{"id":2254,"date":"2023-04-15T17:41:33","date_gmt":"2023-04-15T17:41:33","guid":{"rendered":"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n08\/?p=2254"},"modified":"2023-04-16T05:16:03","modified_gmt":"2023-04-16T05:16:03","slug":"anhell69-de-theo-montoya","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n08\/anhell69-de-theo-montoya\/","title":{"rendered":"Anhell69, de Theo Montoya"},"content":{"rendered":"<p class=\"autor\">David Guzm\u00e1n Quintero<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-42 aligncenter\" src=\"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n05\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2021\/08\/sep.png\" alt=\"\" width=\"22\" height=\"8\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cY siento un humo como familiar.<br \/>\nAlguien se acerca y comienza a hablar.<br \/>\nMe quedo piola y digo: \u2018\u00bfQu\u00e9 tal?<br \/>\nVamos a pescar<br \/>\ndos peces con la misma red\u2019.<br \/>\nDesprejuiciados son los que vendr\u00e1n<br \/>\ny los que est\u00e1n ya no me importan m\u00e1s.<br \/>\nLos carceleros de la humanidad<br \/>\nno me atrapar\u00e1n<br \/>\ndos veces con la misma red\u201d.<br \/>\n<\/em>\u2013<em>No soy un extra\u00f1o<\/em> (Charly Garc\u00eda)\u2013<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"entradilla\">Me gusta el cine. Tengo cierta distancia con hacerme llamar \u2018cin\u00e9filo\u2019, pero he visto unas cuantas pelis. No puedo decir que mi encuentro con el cine fue una casualidad, pues lo busqu\u00e9, lo rebusqu\u00e9 y desde entonces he tenido unos dieciocho a\u00f1os en los que me he ido enamorando de \u00e9l cada d\u00eda m\u00e1s (claro, con todo y las tusas que uno puede pasar con cualquier amor); el cine ha sido mi amigo, novio, padre, hijo, maestro; ha hablado de m\u00ed (o yo he hablado de m\u00ed a trav\u00e9s de \u00e9l) como ser sexual, social, de mi (supuesta) identidad como colombiano, como hombre, ha cuestionado mi posici\u00f3n econ\u00f3mica, mis creencias pol\u00edticas y mis privilegios; ha sido la mala y la buena influencia (si tan solo mis padres hubieran sospechado que el ir a cine no es algo tan inocente como parece), llev\u00e1ndome a org\u00edas, favelas, tertulias, bares, tabernas, burdeles, bajos fondos, viajes por carreteras, con ricos, pobres, pobres ricos, prostitutas, drogadictos, asesinos, amantes, enfermos, parias, abusados y abusadores, ladrones. Y fue todo eso lo que me llev\u00f3 a intentar escribir cr\u00edtica, que no es otra cosa que una simple verbalizaci\u00f3n de ciertas reflexiones que a veces comparto.<\/p>\n<p>Hago esta nota autobiogr\u00e1fica introductoria porque, con todo y los a\u00f1os que llevo viendo cine, pocas veces (o ninguna) hab\u00eda experimentado esta sensaci\u00f3n de vulnerabilidad tan exquisita frente a la hostilidad del relato que ve\u00eda. Es como si, por primera vez en muchos a\u00f1os, sintiera que una pel\u00edcula es m\u00e1s importante que el cine. Es como si, por primera vez en muchos a\u00f1os, sintiera cierta extra\u00f1eza al salir de la sala y ver a la gente siguiendo su vida, desentendida de eso a lo que yo acababa de asistir. Todo lo anterior es muy a pesar de esa l\u00ednea a la que intento aferrarme y es a la de hablar de pel\u00edculas como pel\u00edculas (no como novelas literarias, no como obras de teatro) y, as\u00ed mismo, manteniendo al margen cualquier argumento emocional del tipo \u201cesta peli es buen\u00edsima, me hizo llorar\u201d; pero una pel\u00edcula \u00fanica requiere, as\u00ed mismo, una excepci\u00f3n a la norma. Expongo entonces, de entrada, un componente subjetivo mucho m\u00e1s presente de lo que de por s\u00ed lo ha estado en otros textos. Expongo entonces, de entrada, que la forma en la que he recibido <em>Anhell69<\/em> ha estado fuertemente condicionada por la cercan\u00eda que siento con esas im\u00e1genes y cu\u00e1nto llevaba esper\u00e1ndolas.