{"id":2260,"date":"2023-04-15T17:56:52","date_gmt":"2023-04-15T17:56:52","guid":{"rendered":"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n08\/?p=2260"},"modified":"2023-04-16T05:15:58","modified_gmt":"2023-04-16T05:15:58","slug":"una-historia-comun-y-particular-del-cine-colombiano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n08\/una-historia-comun-y-particular-del-cine-colombiano\/","title":{"rendered":"Una historia com\u00fan y particular del cine colombiano"},"content":{"rendered":"<p class=\"autor\">Luis Ospina<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-42 aligncenter\" src=\"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n05\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2021\/08\/sep.png\" alt=\"\" width=\"22\" height=\"8\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cLa historia del cine colombiano es la historia de un fracaso.\u201d<br \/>\n<\/em>Fernando Vallejo (<em>A\u00f1os de indulgencia, <\/em>1988)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"entradilla\">Un D\u00eda de los Inocentes del a\u00f1o 1895 los Hermanos Lumi\u00e8re hacen la primera proyecci\u00f3n p\u00fablica del cinemat\u00f3grafo en Par\u00eds. Un a\u00f1o y cuatro meses despu\u00e9s, el 14 de abril de 1897, la Compa\u00f1\u00eda Universal de Variedades del prestidigitador Balabrega presenta cine por primera vez en territorio colombiano en el puerto de Col\u00f3n, hoy rep\u00fablica de Panam\u00e1.<\/p>\n<p>Dos meses m\u00e1s tarde, tambi\u00e9n por Panam\u00e1, nos llegar\u00eda el cinemat\u00f3grafo Gabriel Veyre, uno de los operadores entrenados por Lumi\u00e8re, quien al parecer hizo las primeras filmaciones en Colombia.<\/p>\n<p>Bucaramanga y Cartagena compiten, por un d\u00eda de diferencia en agosto de 1897, el haber sido testigos de la primera funci\u00f3n de cine en nuestro territorio actual. En Bucaramanga el empresario venezolano Manuel Trujillo present\u00f3 t\u00edtulos de la casa Edison pero el espect\u00e1culo fue desafortunado. Seg\u00fan el peri\u00f3dico local El Norte &#8220;el se\u00f1or Trujillo tuvo que suspender su exhibici\u00f3n con gran pena del p\u00fablico porque se revent\u00f3 la cinta de celuloide donde est\u00e1n las fotograf\u00edas&#8221;. Por primera vez se rompi\u00f3 la ilusi\u00f3n. Luego vendr\u00edan otros fracasos.<\/p>\n<p>El 22 de agosto del mismo a\u00f1o, un desconocido empresario presenta la primera funci\u00f3n en Cartagena, con un vitascopio Edison. El comentarista del diario El Porvenir se admira ante &#8220;el sorprendente espect\u00e1culo&#8221;, pero critica la poca habilidad del &#8220;manipulador&#8221;. El empresario respondi\u00f3 que la dificultad resid\u00eda en la deficiencia del servicio de energ\u00eda por no estar funcionando la planta el\u00e9ctrica, &#8220;circunstancia extra\u00f1a a la voluntad de este empresario&#8221;, y raz\u00f3n por la cual &#8220;las vistas que se exponen a la mirada de los espectadores no producen, en su mayor parte, el efecto que es de desearse&#8221;. Y a\u00f1ade el comentarista: &#8220;Maravilloso tambi\u00e9n es el descubrimiento hecho con motivo del cinemat\u00f3grafo: nuestro p\u00fablico pierde su cultura habitual cuando desaparecen las luces del teatro&#8221;.<\/p>\n<p>El primero de septiembre de 1897 un conocido empresario barranquillero de espect\u00e1culos, Ernesto Vieco, present\u00f3 el cine por primera vez en Bogot\u00e1, en el Teatro Municipal, con un programa de vistas del cat\u00e1logo de Lumi\u00e8re. En el peri\u00f3dico local El Rayo X se coment\u00f3 que fue &#8220;algo imperfecta la reproducci\u00f3n de los objetos, sea por falta de luz, por no colocarse \u00e9sta en exacto foco, por imperfecci\u00f3n del aparato o por cualquiera otra causa&#8230; esta exhibici\u00f3n es m\u00e1s apropiada para un sal\u00f3n que para un teatro. Los gritos y vocer\u00edo del mi\u00e9rcoles en el Municipal no son una invitaci\u00f3n a volver&#8221;.