{"id":883,"date":"2024-12-10T01:44:16","date_gmt":"2024-12-10T01:44:16","guid":{"rendered":"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n13\/?p=883"},"modified":"2024-12-12T20:04:01","modified_gmt":"2024-12-12T20:04:01","slug":"aventura-y-mundo-rural-desde-el-cine-colombiano-de-ciro-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n13\/aventura-y-mundo-rural-desde-el-cine-colombiano-de-ciro-guerra\/","title":{"rendered":"Aventura y mundo rural desde el cine colombiano de Ciro Guerra"},"content":{"rendered":"<p class=\"autor\">Rosario del Olmo S\u00e1nchez<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-42 aligncenter\" src=\"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n05\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2021\/08\/sep.png\" alt=\"\" width=\"22\" height=\"8\" \/><\/p>\n<p class=\"subAutor\">Pasant\u00eda de investigaci\u00f3n: Universidad de Antioquia, Medell\u00edn, Colombia<\/p>\n<p class=\"entradilla\"><strong>1.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Lo que asoma detr\u00e1s de su cartelera<\/strong><br \/>\nHay que poner de relieve la predominancia de escenarios pl\u00e1sticos de inter\u00e9s geogr\u00e1fico, incluso con trasfondo hist\u00f3rico, en ambos films. Los di\u00e1logos est\u00e1n m\u00e1s dispersos, ambiguos al comienzo de <em>Los viajes del viento <\/em>(2009), avanzando las escenas aparecen m\u00e1s claros, continuados, que se interacciona con variedades localistas del espa\u00f1ol (criollo palenquero, way\u00fa arhuaco); tambi\u00e9n otras lenguas ind\u00edgenas afrocolombianas (bant\u00fa). Respecto de <em>El abrazo de la serpiente <\/em>(2015), est\u00e1n los di\u00e1logos proporcionados con la acci\u00f3n, desde el principio y hasta el final; tambi\u00e9n es cierto que se expresan los personajes en idiomas diversos, incluso el mismo int\u00e9rprete habla habitualmente en una lengua ind\u00edgena (tukano) y en alg\u00fan momento lo hace en espa\u00f1ol; otro int\u00e9rprete habla en alem\u00e1n y en espa\u00f1ol; otros comparten en lat\u00edn y espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aparecen en los dos films una diversidad de lenguas que las gentes representan en esos territorios. Es una realidad multicultural a trav\u00e9s de la ficci\u00f3n. No se trata de indagar sobre hablas antiguas en Colombia, siguiendo un minucioso trabajo de exploraci\u00f3n. Se trata de mantener viva la memoria de aquellos pueblos, comunidades, que se comunican entre s\u00ed con su habla nativa, aunque relativamente hayan aprendido los c\u00f3digos modernos de espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Respecto de la m\u00fasica en <em>Los viajes del viento<\/em> (Iv\u00e1n \u201cTito\u201d Ocampo), se complementa con la interpretaci\u00f3n de solistas o peque\u00f1o grupo de varios instrumentos, como el acorde\u00f3n (patr\u00f3n vertebrador), varias canciones de la costa caribe\u00f1a relacionadas con el vallenato; la flauta ind\u00edgena, tambores afroamericanos. La banda sonora de <em>El abrazo de la serpiente<\/em> (Nascuy Linares) acompa\u00f1a la sucesi\u00f3n de hechos narrados; con la transposici\u00f3n de \u00e9pocas intercaladas del siglo veinte, que le da efecto documental al haberse rodado en blanco y negro, film posterior de 2015.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se trata del mismo sello del director, que revela al espectador la idiosincrasia de paisajes naturales, h\u00e1bitat de gentes a trav\u00e9s de la costa del Caribe; tambi\u00e9n de la sabana y el desierto de la Guajira (<em>Los viajes del viento<\/em>). Lugares rec\u00f3nditos entre el laberinto salvaje de la selva que fluye el r\u00edo Amazonas, que se rodaba entre las fronteras de Colombia y Venezuela; adem\u00e1s documentando hist\u00f3ricamente sobre las calamidades esclavistas de principios del siglo veinte por la conocida \u201cfiebre del caucho\u201d (Wikipedia, 21 de agosto de 2024), que se recogen aqu\u00ed