<\/p>\n<p>El relato empieza con un carro f\u00fanebre transportando un ata\u00fad. La c\u00e1mara lo sigue desde atr\u00e1s y la banda sonora est\u00e1 compuesta solamente por un ruido blanco que se va a extender por algunas de las pr\u00f3ximas escenas; se corta a un plano m\u00e1s cerca que encuadra a la ventanilla del ata\u00fad, sin embargo, la oscuridad no nos deja percibir bien un rostro y las luces que pasan por encima tampoco son suficientes: el muerto puede ser cualquiera. La voz en <em>off<\/em> entra diciendo que no pidi\u00f3 nacer. Cortamos a un material de archivo de la apocal\u00edptica Medell\u00edn de los ochenta y noventa, despu\u00e9s a una fiesta y luego a una iglesia que pasa a la habitaci\u00f3n del narrador, que cuenta que es de una generaci\u00f3n criada solo por madres y c\u00f3mo lo excomulgaron de la iglesia a los trece a\u00f1os; durante este \u00faltimo momento que es abordado con una simpleza soberbia, descubrimos, mediante una panor\u00e1mica, algunos s\u00edmbolos que entran en pugna desde la perspectiva normativa de g\u00e9nero: primero, el logo de Nike en la ventana (s\u00edmbolo deportivo, \u201cactividad de hombres\u201d) y luego florecitas en el closet junto a una fotograf\u00eda de Britney Spears (s\u00edmbolo de la cultura pop, propia \u201cde mujeres\u201d); a esa pugna hay que a\u00f1adirle la tensi\u00f3n que se genera entre la tranquilidad de la panor\u00e1mica y la voz en <em>off<\/em>, parca, que cuenta c\u00f3mo entr\u00f3 en las calles y prob\u00f3 las drogas siendo un ni\u00f1o. Solamente en estos tres momentos, Theo Montoya sintetiza los tres ejes en torno a los cu\u00e1les gira el relato: la muerte (que acompa\u00f1a a los vivos), la rumba (que acompa\u00f1a a los vivos y a los muertos) y la pugna en contra de la norma. Qui\u00e9n sabe cu\u00e1l es el que m\u00e1s se desarrolla, o si los primeros son consecuencias directas del tercero.<\/p>\n<blockquote class=\"destacado\"><p>Theo Montoya sintetiza los tres ejes en torno a los cu\u00e1les gira el relato: la muerte (que acompa\u00f1a a los vivos), la rumba (que acompa\u00f1a a los vivos y a los muertos) y la pugna en contra de la norma.<\/p><\/blockquote>\n<p>Sobre estos mismos tres ejes, gira un trabajo corto del 2020 del mismo Theo Montoya, <em>Son of sodom<\/em>, que se centra solamente en Camilo Najar, que vuelve a aparecer en <em>Anhell<\/em> (de hecho, ambos t\u00edtulos vienen del Instagram de Camilo. Usuario: @an.hell69. Nombre: Son of sodom), un joven homosexual al que Theo le hizo casting para una pel\u00edcula de horror muy cercana al cine B estadounidense y que muere poco tiempo despu\u00e9s, antes de que Theo pudiera decirle que hab\u00eda sido seleccionado como el protagonista de su peli.<\/p>\n<p>Entonces cabr\u00eda decir que tanto <em>Son of sodom <\/em>como <em>Anhell69<\/em> (y especialmente <em>Anhell69<\/em>, por abarcar m\u00e1s tiempo y m\u00e1s personas) parten de un luto que Theo Montoya exorciz\u00f3 a trav\u00e9s del cine (\u201cMe enamor\u00e9 del cine porque era el \u00fanico lugar en el que pod\u00eda llorar\u201d; cada vez tiene m\u00e1s sentido lo que dec\u00eda Haneke de que hace cine para no ir al siquiatra), un estado let\u00e1rgico al que nos incorporamos frecuentemente en un pa\u00eds violento, en un pa\u00eds violento para la clase media-baja, en un pa\u00eds violento para la poblaci\u00f3n LGBTIQ+ de clase media-baja. Esto es una sensaci\u00f3n universal, pues somos v\u00edctimas de la violencia, a\u00fan si no hemos recibido agresiones personalmente; coincidimos en la vulnerabilidad que implica ser parte de una sociedad beligerante a la que se le entregan los cuerpos para que los cuide y estos resultan siendo un contenedor vivaz de vejaciones. Visto desde esta perspectiva, el relato toma much\u00edsimo m\u00e1s sentido desde lo que dec\u00eda Judith Butler en <em>Deshacer el