<\/p>\n<blockquote class=\"destacado\"><p>El primero de septiembre de 1897 un conocido empresario barranquillero de espect\u00e1culos, Ernesto Vieco, present\u00f3 el cine por primera vez en Bogot\u00e1, en el Teatro Municipal, con un programa de vistas del cat\u00e1logo de Lumi\u00e8re.<\/p><\/blockquote>\n<p>El primer registro de proyecci\u00f3n de vistas tomadas en tierras colombianas se encuentra en el peri\u00f3dico El Ferrocarril de Cali del 16 de junio de 1899, con comentarios a la velada en el Teatro Borrero, cuyo programa incluy\u00f3 vistas de la ciudad de Cali: &#8220;el puente, \u00bfpor qu\u00e9 no se vieron las grandes ceibas?&#8230; la iglesia de San Francisco, \u00bfpor qu\u00e9 no su frontis o su interior?\u201d El cronista aconsej\u00f3 \u201caumentar un poco la intensidad del foco el\u00e9ctrico\u201d y se quej\u00f3 porque las vistas \u201cno han sido tomadas con bastante arte.<\/p>\n<p>A pesar de estas primeras funciones fallidas la ilusi\u00f3n del cine conquist\u00f3 al p\u00fablico colombiano.<\/p>\n<p>La Guerra de los Mil D\u00edas (1899-1902) y la separaci\u00f3n de Panam\u00e1 (1903) fueron responsables de la primera muerte del cine colombiano, que cual ave f\u00e9nix ha surgido de las cenizas entre conflictos y guerras desde sus inicios. Sin embargo existen reportes sin confirmar que el general Rafael Reyes, como tantos otros dictadores latinoamericanos, contrat\u00f3 a un camar\u00f3grafo franc\u00e9s para el engrandecimiento de su imagen.<\/p>\n<p>La primera d\u00e9cada del siglo XX vio nacer una exhibici\u00f3n colombiana propia y unos escasos pero significativos intentos de producci\u00f3n. Personajes claves son los Hermanos Vincente y Francesco Di Domenico. En 1910, los Di Domenico partieron de Italia con el fin de buscar fortuna en Colombia con dos proyectores, un generador y pel\u00edculas para exhibir. El \u00e9xito fue tal que en 1912 construyeron el Sal\u00f3n Olimpia, un palacio en el estilo de los que por entonces comenzaron a surgir en todas las grandes ciudades. De acuerdo con un esquema empleado entonces, el tel\u00f3n estaba en el centro. Los espectadores que estaban en la parte de atr\u00e1s (y que pagaban menos), ve\u00edan los t\u00edtulos escritos al rev\u00e9s y deb\u00edan leerlos con un espejo, o con la ayuda de espectadores especialistas en leer de atr\u00e1s hacia adelante.<\/p>\n<p>La distribuci\u00f3n y la exhibici\u00f3n siempre fueron y han sido el eslab\u00f3n fuerte del cine en Colombia, superando \u2013y casi siempre bloqueando\u2013 los escasos intentos de producci\u00f3n. El primer intento de hacer cine nacional, como alternativa a la competencia extranjera, tuvo lugar en 1913 con la creaci\u00f3n de SICLA (Sociedad Industrial Cinematogr\u00e1fica Latino Americana). Para esta empresa Francesco Di Domenico filmaba en las calles su Diario colombiano, im\u00e1genes documentales que procesaba con el fin de que pudieran ser exhibidas al d\u00eda siguiente. Pero el p\u00fablico colombiano, acostumbrado al cine americano y europeo, reclamaba el cine de ficci\u00f3n. Se produjeron, entonces, varias pel\u00edculas argumentales con temas costumbristas e hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p><em>El drama del 15 de octubre<\/em> resulta apasionante hoy por su tem\u00e1tica y por su forma y es una verdadera l\u00e1stima que no haya sobrevivido (como no sobrevivieron la mayor\u00eda de las producciones de esta \u00e9poca). Se trataba de un drama hist\u00f3rico de &#8220;actualidades reconstruidas&#8221;, entre documental y ficci\u00f3n, sobre el asesinato del general Rafael Uribe Uribe. Los propios asesinos se prestaron a recrear su crimen. Desde ah\u00ed en adelante el cine y el crimen estuvieron \u00edntimamente ligados en Colombia.<\/p>\n<blockquote class=\"destacado\"><p><em>El drama del 15 de octubre<\/em> resulta apasionante hoy por su tem\u00e1tica y por su forma y es una verdadera l\u00e1stima que no haya sobrevivido (como no sobrevivieron la mayor\u00eda de las producciones de esta \u00e9poca).