reflexiones sobre obras literarias que tratan este tema:<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>La vor\u00e1gine, <\/em>1924, y<em> Las tres mitades del Ino Moxo, <\/em>1981, son textos que disuelven la noci\u00f3n de \u201cobra literaria\u201d, en favor de un \u201ctestimonio hist\u00f3rico\u201d [\u2026]: editores como Jos\u00e9 Eustasio Rivera o transcriptores como C\u00e9sar Calvo [\u2026]. Para nosotros la desterritorializaci\u00f3n ficcional es un recurso que tiene por objeto afectar intensamente a los lectores acerca de la violencia cauchera, present\u00e1ndoles estos libros como memorias de una \u00e9poca y por lo tanto afines, [\u2026], a los c\u00f3digos textuales de <em>El libro azul<\/em> de Roger Casement de 1912 (Elguera Ol\u00f3rtegui, Ch., 1913, p\u00e1gina 102).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La base documental de la pel\u00edcula <em>El abrazo de la serpiente<\/em> no es la literatura que versa sobre la memoria colectiva denominada \u201cLa vor\u00e1gine\u201d, que denuncia en modo novelado esa \u201cfiebre del caucho\u201d; aunque aparece claramente como trasfondo de hechos hist\u00f3ricos. S\u00ed lo son documentos de ciencia social y ciencia natural, que asoman a la portada del film: \u201cdiarios\u201d del trabajo de campo, realizados por los primeros exploradores, cient\u00edficos: Theodor Koch- Grunberg (etn\u00f3grafo alem\u00e1n, Amazonas de Brasil, 1909- 1910) y Richard Evan Shultes (bot\u00e1nico estadounidense, 1940- 1951, Amazonas colombiano); asimismo se recoge en la biograf\u00eda <em>One River<\/em>, Wade Davis.<\/p>\n<blockquote><p>La base documental de la pel\u00edcula <em>El abrazo de la serpiente<\/em> no es la literatura que versa sobre la memoria colectiva denominada \u201cLa vor\u00e1gine\u201d, que denuncia en modo novelado esa \u201cfiebre del caucho\u201d&#8230;<\/p><\/blockquote>\n<p>Los dos films dirigidos por el mismo director Ciro Guerra resultan una linterna que apunta hacia inquietudes de los espectadores y pensantes del mundo interconectado, entre los medios de era digital. Me quiero referir a cierta prioridad que se muestra en las dos pel\u00edculas: es el caso de Ignacio Carrillo, el juglar que busca al maestro del acorde\u00f3n a quien devolv\u00e9rselo por una promesa, tal vez su \u00faltimo viaje y despedirse de su vida art\u00edstica con el vallenato. Luego, en el caso de Karamakate, el cham\u00e1n \u00faltimo superviviente de la tribu de los cohiuanos, que octogenario rescata sus recuerdos como gu\u00eda del primer explorador a principios del siglo veinte, que ya no ha de ser un hombre vac\u00edo de recuerdos (un \u201cchullachaki\u201d); recobrando su capacidad para acompa\u00f1ar al nuevo explorador hacia los a\u00f1os cuarenta, tambi\u00e9n ponerse en forma como &#8220;mueve mundos\u201d, experto en medicina natural de la selva. Es decir, seg\u00fan ambos personajes, es un reto del estado adulto que alcanza una longevidad sobreponi\u00e9ndose ya sea a crisis emocionales en la mitad de vida humana, ya sea por declive de envejecimiento natural, pero aferr\u00e1ndose al instinto de realizar la \u00faltima versi\u00f3n de s\u00ed, la memoria de la propia identidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se puede enfocar un psicoan\u00e1lisis de ambos personajes entre las respectivas pel\u00edculas, que recobran su habilidad, su instinto y talento que les ha caracterizado a lo largo de su itinerario vital; paralelamente se revela el acompa\u00f1amiento de un correspondiente joven ayudante: en el caso de <em>Los viajes del viento<\/em> (Ferm\u00edn, el adolescente que sigue al juglar desde el pueblo de partida); en el caso de <em>El abrazo de la serpiente<\/em> (Manduca, el joven que se le ha rescatado de la esclavitud cauchera y se vincula en adelante a la causa del cient\u00edfico, etn\u00f3grafo, principio siglo veinte).