9nez, de tel\u00f3n que ahora parecer\u00eda diminuto, famoso por sus matin\u00e9s de d\u00edas ordinarios por ser lugar ideal para las parejas en trance de \u201camacice\u201d. Hernando Mart\u00ednez en su Historia informa que en 1939 se exhib\u00eda el Noticiero del Alhambra que, por la indiscreci\u00f3n de algunas de sus notas, fue prohibido por la alcald\u00eda de Bogot\u00e1, hecho que ignoramos los asistentes al saloncito, donde comenzaron algunos de nuestros mitos cinematogr\u00e1ficos: Greta Garbo, Charles Chaplin, entre otros, a los que todav\u00eda se venera, mitos que comprenden tambi\u00e9n los \u201cpalacios\u201d en referencia, tan pegados a nuestra nostalgia, o mejor, a nuestro afecto, por tantos ratos de felicidad que nos dieron.<\/p>\n<p><em>Publicado en el libro Cr\u00f3nicas del cine colombiano 1897 \u2013 1950. Carlos Valencia Editores, 1981. <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hernando Salcedo Silva<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":876,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-844","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-documentos"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.5 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Nuestros palacios - CANAGUARO - Revista de cine colombiano - Quinta edici\u00f3n<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n05\/nuestros-palacios\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Nuestros palacios - 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