<\/p><\/blockquote>\n<p>La d\u00e9cada de los veinte es la \u00fanica en la historia del cine colombiano en que se puede hablar de una industria cinematogr\u00e1fica estable y rentable. Y Cali tiene el honor de ser su cuna. Los espa\u00f1oles M\u00e1ximo Calvo, director t\u00e9cnico, y Alfredo del Diestro, director esc\u00e9nico, fundan con empresarios cale\u00f1os la Valle Film Company y filman en 1921 <em>Mar\u00eda<\/em>, el primer largometraje colombiano, inspirados en la inmortal novela de Jorge Isaacs. La pel\u00edcula, estrenada en Buga en 1922, se constituy\u00f3 en el primer gran \u00e9xito continental del cine colombiano en toda su historia. Hoy lamentablemente s\u00f3lo sobreviven cuatro planos de esta pel\u00edcula, lo que nos dio pie al archivista Jorge Nieto y a m\u00ed para realizar, 63 a\u00f1os despu\u00e9s, el documental <em>En busca de \u201cMaria\u201d<\/em> (1985), rescatando del olvido esta primera huella muda del cine colombiano.<\/p>\n<p>Ante el \u00e9xito de <em>Mar\u00eda<\/em> los hermanos Di Domenico respondieron con una adaptaci\u00f3n de <em>Aura o las violetas<\/em> del popular\u00edsimo novelista Jos\u00e9 Mar\u00eda Vargas Vila. Ni cortos ni perezosos los Acevedo, Arturo y sus hijos Alvaro y Gonzalo, rodaron <em>La tragedia del silencio<\/em>, melodrama sobre la lepra. Poco despu\u00e9s la empresa de los Di Domenico es adquirida por un nuevo grupo empresarial, conocido desde entonces como Cine Colombia, que hasta el presente es la principal cadena de exhibici\u00f3n y distribuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por aquellos d\u00edas, m\u00e1s que nunca, las esperanzas de una industria cinematogr\u00e1fica estable estuvieron vivas, si bien no faltaron los problemas. Comenzaron a surgir quejas sobre la \u201cmala imagen del pa\u00eds\u201d que estaba dando el cinemat\u00f3grafo y la sociedad pacata colombiana imped\u00eda que las j\u00f3venes colombianas se prestaran a aparecer en la pantalla diab\u00f3lica. La Colombia Film Company de Cali opt\u00f3, entonces, por importar de Italia divas, directores y escenograf\u00edas para un par de melodramas mudos a la italiana que tuvieron poco \u00e9xito y de los cuales s\u00f3lo nos quedan de testigo un pu\u00f1ado de fotos.<\/p>\n<p>En Medell\u00edn el empresario Gonzalo Mej\u00eda produce en 1925 la primera superproducci\u00f3n del cine colombiano, <em>Bajo el cielo antioque\u00f1o<\/em>, cuadro de costumbres de la clase alta de la ciudad. El a\u00f1o siguiente F\u00e9lix J. Rodr\u00edguez, quien de muy joven trabaj\u00f3 en Hollywood, produce, dirige y filma <em>Alma provinciana<\/em>, drama de contrastes entre el campo y la gran ciudad. Desencantado con el cine, F\u00e9lix J. Rodr\u00edguez se suicida poco despu\u00e9s a la edad de 34 a\u00f1os. Pero no todo qued\u00f3 en el olvido; tanto <em>Bajo el cielo antioque\u00f1o<\/em> como <em>Alma provinciana<\/em>, los \u00fanicos dos largometrajes que sobrevivieron a la veintena que se produjeron en ese per\u00edodo, han sido restauradas recientemente por la Fundaci\u00f3n Patrimonio F\u00edlmico Colombiano.<\/p>\n<p>En 1926, una compa\u00f1\u00eda que tom\u00f3 el nombre de Cali Films y de la que no se tienen m\u00e1s datos, encarg\u00f3 la producci\u00f3n de nuestra primera pel\u00edcula anti-imperialista <em>Garras de Oro<\/em>, atribuida a un tal P.P. Jambrina (posiblemente un seud\u00f3nimo), rodada casi totalmente en Italia. Esta &#8220;cine-novela para defender del olvido un precioso episodio de la historia contempor\u00e1nea\u201d se refiere al rapto de Panam\u00e1 por parte de Estados Unidos, al que se menciona como &#8220;yanquilandia&#8221;. Esta pel\u00edcula ins\u00f3lita, la \u00fanica de nuestro cine con escenas pintadas a mano, fue perseguida por el Departamento de Estado porque, seg\u00fan ellos, era injuriosa para los intereses de los Estados Unidos. Se sabe que fue exhibida s\u00f3lo dos veces: en Medell\u00edn y Buenaventura y nunca se volvi\u00f3 a saber de ella hasta que un cin\u00e9filo encontr\u00f3 casi todos sus rollos en una antigua cabina de proyecci\u00f3n de Cali.