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es interesante acudir una rese\u00f1a que aparece en un blog, sobre el concepto de C. Guerra acerca del vallenato como \u201cmitolog\u00eda\u201d: \u201csi existen el imaginario norteamericano del western [\u2026]- dice- aqu\u00ed hay uno muy rico en el vallenato\u201d (Lilang, 2008: en <em>El Tiempo- Blogs<\/em>).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong>El atrevimiento de algunos fundamentos cient\u00edficos<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Hay una posible relaci\u00f3n entre la cinematograf\u00eda y el cosmopolitismo, se est\u00e1 redescubriendo hacia mediados de la d\u00e9cada de los dos mil diez lo que aporta el nuevo cine colombiano, lo cual ya se hab\u00eda ido gestando durante las tres \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo veinte. Seg\u00fan M. Luna (2013: 69), el car\u00e1cter transnacional de este nuevo cine colombiano deja preguntas abiertas sobre el exotismo, el cosmopolitismo y los flujos de conocimiento presentes en estas representaciones rurales (Luna, 2013: 69). En el lapso que va desde el comienzo de los a\u00f1os ochenta se suceden varios hechos de importancia y de una r\u00e1pida trayectoria: se constituye en 1978 la Compa\u00f1\u00eda de Fomento para el cine en el pa\u00eds, de car\u00e1cter gubernamental, que arranca con varios eventos y actuaciones institucionales, el rescate de la revista <em>Cine<\/em>, el lanzamiento de concursos de cr\u00edtica que muestra como ganadores a L.A. \u00c1lvarez y V. Gaviria (2012), por su ensayo <em>Las latas en el fondo del r\u00edo. El cine visto desde la provincia<\/em>.<\/p>\n<blockquote><p>En el lapso que va desde el comienzo de los a\u00f1os ochenta se suceden varios hechos de importancia y de una r\u00e1pida trayectoria: se constituye en 1978 la Compa\u00f1\u00eda de Fomento para el cine en el pa\u00eds, de car\u00e1cter gubernamental&#8230;<\/p><\/blockquote>\n<p>Transcurriendo la d\u00e9cada de los a\u00f1os setenta tambi\u00e9n tuvieron las revistas colombianas de cine un claro florecimiento, por mencionar algunas importantes <em>Ojo al Cine, Cinemateca, Arcadia va al cine <\/em>(se funda en 1982). Luego, aparecieron las facultades de comunicaci\u00f3n social, que contribuyeron a esa efervescencia cultural, audiovisual. Este per\u00edodo de febril actividad tambi\u00e9n coincide con el lanzamiento de una p\u00e1gina espec\u00edfica en el peri\u00f3dico <em>El Colombiano<\/em>, a mediados de los setenta. Acudimos a un trabajo compilador:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[\u2026] Esta p\u00e1gina es considerada, por consenso, el m\u00e1s importante espacio de la prensa nacional entre las d\u00e9cadas del setenta y el noventa [\u2026], la figura de Luis Alberto \u00c1lvarez fue esencial en el panorama de la cr\u00edtica nacional [\u2026], o la coordinaci\u00f3n editorial de la revista <em>Kinetoscopio <\/em>[\u2026]. De manera que la cr\u00edtica de cine en Colombia en la transici\u00f3n de siglos [\u2026] se encontraba en un saludable estado [\u2026], tiene su rev\u00e9s [\u2026] en una marginalidad inducida [\u2026] (Osorio, 2023: XIX, introducci\u00f3n).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Determinados trabajos de investigaci\u00f3n ponen de relieve c\u00f3mo progresivamente ha reflejado el cine la imagen ind\u00edgena, que desde 1980 hasta el momento actual \u201clos sujetos \u00e9tnicos se representan en v\u00eddeo a s\u00ed mismos, al tiempo que los directores y productores no ind\u00edgenas deben contar con las comunidades filmadas a la hora de realizar sus trabajos\u201d (Villegas, A., 2013: 274). Al respecto de comunidades filmadas, se puede considerar la observaci\u00f3n participante como una t\u00e9cnica m\u00e1s v\u00e1lida que otras \u201ccuando se trata de conocer pr\u00e1cticas sociales que conforman los m\u00faltiples procesos sociales por los que se interesa la antropolog\u00eda\u201d (Jociles, 2018: 122). Cuando se trata del aprendizaje de la t\u00e9cnica cinematogr\u00e1fica, precisamente una herramienta reciente para la transmisi\u00f3n de ideas al interior de las comunidades; as\u00ed que subrayemos que ha sido fundamental para continuar la herencia de la oralidad y para no perder la ra\u00edz hist\u00f3rica de cada grupo (Reza, 2013: 122-129).