{"id":2410,"date":"2023-08-06T04:15:23","date_gmt":"2023-08-06T04:15:23","guid":{"rendered":"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n09\/?p=2410"},"modified":"2023-08-06T19:04:07","modified_gmt":"2023-08-06T19:04:07","slug":"el-terror-criollo-a-lo-jairo-pinilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n09\/el-terror-criollo-a-lo-jairo-pinilla\/","title":{"rendered":"El terror criollo a lo Jairo Pinilla"},"content":{"rendered":"<p class=\"autor\">Mauricio Laurens<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-42 aligncenter\" src=\"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n05\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2021\/08\/sep.png\" alt=\"\" width=\"22\" height=\"8\" \/><\/p>\n<p class=\"entradilla\">Veterano cineasta cale\u00f1o, residenciado en Bogot\u00e1, sin fondos estatales ni apoyo de grupos financieros, pero con el desbordado entusiasmo para realizar modestas pel\u00edculas desprovistas de pretensiones intelectuales. Segundo pionero del cine comercial \u2018a la colombiana\u2019, Pinilla tuvo algunas garant\u00edas comerciales gracias a una compa\u00f1\u00eda independiente de distribuci\u00f3n nacional (Royal Films), aunque nunca escatim\u00f3 esfuerzos para darle al p\u00fablico raso un entretenimiento cargado de malicia ind\u00edgena.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con tenacidad y optimismo, profesional a carta cabal dispuesto a emprender cuantos planes econ\u00f3micos o t\u00e9cnicos se le atraviesen en su camino. Artesano emprendedor cuya naturaleza juguetona se tradujo en cintas decididamente primitivas o naif, aunque con la intuici\u00f3n del gusto de sus seguidores. Despu\u00e9s del suspenso intuitivo de <em>Funeral siniestro <\/em>y del terrorismo cuasi-grotesco de <em>\u00c1rea maldita<\/em>, el \u2018horror\u2019 con actores no consagrados se constituy\u00f3 en un derrotero temporal a seguir \u2013lleg\u00f3 a bautiz\u00e1rsele el \u2018Ed Wood colombiano\u2019\u2013.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Funeral siniestro<\/em> (1978). Si usted quiere que se le pongan los pelos de punta y dejarse llevar por una emoci\u00f3n ciento por ciento local, no puede perderse la oportunidad alg\u00fan d\u00eda de revisar o descubrir tal meritoria peliculita de miedo y explotaci\u00f3n de lo macabro. Dentro del primitivismo artesanal de esta primera etapa frustrada de un cine nacional con alcances comerciales, la violencia sol\u00eda irrumpir en pantalla para dejar su racha de\u2026 machetazos y cr\u00f3nicas rojas provenientes de tiempos anteriores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Porque sus ingredientes saltan a la vista del ingenuo espectador y desfilan en torno a sala de velaci\u00f3n con grotesco cad\u00e1ver que yace en el sal\u00f3n principal de finca campesina, sombras nocturnas persiguen a sus deudos y fantasma de alma en pena se apodera de los presentes; chiquilla inocente vive su pesadilla con los ojos abiertos, mujer \u2018mala\u2019 es \u201cgenio y figura hasta la sepultura\u201d y\u2026 difunta bien podr\u00eda saltar del caj\u00f3n en el momento menos pensado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aunque sus errores t\u00e9cnicos e interpretativos pueden distanciar a cin\u00e9filos exigentes, hay que reconocer la participaci\u00f3n de buena parte del p\u00fablico que grita cuando hay que gritar y sufre de alguna conmoci\u00f3n. Peque\u00f1a cinta de autor con un m\u00ednimo presupuesto personal que fue dirigida y escrita, editada y sonorizada por \u00e9l mismo, pero sin jam\u00e1s haber gozado de las arcas cinematogr\u00e1ficas del Estado colombiano. Seg\u00fan moldes patentados por pira\u00f1as y tar\u00e1ntulas o abejas asesinas, habr\u00e1 que esperar su siguiente t\u00edtulo en donde el peligro amenazante se vuelve implacable por cuanto la yerba \u201cmaldita\u201d atrae a las serpientes y produce horribles v\u00f3mitos de sangre.