<\/p>\n<blockquote class=\"destacado\"><p>&#8230; tanto <em>Bajo el cielo antioque\u00f1o<\/em> como <em>Alma provinciana<\/em>, los \u00fanicos dos largometrajes que sobrevivieron a la veintena que se produjeron en ese per\u00edodo, han sido restauradas recientemente por la Fundaci\u00f3n Patrimonio F\u00edlmico Colombiano.<\/p><\/blockquote>\n<p>Cali, siempre a la vanguardia del cine colombiano, tambi\u00e9n fue la cuna del primer cine parlante. La primera pel\u00edcula sonora de largometraje hecha en Colombia, realizada en fecha tan tard\u00eda como 1941 (el mismo a\u00f1o de la revoluci\u00f3n sonora de <em>El Ciudadano Kane<\/em> y 14 a\u00f1os despu\u00e9s de la primera pel\u00edcula parlante de Hollywood <em>The jazz singer<\/em>), fue <em>Flores del Valle<\/em> del pionero M\u00e1ximo Calvo. Testarudo, como buen espa\u00f1ol, Calvo insisti\u00f3 en inventar lo que ya estaba inventado y, con medios muy rudimentarios, capt\u00f3 im\u00e1genes costumbristas de bailes y canciones con p\u00e9simo sonido. El p\u00fablico, ya acostumbrado al cine parlante de Hollywood, se hizo el de los o\u00eddos sordos y no fue a ver la pel\u00edcula. La siguiente y \u00faltima incursi\u00f3n de Calvo en el cine de largometraje fue tres a\u00f1os despu\u00e9s con <em>El castigo del fanfarr\u00f3n<\/em> que ni siquiera vio la oscuridad de las salas comerciales.<\/p>\n<p>El \u00e9xito le fue esquivo al cine colombiano hasta que en 1943 Roberto Saa Silva realiza la comedia costumbrista <em>All\u00e1 en el trapiche<\/em>, con el popular c\u00f3mico radial Tocayo Cevallos. La ilusi\u00f3n de crear una \u201cf\u00e1brica de sue\u00f1os nacional\u201d llev\u00f3 a la Ducrane Films a emprender la construcci\u00f3n de unos estudios de cine en una finca en Sasaima que nunca llegaron a feliz t\u00e9rmino. Las malas lenguas dicen que porque se gastaron todo el dinero haciendo una piscina para las tomas submarinas.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed el cine colombiano naufraga de nuevo y s\u00f3lo ser\u00e1 salvado de las aguas con la aparici\u00f3n de Camilo Correa, pionero de la cr\u00edtica de cine y experto en fracasos y empresas quim\u00e9ricas. Correa fund\u00f3 dos compa\u00f1\u00edas en Medell\u00edn: Pelco en 1945 y Procinal, constituida como sociedad por acciones, en 1950. Despu\u00e9s de varios intentos fallidos de largometraje Camilo Correa finalmente pudo producir <em>Colombia linda<\/em>, que fue un desastre comercial. Acusado de quiebra fraudulenta, Camilo Correa tuvo que pasar ocho meses en la c\u00e1rcel y luego se exil\u00f3 en Hollywood.<\/p>\n<p>Ante el fracaso del proyecto industrial surge en Colombia la necesidad de hacer un cine de autor. En 1954 en Barranquilla se re\u00fanen varios intelectuales, que luego ser\u00edan famosos como Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, Enrique Grau y \u00c1lvaro Cepeda Samudio, para realizar <em>La langosta azul<\/em>, el primer corto experimental colombiano, influenciado por la vanguardia europea de los veintes y el <em>underground <\/em>norteamericano.<\/p>\n<p>Con los a\u00f1os cincuenta y sesenta comienzan a llegar compa\u00f1\u00edas extranjeras a filmar en Colombia. Hollywood por fin llega al pa\u00eds. En 1955 Andrew Marton rueda en las minas de esmeraldas colombianas <em>Fuego verde<\/em>, con Grace Kelly y Stewart Granger. Los mexicanos y los espa\u00f1oles no se quedaron atr\u00e1s y filmaron varias pel\u00edculas, pocas de ellas memorables.