g\u00e9nero<\/em> (2006) de que \u201cpuede ser que en esta experiencia [la del luto] nos sea revelado algo de nosotros mismos, algo que delinea los lazos que tenemos con los otros, que nos muestra que estas relaciones constituyen nuestro sentido del yo, y que componen qui\u00e9nes somos [\u2026]\u201d Y este ser\u00eda el frente para abordar <em>Anhell<\/em>, pues quien lo aborde esperando un relato cl\u00e1sico o aristot\u00e9lico (o desde cualquier par\u00e1metro preestablecido, en general), tomando el coche f\u00fanebre como un hilo narrativo por el mero hecho de aparecer a lo largo del filme, se chocar\u00e1 contra un relato al que ignorantemente llamar\u00e1 \u201cinconsistente\u201d; en cambio, quien lo afronte como experiencia sensorial detonada por el luto, se encontrar\u00e1 con una propuesta err\u00e1tica y laber\u00ednticamente estimulante.<\/p>\n<p>Es quiz\u00e1 por eso mismo que Theo Montoya renunci\u00f3 a realizar su filme de ficci\u00f3n tras el fallecimiento de su protagonista. En cambio, en <em>Anhell<\/em>, Theo se extiende, primero, en las recreaciones de lo que iba a ser este, mientras, en segundo lugar, ahonda tambi\u00e9n en sus otros amigos que tambi\u00e9n presentaron castings. Su ficci\u00f3n iba sobre una Medell\u00edn (m\u00e1s) apocal\u00edptica en la que ya los muertos eran tantos que no cab\u00edan en los cementerios, por lo que los fantasmas y los vivos comenzaron a convivir y los vivos comenzaban una pr\u00e1ctica sexual que se denomin\u00f3 \u201cEspectrofilia\u201d y empiezan a ser perseguidos y aniquilados por el gobierno y la iglesia a causa de ese mismo deseo. Y en cuanto a lo segundo, Camilo Najar se convierte solo en un extremo del ovillo que se desenreda en esos otros j\u00f3venes que son asesinados d\u00eda a d\u00eda, todos los d\u00edas en esta selva que es Medell\u00edn; esto se sintetiza al final en el collage (\u00bfo es todo el relato un collage, una colcha de retazos?) de los rostros de quienes murieron: un collage que sigue y sigue a\u00f1adiendo nombres en su registro.<\/p>\n<blockquote class=\"destacado\"><p>&#8230; convivir y los vivos comenzaban una pr\u00e1ctica sexual que se denomin\u00f3 \u201cEspectrofilia\u201d y empiezan a ser perseguidos y aniquilados por el gobierno y la iglesia a causa de ese mismo deseo.<\/p><\/blockquote>\n<p>Medell\u00edn es una ciudad cercenada por el cine, una ciudad trepidante que nos ense\u00f1a cada vez otra cicatriz. En este relato, Theo hace uso de varias estrategias (como dramatizaciones, entrevistas, material de archivo, material grabado que roza con lo contemplativo) que abren ese postigo en la ciudad que nos da la bienvenida a otra cara del No futuro<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[*]<\/a>: j\u00f3venes que se ven obligados a robar para poder pagar la matr\u00edcula del colegio, j\u00f3venes agazapados que encontraron un hogar en las drogas, el sexo y la clandestinidad, y lo \u00fanico que hicieron fue una rumba en casa, mientras esperaban a la muerte con los brazos abiertos. (\u00bfQu\u00e9 puede matar a la juventud en un pa\u00eds que suda crueldad? \u00bfSicarios, Guerrilla? \u00bfLa polic\u00eda, que asesina a manifestantes que exigen una vida digna? \u00bfUna sobredosis? \u00bfLas enfermedades e infecciones para las que no hay tratamientos a las que cualquier persona pueda acceder f\u00e1cilmente?) Opuesto a la cara que hemos visto del No futuro, en la que la violencia se inscribe como un elemento m\u00e1s del paisaje y las personas ignoran el peligro latente que les susurra al o\u00eddo, estos j\u00f3venes de <em>Anhell<\/em> son conscientes de que van por la calle con la muerte agarrada de la mano y prefieren hacerle el amor\u2026 ese mundo de sexo, drogas y fiestas es solo un medio a trav\u00e9s del cual reivindican su estad\u00eda en el mundo de los vivos, con la tranquilidad de que, cuando pasen al de los muertos, alg\u00fan espectrof\u00edlico los invitar\u00e1 a seguir viviendo.