<\/p>\n<p><u>\u00a0<\/u><\/p>\n<p><em>\u00c1rea maldita<\/em> (1980). Se recrean atm\u00f3sferas corrompidas en donde la vida no vale nada y cobra v\u00edctimas que caen irremediablemente atrapadas \u2013intenci\u00f3n primordial de quien pretend\u00eda capturar la atenci\u00f3n del p\u00fablico cautivo\u2013. Sus ingredientes pudieron incitar la imaginaci\u00f3n, manejarse seg\u00fan dosis convenientes, abrazar caminos torpes o\u2026 poner a prueba la constante inseguridad dram\u00e1tica y su falta de continuidad. Una \u2018maldita\u2019 serpiente que provoca estragos mort\u00edferos e instant\u00e1neos entre los tambi\u00e9n \u2018malditos\u2019 fumadores de marihuana, la banda de los no menos \u2018malditos\u2019 mafiosos emprende matanzas a sangre fr\u00eda, acribilla cuanto \u2018maldito\u2019 polic\u00eda se le atraviese hasta finalmente ser desintegrada por autoridades \u2013estas s\u00ed benditas\u2013.<\/p>\n<blockquote class=\"destacado\"><p>Sus ingredientes pudieron incitar la imaginaci\u00f3n, manejarse seg\u00fan dosis convenientes, abrazar caminos torpes o\u2026 poner a prueba la constante inseguridad dram\u00e1tica y su falta de continuidad.<\/p><\/blockquote>\n<p>Pinilla se propuso ordenar situaciones tensas alrededor de tan temidos bichos y jugar con episodios reiterativos que siguieron los rastros de su siniestro anterior largometraje y, de manera obvia, desenvolv\u00eda la intriga criminal de sus correspondientes protagonistas. Logr\u00f3 as\u00ed en el mismo plano reunir a un ofidio con figuras de carne y hueso, ataques sin contemplaciones y escondites entre la maleza o las cobijas de una cama.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tres grupos se insinuaban: narcotraficantes de figuras grasosas y vestimentas chillonas, detectives inexpertos que se identificaban como tales y observadores falsamente burgueses de gustos raros e inocencias presumidas. El ni\u00f1ito, que a duras penas gateaba, se prestaba para un ins\u00f3lito desenlace por fuera de todo comentario.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si la narraci\u00f3n inclu\u00eda balaceras y truculencias, que reafirmaron un ingenio desplegado, su estructura dram\u00e1tica s\u00ed dejaba mucho que desear. Adem\u00e1s de actrices con pieles tirantes, que balbuceaban insulsos di\u00e1logos y no sab\u00edan caminar frente a las c\u00e1maras, incapaces de reaccionar ante las tr\u00e1gicas noticias pronunciaban \u2018perlas\u2019 como esta: \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 Cuqui? y la respuesta era \u201cle pic\u00f3 una culebra en la cama y se muri\u00f3\u201d. \u201cAy, qu\u00e9 pena, gracias, chao\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sus aspectos formales pisaban los terrenos de la cursiler\u00eda afincada por el cine colombiano de alcances comerciales en esa \u00e9poca: dama de cabellos oxigenados, con rasgada e insinuante bata roja, enmarcada por una cortina de pepitas azules, junto a un edred\u00f3n de flores rosadas. Entre buganvilias y geranios avanzaba una sofisticada muchacha con la mirada perdida: capullos lilas acariciaban su silueta, falda amplia bordada con plataformas de fique y cintillas no tan de moda.\u00a0 Su tel\u00f3n musical era una balada lacrimosa y azucarada, que dec\u00eda algo as\u00ed como \u201cno llores por la inocencia que te robaron\u201d.<\/p>\n<p><u>\u00a0<\/u><\/p>\n<p><em>Veintisiete horas con la muerte<\/em> (1981).