<\/p>\n<blockquote class=\"destacado\"><p>Ante el fracaso del proyecto industrial surge en Colombia la necesidad de hacer un cine de autor. En 1954 en Barranquilla se re\u00fanen varios intelectuales, que luego ser\u00edan famosos como Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, Enrique Grau y \u00c1lvaro Cepeda Samudio, para realizar <em>La langosta azul &#8230;<\/em><strong><em><br \/>\n<\/em><\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p>En 1955 la gran ilusi\u00f3n del cine colombiano se convierte en <em>La gran obsesi\u00f3n<\/em>, la primera pel\u00edcula nacional en color, dirigida por Guillermo Rib\u00f3n Alba y producida en Cali por el relojero Tito Sandoval, con relativo \u00e9xito local pero con p\u00e9simas cr\u00edticas. Cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s me encontr\u00e9 y film\u00e9 en Cali a Sandoval, reci\u00e9n llegado de Venezuela, pa\u00eds al que tuvo que emigrar despu\u00e9s de la quiebra de la Down Bayer Films. El desafortunado productor, despu\u00e9s de haber abandonado a su familia y haber perdido su casa con piscina y su negocio, cuyo lema era \u201cSi su reloj anda mal se lo arregla Sandoval\u201d, buscaba desesperadamente en todos los juzgados y en todas las estaciones de polic\u00eda la \u00fanica copia de <em>La gran obsesi\u00f3n<\/em>, perdida en un pleito. Nunca la encontr\u00f3.<\/p>\n<p>Resumiendo la historia del cine colombiano hasta ese momento, el escritor y director Fernando Vallejo, exagerando un poco como es costumbre en \u00e9l, escribi\u00f3 que \u201c&#8230;ni una sola pel\u00edcula, pero ni una en cincuenta a\u00f1os se hab\u00eda podido terminar a cabalidad, hasta la exhibici\u00f3n al p\u00fablico. Las unas se quedaban en la filmaci\u00f3n, las otras en el copi\u00f3n, las otras en la edici\u00f3n, las otras en la sonorizaci\u00f3n&#8230; A medias todas, inconclusas, como coitus interruptus&#8230; Y truncas se quedaban, atrancadas, porque a quienes las hac\u00edan se les acababa en el camino la fe, el impulso, el optimismo, el fluido vital, la plata: la plata, don dinero, para salir del atolladero. Pues en efecto: vendida la casa, el carro, la finquita, y quemado en unos cuantos d\u00edas de filmaci\u00f3n el esfuerzo de toda una vida, el patrimonio de la mujer y los hijos, \u00bfde d\u00f3nde sacar m\u00e1s para continuar?\u201d (A\u00f1os de indulgencia, 1988).<\/p>\n<p>El na\u00eff Enoc Rold\u00e1n fue otra figura pintoresca del cine colombiano. Con una c\u00e1mara casera de 16 mm. y pel\u00edcula reversible, realiz\u00f3 \u00e9l s\u00f3lo en 1963 el melodrama hist\u00f3rico <em>El hijo de la choza<\/em>, sobre los or\u00edgenes humildes del presidente Marco Fidel Su\u00e1rez. Pero m\u00e1s interesante que la pel\u00edcula misma fue el sistema de distribuci\u00f3n y exhibici\u00f3n de su compa\u00f1\u00eda Error Films. Don Enoc recorr\u00eda pueblos y veredas en un carro con altavoz, promocionando y proyectando \u00e9l mismo su pel\u00edcula, a la manera de los tradicionales vendedores y culebreros. Este sistema primitivo fue exitoso y le permiti\u00f3 ser de los pocos realizadores que en Colombia obtuvieron una buena respuesta econ\u00f3mica con su trabajo.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os sesenta otras corrientes comenzaron a influenciar a los nuevos realizadores. La tendencia neorrealista del espa\u00f1ol Jos\u00e9 Mar\u00eda Arzuaga y la tendencia cinema novo del bogotano Julio Luzardo le cambiaron el curso al cine nacional.<\/p>\n<p><em>Ra\u00edces de piedra<\/em> (1961) y <em>Pasado el meridiano<\/em> (1965-7) de Jos\u00e9 Mar\u00eda Arzuaga contienen en sus mejores momentos una visi\u00f3n in\u00e9dita del hombre urbano colombiano, quiz\u00e1 por eso fueron prohibidas por la censura en su momento. Sin embargo son las mejores \u201cpel\u00edculas imperfectas\u201d de nuestro cine.<\/p>\n<blockquote class=\"destacado\"><p>La tendencia neorrealista del espa\u00f1ol Jos\u00e9 Mar\u00eda Arzuaga y la tendencia cinema novo del bogotano Julio Luzardo le cambiaron el curso al cine nacional.<\/p><\/blockquote>\n<p>El tema de La Violencia, frecuente en la literatura colombiana m\u00e1s no en el cine, irrumpe por primer vez en <em>El r\u00edo de las tumbas<\/em> (1964) de Julio Luzardo. Egresado de UCLA y secundado por el camar\u00f3grafo brasile\u00f1o Helio Silva, Luzardo se aparta del costumbrismo y se enfrenta al drama de un pueblo acosado por la violencia pol\u00edtica.