<\/p>\n<p>El montaje del filme hace que incluso el mismo relato pareciera que cargase con el mismo presagio que sus protagonistas, no solo por el registro de todo un mundo que amenaza la vida de las personas que no pertenecen a una hegemon\u00eda sexual o de clase, sino porque muchas veces pareciera que el filme est\u00e1 por acabarse y resulta dando un soplo de vida m\u00e1s\u2026 hasta que se acaba de verdad. Y al final, de todas formas, se siente que acompa\u00f1amos a estos personajes por mucho tiempo (sin embargo, no por el suficiente). La estructura realza sobremanera esta sensaci\u00f3n de p\u00e9rdida, pues primero conocemos a los personajes, nos encari\u00f1amos con ellos y luego nos dicen que no podemos seguir sabiendo de ellos, que ya no est\u00e1n: sentimos, como Theo, que nos los han arrebatado.<\/p>\n<p>Este trabajo elaborado en el montaje del filme, es extensible a todos sus aspectos formales, pues es una exploraci\u00f3n inquieta en el lenguaje cinematogr\u00e1fico, atravesando los recursos, mutando de un g\u00e9nero al otro sin mayor inconveniente: utiliza el material de archivo de los castings y lo rescatado en redes sociales, la iluminaci\u00f3n del material filmado es mortecina en algunos momentos (realzando esa sensaci\u00f3n de incomodidad constante en esa atm\u00f3sfera hostil), las dramatizaciones generan con un contrapeso radical respecto a esa sensaci\u00f3n de realidad del resto del relato, migrando a una fantas\u00eda dist\u00f3pica. Pocos filmes se atreven a poner todas las cartas sobre la mesa; de hecho, en este momento, el \u00fanico relato que se me viene a la cabeza cuya forma podr\u00eda acercarse a la de <em>Anhell<\/em> es <em>Cortejo f\u00fanebre de rosas<\/em> (1969), de Toshio Matsumoto, un relato (coincidencia) sobre la vida trans en el Jap\u00f3n de los a\u00f1os sesenta\u00a0 que utiliza entrevistas, dramatizaciones psicod\u00e9licas, animaciones tipo c\u00f3mic, peleas al estilo vodevil, etc\u00e9tera; tal vez, sin embargo, <em>Cortejo,<\/em> al no ser un relato tan personal y tan visceral, se permit\u00eda ser m\u00e1s atrevido y arriesgado en cuanto a su tratamiento: ya queda <em>ad libitum<\/em> de la audiencia a qu\u00e9 darle m\u00e1s importancia, si es que acaso merece la pena meterse en esa discusi\u00f3n.<\/p>\n<blockquote class=\"destacado\"><p>&#8230; el \u00fanico relato que se me viene a la cabeza cuya forma podr\u00eda acercarse a la de <em>Anhell<\/em> es <em>Cortejo f\u00fanebre de rosas<\/em> (1969), de Toshio Matsumoto, un relato (coincidencia) sobre la vida trans en el Jap\u00f3n de los a\u00f1os sesenta &#8230;<\/p><\/blockquote>\n<p>No obstante, m\u00e1s all\u00e1 de ser un relato cinematogr\u00e1fico imperdible, <em>Anhell<\/em> es un homenaje (por eso no debe entenderse que sea c\u00e1ndido). Es de los asesinatos al padre m\u00e1s hermosos que he visto<sup>**<\/sup>, represent\u00e1ndolo, de hecho, con el reconocimiento a V\u00edctor Gaviria dentro del mismo filme, siendo este quien conduce el carro f\u00fanebre, compr\u00e1ndole una rosita a una vendedora de rosas en un sem\u00e1foro. Pero es tambi\u00e9n un homenaje p\u00f3stumo a esos amigos que le dieron el privilegio a Theo de conservar sus \u00faltimas im\u00e1genes. Es tambi\u00e9n una celebraci\u00f3n del deseo, del encuentro, del beso, de la gente que est\u00e1 abierta a dar y recibir el amor que les ha sido reprimido, del amor en todas sus manifestaciones (incluso las espectrales), del margen de un escenario coactivo y constrictivo como otro escenario con <em>libertaries<\/em> y <em>libertines<\/em> como actantes. Este relato s\u00ed que quiere sembrar la anarqu\u00eda: es una venia a la vida sin etiquetas, a la herej\u00eda y a quienes tienen presente la imagen de Jesucristo para hacerse una paja pensando en ella.