<em>\u00a0 <\/em>Cuando se narra una pel\u00edcula que contiene elementos funestos, sea para ejecutar un crimen perfecto o para burlar a las respectivas autoridades, deber\u00e1n tenerse en cuenta ingredientes m\u00ednimos para enriquecer su trama y no perder el hilo conductor desenrollado por sus peculiares protagonistas en un momento adecuado e imprevisible, con el fin de generar la suficiente tensi\u00f3n por parte del espectador. En esta nueva incursi\u00f3n de Pinilla T\u00e9llez, que pas\u00f3 desapercibida en su momento, una p\u00edldora produjo s\u00edntomas catal\u00e9pticos y ocasion\u00f3 la muerte aparente durante nueve horas\u2026 o ser\u00edan tres por nueve lo que equival\u00eda a las veintisiete horas del t\u00edtulo en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>A tres etapas consecutivas se someti\u00f3 la voluntaria: experimentaciones macabras como si se tratara de un conejillo de laboratorio, verificaci\u00f3n sobre el cuerpo del desgraciado gam\u00edn y sometimiento final para obtener un jugoso seguro de vida. \u00c9l era un desempleado y vividor que hab\u00eda despilfarrado la herencia familiar; ella, una mujer ambiciosa acostumbrada a la buena vida. Pero ambos corr\u00edan riesgos con la necesaria complicidad del autor intelectual, que configuraba el posible tri\u00e1ngulo pasional.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En este macabro experimento, autodenominado as\u00ed por sus autores materiales e intelectuales, los agentes de una compa\u00f1\u00eda de seguros se tropezaban con quienes fung\u00edan como detectives y sospechaban algo raro en esa muerte fulminante. Adem\u00e1s, un peque\u00f1o gam\u00edn conoc\u00eda la trampa multimillonaria puesto que la droga en cuesti\u00f3n agudizaba las facultades auditivas del \u201cmuerto\u201d. Limit\u00e1ndonos, entonces, al aspecto puramente t\u00e9cnico, hubo que reconocer finalmente la existencia de un guion preciso pero artificioso en el desarrollo del incipiente largo nacional.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Sus recursos particularmente limitados, con presupuesto exiguo y pobre direcci\u00f3n esc\u00e9nica, alcanzaron un grado meritorio que a su vez agradeci\u00f3 a cuantos almacenes de ropa o peluquer\u00edas contribuyeron a su rodaje. \u00bfImport\u00f3 acaso que una reina de belleza \u2013la del Amazonas\u2013 se transformara en actriz de la noche a la ma\u00f1ana? O\u2026 \u00bfque se insertasen tomas panor\u00e1micas de Medell\u00edn en medio de cursis ambientaciones? Pinilla logr\u00f3 entonces hacer gritar al p\u00fablico en tres ocasiones: tapa de un ata\u00fad que se alzaba con violencia, mujer que corr\u00eda despavorida por un pasadizo, junto a unos brazos que la retuvieron, y otra se\u00f1orita ahorcada de ojos blanqueados y lengua por fuera quien s\u00fabitamente atrap\u00f3 al que la espiaba. No en balde esta cinta contribuy\u00f3 a forjar un culto desmedido por el autor de la primeriza y ya comentada pel\u00edcula.<\/p>\n<blockquote class=\"destacado\"><p>Sus recursos particularmente limitados, con presupuesto exiguo y pobre direcci\u00f3n esc\u00e9nica, alcanzaron un grado meritorio que a su vez agradeci\u00f3 a cuantos almacenes de ropa o peluquer\u00edas contribuyeron a su rodaje.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Extra\u00f1a regresi\u00f3n<\/em> (1985). En su siguiente largo de terror y ultratumba, Jairo recurri\u00f3 al insoportable doblaje en ingl\u00e9s desde Panam\u00e1 y construy\u00f3 una ingenua historieta de\u2026 \u201cdimensi\u00f3n desconocida\u201d \u2013seg\u00fan sus propias palabras\u2013, cuya pobre, pobr\u00edsima factura, fue un buen ejemplo de c\u00f3mo no deb\u00eda hacerse cine. En efecto, Laura era una veintea\u00f1era de familia rica cuya madre hab\u00eda sido despojada de sus alhajas y asesinada brutalmente. Pero\u2026 \u00bfcu\u00e1l ser\u00eda la misi\u00f3n de esta muchacha? Respuesta: veintisiete o \u2018m\u00e1s horas con la muerte\u2019 para buscar a su mam\u00e1 en el m\u00e1s all\u00e1 e identificar al culpable.