<\/p>\n<p>A finales de los sesenta y comienzos de los setenta, el largometraje desaparece pr\u00e1cticamente del panorama del cine nacional y la producci\u00f3n se divide en dos: el cine marginal, con sus documentales independientes de contenido pol\u00edtico y social, y el cortometraje de sobreprecio, apoyado en una ley de exhibici\u00f3n obligatoria. A este \u00faltimo no nos vamos a referir, ya que a pesar de que hubo m\u00e1s de 150 directores y m\u00e1s de 600 cortometrajes, es poco lo que se puede rescatar. Pero eso s\u00ed, muchos fueron los cineastas que se enriquecieron a costillas del Estado y del p\u00fablico colombiano.<\/p>\n<p>En 1967 Diego Le\u00f3n Giraldo, influenciado por el cine cubano, rueda el primer filme militante: <em>Camilo<\/em>, un cortometraje sobre el cura guerrillero Camilo Torres. Carlos \u00c1lvarez contin\u00faa esta misma l\u00ednea con los cortos <em>Asalto<\/em> y <em>\u00bfQu\u00e9 es la democracia?<\/em>, que lo hacen merecedor de varios meses de prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Si bien estas obras y otras que le siguieron son coyunturales y responden a una urgencia pol\u00edtica, los cineastas Jorge Silva y Marta Rodr\u00edguez optaron por un cine antropol\u00f3gico de reflexi\u00f3n pol\u00edtica al realizar <em>Chircales<\/em> en 1972, despu\u00e9s un largo per\u00edodo de investigaci\u00f3n y observaci\u00f3n participante. Tanto los films de \u00c1lvarez como los de Silva-Rodr\u00edguez cosecharon premios en importantes festivales internacionales.<\/p>\n<p>En cuanto a mis inicios en el cine de los a\u00f1os setenta le cedo la palabra al cr\u00edtico Luis Alberto \u00c1lvarez: \u201cSu cine est\u00e1 marcado por ciertas tendencias de vanguardia y, a diferencia del marginal bogotano, por una cr\u00edtica con toques surreales, sarc\u00e1stica y distanciada. <em>Oiga Vea<\/em> (1972), de Ospina y Mayolo, fue una interesante aproximaci\u00f3n de contrainformaci\u00f3n a prop\u00f3sito de los Juegos Panamericanos de Cali&#8230; <em>Agarrando pueblo<\/em> (1978), de Carlos Mayolo y Luis Ospina, es un \u00e1cido e inteligente comentario a la llamada pornomiseria, que estaba cundiendo en la producci\u00f3n cinematogr\u00e1fica del pa\u00eds, sirvi\u00e9ndose de la moda tercermundista y particularmente latinoamericanista, entonces viva en Europa.\u201d<\/p>\n<p>No quiero aqu\u00ed, por discreci\u00f3n, referirme al fracaso de mis colegas contempor\u00e1neos. Que cada cual cargue su cruz de Malta. Entonces de aqu\u00ed en adelante me limitar\u00e9 a relatar s\u00f3lo el m\u00edo porque yo tambi\u00e9n soy v\u00edctima de esa ilusi\u00f3n llamada cine colombiano.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de <em>Agarrando pueblo<\/em> emprend\u00ed, con Alberto Quiroga, la escritura del gui\u00f3n de <em>Pura sangre<\/em>. Escogimos el g\u00e9nero de horror como punto de partida para crear la primera pel\u00edcula de vampiros colombiana, inspirada en noticias de cr\u00f3nica roja mitificadas por la imaginaci\u00f3n popular. No se trataba, entonces, de recrear la figura legendaria del vampiro con colmillos sino subvertirla e introducirla en nuestra vena.<\/p>\n<blockquote class=\"destacado\"><p>No quiero aqu\u00ed, por discreci\u00f3n, referirme al fracaso de mis colegas contempor\u00e1neos. Que cada cual cargue su cruz de Malta.<\/p><\/blockquote>\n<p>Sin embargo, <em>Pura sangre<\/em> no dio en la vena del p\u00fablico y s\u00f3lo me dej\u00f3 un saldo en rojo en el banco. Y la sombra de una deuda con el Estado que me persigui\u00f3 y me cerr\u00f3 las puertas del cine, como a muchos durante la famosa lista negra de Hollywood, oblig\u00e1ndome a abandonar mi carrera como realizador para dedicarme al montaje de varios largometrajes y cortometrajes, algunas veces con seud\u00f3nimo.<\/p>\n<p>Hasta que en 1985 rod\u00e9 lo que pens\u00e9 ser\u00eda mi canto de ci(s)ne, cuando codirig\u00ed con Jorge Nieto el documental <em>En busca de \u201cMar\u00eda\u201d<\/em> sobre la primera pel\u00edcula muda colombiana, hoy lamentablemente perdida. El cine en Colombia s\u00f3lo ha dado p\u00e9rdidas. Por eso tengo una imagen negativa del cine colombiano cuando todo el mundo pide una imagen positiva del pa\u00eds. En t\u00e9rminos cinematogr\u00e1ficos, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s puede esperar un pa\u00eds subdesarrollado sino una imagen negativa?