<\/p>\n<p>Y es justamente esa la raz\u00f3n por la cual tanto me entusiasma <em>Anhell69<\/em>, porque me despierta una esperanza en el cine colombiano; va m\u00e1s all\u00e1 del yo mismo haber habitado estos escondrijos y tener que asistir a los velorios de mis amigos vivos; tiene que ver con que llevaba mucho tiempo exigi\u00e9ndole al cine este tipo de relatos: relatos verdaderamente cuir<sup>***<\/sup>: o sea, con esa perspectiva \u201cdistorsionada\u201d de alguien con quien el mundo ha sido indiferentemente voraz y que la \u201cv\u00edctima\u201d haya decidido escupirle al rostro y no pedirle perd\u00f3n; relatos ajados, imperfectos, cargados de indignaci\u00f3n y que tengan toda la voluntad de generar molestia y no seguir con ese \u00edmpetu complaciente ya tan rancio; esto es cine cuir, no como esa charlataner\u00eda revictimizante que hace el mercantilismo; de hecho, quien est\u00e9 esperando un relato en el que el g\u00e9nero y\/o la sexualidad de los personajes sea el epicentro y que todo surja por y a partir de que el personaje sea gay o travesti a trav\u00e9s de esa mirada estupefacta y morbosa de quien pareciera que reci\u00e9n descubre deseos no capturables por una cisheteronorma, que mejor siga comiendo crispetas.<\/p>\n<p>Como sea, y muy a pesar de lo escrito hasta ahora, es muy probable que esta no sea la mejor forma de reconocer la importancia de <em>Anhell69<\/em>. (De cualquier forma, este es del tipo de filmes que aceptan todo tipo de recepciones y hacen innecesario el mero hecho de escribir un texto al respecto.) Hay que esperar a que llegue a salas, no tenga m\u00e1s de un par de funciones comerciales, que los viejitos salgan furiosos de alguna, acusando bajeza e indecencia, y que alg\u00fan puritano ofendido escriba una columna en alg\u00fan peri\u00f3dico conservador&#8230; entonces <em>Anhell69<\/em> habr\u00e1 recibido el mejor de los halagos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[*]<\/a> Es importante discriminar el precedente (la ausencia del padre) del contexto (el No futuro), pues no es una consecuencia de la otra; el filme en ning\u00fan momento sugiere que las drogas y la fiesta (much\u00edsimo menos la sexualidad y la identidad de g\u00e9nero) sean consecuencia de ser una generaci\u00f3n sin padre.<\/p>\n<p><sup>**<\/sup> Por el principio tambi\u00e9n se incluye la escena inicial de <em>Pura sangre<\/em> (1982), de Luis Ospina; una pel\u00edcula, como la que pretend\u00eda Theo, que intentaba acercarse al horror de serie B; esta escena es visualmente impactante: un <em>travelling<\/em> hurga en una casa y va descubriendo un cad\u00e1ver desnudo, lleno de sangre, mientras un gallo se pasea indiferentemente por ese corredor; la c\u00e1mara entra a la habitaci\u00f3n para descubrir una cama, tambi\u00e9n ensangrentada, y otro cad\u00e1ver desnudo. Igualmente, se incluye la escena final de <em>Rodrigo D.<\/em> (1990), de V\u00edctor Gaviria, en la que Ramiro Meneses observa con impotencia, a trav\u00e9s del vidrio, a esa ciudad que le arrebat\u00f3 el futuro, a esas calles a las que les entregar\u00e1 su vida.<\/p>\n<p><sup>*** <\/sup>Pongo en duda, sin embargo, que el filme se autodenomine \u201ccuir\u201d a pesar de que el narrador dice expl\u00edcitamente que es una pel\u00edcula trans, pues antes dice que es una pel\u00edcula sin fronteras, por lo que bien podr\u00eda estar haciendo referencia a la hibridaci\u00f3n que hay durante todo el relato: pasando de la ficci\u00f3n al documental, de la tragedia al romance, del realismo al horror de serie b, etc\u00e9tera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>David Guzm\u00e1n Quintero<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2257,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-2254","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-criticas"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.5 - 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