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se nos quiso hacer creer a los espectadores que el anh\u00eddrido carb\u00f3nico serv\u00eda para resucitar los cad\u00e1veres mantenidos congelados, nos mostraban c\u00f3mo aquella protagonista de semejante experimento macabro se dejaba dormir con la sonrisa a flor de labios y aduc\u00eda un testimonio fehaciente de reencarnaci\u00f3n que esclarecer\u00eda el misterio veinte a\u00f1os despu\u00e9s. En nombre de la ficci\u00f3n, claro est\u00e1, planteamientos parecidos han dado pie a cintas internacionales decorosas del g\u00e9nero terror\u00edfico, pero para su verosimilitud se requieren ingredientes fr\u00edamente calculados que redondeen la an\u00e9cdota y brinden una m\u00ednima convicci\u00f3n por arte y gracia de sus int\u00e9rpretes. Despu\u00e9s del \u00e9xito relativo obtenido por <em>Tri\u00e1ngulo de oro <\/em>(o <em>La isla fantasma<\/em>), financiada parcialmente por Focine, Pinilla T\u00e9llez decidi\u00f3 reinvertir los recaudos y realizar otro subproducto que r\u00e1pidamente logr\u00f3 colarse en cartelera.<\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p>Sin los medios econ\u00f3micos suficientes, resultaba casi imposible presentar una copia final de noventa minutos al menos. Pero Pinilla, capaz de proezas inimaginables, y m\u00e1s conociendo sus habilidades artesanales, sac\u00f3 adelante tal proyecto mediante la multiplicidad de oficios cinematogr\u00e1ficos \u2013escritura del guion, montaje y sonorizaci\u00f3n, prestamista y personaje de relleno\u2013. Sus errores parecieron secundarios, frente a las tenacidades que siempre lo han caracterizado: int\u00e9rpretes no profesionales que adoptan poses y recitan los parlamentos asignados, residencias despojadas de muebles cuyo \u00fanico cuadro oculta una caja fuerte, y anfiteatros improvisados en cocinas con gente que entra y sale de noche sin ninguna prevenci\u00f3n. \u00a0Inevitable, su canto de cisne.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>La venganza de Jairo<\/em> (Sim\u00f3n Hern\u00e1ndez Estrada, 2021), documental sobre la tenacidad del respetado cineasta nacional. En 84 minutos, un recorrido informal a trav\u00e9s de la filmograf\u00eda artesanal de quien se autodenomin\u00f3 \u201cprimer director de pel\u00edculas de terror en Colombia\u201d. Responsable de la popular, primitiva y taquillera <em>Funeral siniestro<\/em>, en 1978, sin jam\u00e1s gozar del apoyo estatal, pero con la perseverancia y el optimismo que siempre le han marcado, se dispuso a saltar matones y superar obst\u00e1culos financieros o t\u00e9cnicos surgidos a su alrededor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De frente a la c\u00e1mara, habla con evidente ingenuidad del miedo y la explotaci\u00f3n de lo macabro en <em>27 horas con la muerte<\/em>, se refiere al ingenio particular de una culebra atra\u00edda por el olor de la marihuana en <em>\u00c1rea maldita<\/em>, rememora una historieta de \u201cdimensi\u00f3n desconocida\u201d doblada en \u2018spanglish\u2019 y se aventura a lanzar una \u201cextra\u00f1a regresi\u00f3n sobrenatural\u201d en 3-D. Le escucha Claudia Triana de Vargas \u2013directora de Proim\u00e1genes\u2013, con el fin de saldar una vieja deuda, recuerda c\u00f3mo su paisano Luis Ospina reconoc\u00eda saludarlo de maestro y el cr\u00edtico Augusto Bernal lo llam\u00f3 \u201cel hombre que sab\u00eda demasiado\u201d. Verdad que Jairo ha trabajado con las u\u00f1as, pero como \u00e9l mismo dice \u201ccon las u\u00f1as bien limpias\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mauricio Laurens<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2412,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-2410","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos-y-ensayos"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.5 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El terror criollo a lo Jairo Pinilla - CANAGUARO - Revista de cine colombiano - Novena edici\u00f3n<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n09\/el-terror-criollo-a-lo-jairo-pinilla\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_US\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El terror criollo a lo Jairo Pinilla - 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