<\/p>\n<p>Al respecto dice el cr\u00edtico Sandro Romero: \u201cVolvamos al tema de la buena y de la mala imagen. Este conflicto maniqueo ha rondado siempre la interpretaci\u00f3n de nuestro cine. En pocas ocasiones, nos hemos detenido a analizar los valores o problemas de nuestras pel\u00edculas desde una perspectiva espec\u00edficamente cinematogr\u00e1fica. Casi siempre, la lectura que hacemos de las im\u00e1genes en movimiento tienen que ver con las equivalencias: si el cine muestra bien o mal lo que somos o lo que debemos ser. Otra vez, la lectura oficial se centra en lo que vamos a proyectar \u2013ojo con la palabrita\u2013 en el espectador con lo que tenemos que representar. Es curioso, pero podr\u00edamos atrevernos a decir que las pel\u00edculas colombianas que representan la mala imagen de nuestro pa\u00eds, son las m\u00e1s interesantes. Las de la buena imagen, poco a poco, se va quedando en el ba\u00fal del olvido.\u201d<\/p>\n<p>S\u00f3lo 16 a\u00f1os despu\u00e9s de <em>En busca de \u201cMar\u00eda\u201d<\/em> pude volver al cine, cuando mi hermano Sebasti\u00e1n se gan\u00f3 el Premio Nacional de Cine por su gui\u00f3n de cine negro <em>Soplo de vida<\/em>. Entonces me acord\u00e9 de la an\u00e9cdota de Billy Wilder: \u201cCuando uno dirige el primer largometraje es como si le dijeran a uno: \u2018S\u00fabase a ese edificio y t\u00edrese del segundo piso.\u2019\u201d Uno por las puras ganas de hacer cine se bota y hasta sobrevive. Pero hacer la segunda pel\u00edcula es ya otra cosa. Ah\u00ed es cuando le dicen a uno: \u201cBueno, ya que sobrevivi\u00f3 al tirarse del segundo, ahora s\u00fabase al sexto y t\u00edrese\u201d. Y me lanc\u00e9 al vac\u00edo, al \u201cestrellato\u201d. Empec\u00e9, entonces, un largo viacrucis. Recorr\u00ed desde la Meca del cine hasta la Ceca, moviendo el tarro con la esperanza ilusa de encontrar el mill\u00f3n de d\u00f3lares que le hace falta al director colombiano para filmar su pel\u00edcula. Despu\u00e9s de mendigar en el exterior con poco \u00e9xito recurr\u00ed a la generosidad de mis amigos y, gracias a ellos y a algunos aportes del Ministerio de Cultura de Colombia y del Fonds Sud de Francia, <em>Soplo de vida<\/em> se pudo filmar en 1997 y se estren\u00f3 con poco \u00e9xito de p\u00fablico en el 2000. Sin embargo la pel\u00edcula se exhibi\u00f3 en m\u00e1s de 25 festivales internacionales y se estren\u00f3 comercialmente en Francia, en donde, por aquellas iron\u00edas de la vida y del cine, <em>Soplo de vida<\/em> hizo m\u00e1s espectadores que en Colombia. Nadie es perfecto&#8230; en su tierra.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 acced\u00ed a hacer una pel\u00edcula de cine negro en Colombia? Razones no me faltaron. Crimen organizado. Pol\u00edticos corruptos. Prohibici\u00f3n de sustancias. Ajustes de cuentas. Terrorismo. Masacres. Impunidad total. Los colombianos vivimos una pel\u00edcula de cine negro todos los d\u00edas. As\u00ed como la Prohibici\u00f3n dio pie al cine de gangsters en Estados Unidos, el tr\u00e1fico de drogas propicia el cine negro en Colombia. Desde que Pablo Escobar nos maleduc\u00f3 al ense\u00f1arnos las primeras l\u00edneas de coca\u00edna, los colombianos no nos hicimos de (d)rogar y perdimos todas las aspiraciones. Del olfato para el negocio pasamos al negocio del olfato. De lavar platos en Estados Unidos pasamos a lavar plata. Nuestra imagen, sobre todo en el exterior, no puede ser peor. Somos el pa\u00eds m\u00e1s violento del mundo. Somos el imperio del mal. Y el cine es nuestra imagen y semejanza.<\/p>\n<blockquote class=\"destacado\"><p>&#8230; por aquellas iron\u00edas de la vida y del cine, <em>Soplo de vida<\/em> hizo m\u00e1s espectadores que en Colombia. Nadie es perfecto&#8230; en su tierra.<\/p><\/blockquote>\n<p>Es en momentos tan oscuros como los que vivimos actualmente cuando los que trabajamos la imagen podemos encontrar nuevas luces para crear un cine negro nacional. Despu\u00e9s de m\u00e1s de 25 a\u00f1os de cultivos ilegales, ya tenemos la suficiente madurez para recoger los frutos podridos de esta cosecha roja.<\/p>\n<p>Siempre se ha dicho que el cine es la f\u00e1brica de sue\u00f1os. Eso podr\u00e1 ser muy cierto para el p\u00fablico pero no para el realizador. Lo que para el espectador es un sue\u00f1o para el cineasta es una pesadilla. El director de cine se vela, revela y desvela por el espectador. Y el sue\u00f1o del director produce monstruos. Por eso una pel\u00edcula es tan s\u00f3lo la huella de un deforme, como bien se lo recuerda el cr\u00edtico de cine al director en <em>8 1\/2<\/em>.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 se gana a cambio? Cito mi diario: \u201cHoy, d\u00eda 21 de abril (el mes m\u00e1s cruel) y casi dos semanas despu\u00e9s de haber terminado <em>Soplo de vida<\/em>, estuve donde el m\u00e9dico. \u00bfPor qu\u00e9? Porque ten\u00eda el coraz\u00f3n destrozado, los nervios de punta y el est\u00f3mago vuelto mierda. Y sin un peso en el bolsillo. \u00bfPor qu\u00e9? Por pendejo, por tratar de hacer cine en Colombia. En Colombia no hay cine, hay pel\u00edculas. \u00bfPor qu\u00e9? Porque en Colombia nunca ha existido una industria de cine. Cada pel\u00edcula es un esfuerzo aislado. En Colombia uno comienza a hacer la pel\u00edcula que quiere y termina haciendo la que puede. Para aliviar este mal incurable del cine el m\u00e9dico me formul\u00f3 dos drogas: Prozac, para la depresi\u00f3n y el insomnio y Floratil, para la flora intestinal. \u00bfY todo por qu\u00e9? Por divertir al pueblo. \u00a1Que los divierta su madre!\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fuentes<\/strong><br \/>\n\u00c1lvarez, Luis Alberto. \u201cCine colombiano: mudo y parlante\u201d en Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 6. Editorial C\u00edrculo de lectores. Bogot\u00e1.1993.<\/p>\n<p>Duque, Edda Pilar. La aventura del cine en Medell\u00edn. Universidad Nacional de Colombia \/ El Ancora Editores. Bogot\u00e1, 1992.<\/p>\n<p>El\u2019Gazi, Leila. \u201cCien a\u00f1os de la llegada del cine a Colombia\u201d en Revista Credencial Historia. No. 88. Bogot\u00e1. Abril 1997.<\/p>\n<p>Mart\u00ednez Pardo, Hernando. Historia del cine colombiano. Editorial Am\u00e9rica Latina. Bogot\u00e1. 1978.<\/p>\n<p>Nieto, Jorge \/ Rojas, Diego. Tiempos del Olympia. Fundaci\u00f3n Patrimonio F\u00edlmico. Bogot\u00e1. 1992.<\/p>\n<p>Rojas, Diego. \u201cCine colombiano: primeras noticias, primeros a\u00f1os, primeras pel\u00edculas\u201d en Revista Credencial Historia. No. 88. Bogot\u00e1. Abril 1997.<\/p>\n<p>Romero, Sandro. \u201cA imagen y semejanza de Colombia\u201d en Revista Cuadernos de Naci\u00f3n. Bogot\u00e1. 2001.<\/p>\n<p>Salcedo Silva, Hernando. Cr\u00f3nicas del cine colombiano 1897 \u2013 1950. Carlos Valencia Editores. Bogot\u00e1. 1981.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Publicado en Kinetoscopio No 62. 2002\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>*Texto de una conferencia del director colombiano en la Filmoteca de la Generalitat de Catalunya, Barcelona, el 19 de marzo de 2002.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luis Ospina<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2261,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-2260","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-documentos"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.5 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Una historia com\u00fan y particular del cine colombiano - CANAGUARO - Revista de cine colombiano - Octava edici\u00f3n<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n08\/una-historia-comun-y-particular-del-cine-colombiano\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Una historia com\u00fan y particular del cine colombiano - 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