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong>Rastreo de secuencias temporales y gr\u00e1ficas<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>*Observaci\u00f3n: se recopila en esta parte del an\u00e1lisis sobre el film <em>El abrazo de la serpiente<\/em>, las narraciones, los di\u00e1logos que se han publicado escritos en una referencia del guion (ir a bibliograf\u00eda): Guerra &amp; Toulemond (2004). Se han reproducido de modo literal en algunos fragmentos, tambi\u00e9n sobre otros van comentados parafraseando del guion. Los di\u00e1logos del personaje que interviene est\u00e1n tomados directamente y se abrevia con la inicial del nombre. El film est\u00e1 rodado con progresi\u00f3n temporal y se nota por el minutero; pero, da la impresi\u00f3n de que la narraci\u00f3n cronol\u00f3gica de los acontecimientos va en oscilaci\u00f3n hacia adelante, intercalando hacia atr\u00e1s, retrocediendo de \u00e9poca.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>El abrazo de la serpiente<\/em><\/strong><strong>: 2015<\/strong><\/p>\n<p>-Primer encuentro entre el anciano cham\u00e1n y el nuevo explorador norteamericano, est\u00e1 pasando el film hacia la d\u00e9cada de los cuarenta-<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>ESCENAS, D\u00cdAS 4 &#8211; 5: MINUTOS 00,11- 00,22<\/li>\n<\/ul>\n<p>Karamakate (ya anciano de 80 a\u00f1os) camina r\u00e1pido por un camino estrecho, rodeado de espesa vegetaci\u00f3n. Evan (explorador cient\u00edfico de principios d\u00e9cada a\u00f1os cuarenta) sigue a cierta distancia y descubre la peque\u00f1a maloca que ocupa, con dise\u00f1os geom\u00e9tricos dif\u00edciles de interpretar. El nativo le pasa un plato de mandioca a su invitado y lo toma con voracidad. Surge un breve di\u00e1logo:<\/p>\n<ul>\n<li>\u201cK\u201d: \u00bfEso es mambe? &#8211; Evan asiente extra\u00f1ado por la pregunta-. \u00bfTe gusta nuestra coca?- Evan deja de comer un momento-. \u00bfTambi\u00e9n te quieres llevar la Yakruna?<\/li>\n<li>\u201cE\u201d: Quiero conocerla y estudiarla. Von Martius la describi\u00f3 como una planta sagrada, que cura las enfermedades. Que crece sobre el caucho y eleva su nivel de pureza.<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u201cK\u201d no despega los ojos del rostro de \u201cE\u201d.<\/p>\n<ul>\n<li>\u201cK\u201d:\u00bfPara eso la quieres?- Evan deja de comer. Mira a Karamakate a los ojos.<\/li>\n<li>\u201cE\u201d: Puedo pagarte mucho dinero si me ayudas.<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u201cK\u201d suelta una carcajada<\/p>\n<ul>\n<li>\u201cK\u201d: A la hormiga le gusta el dinero. A m\u00ed no. Sabe feo.<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u201cE\u201d nota desconfianza de Karamakate. Baja la cabeza y habla\u00a0 con verg\u00fcenza.<\/p>\n<ul>\n<li><strong>\u201cE\u201d: <\/strong>Nunca he so\u00f1ado. Ni dormido ni despierto. Ni siquiera el caapi tiene efecto sobre m\u00ed, Los pay\u00e9s Bar\u00e1, Tukano y Siriano me dijeron que s\u00f3lo la yakruna puede ayudarme.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>-Retrocede la pel\u00edcula hacia la \u00e9poca anterior, a\u00f1os dos mil diez, del siglo XX: el mismo nativo, anterior explorador, cient\u00edfico alem\u00e1n, y un joven acompa\u00f1ante-<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>ESCENAS, D\u00cdAS 19 A 22: MINUTOS 00,24- 00,31<\/li>\n<\/ul>\n<p>Banco de arena a la orilla del Cuduyar\u00ed (zona de Vaup\u00e9s). El bote avanza por un estrecho afluente. Manduca lo gu\u00eda hasta un banco de arena cercano a una gran maloka rodeada de otras caba\u00f1as: el poblado bar\u00e1. En la orilla el T\u00fcschaua, de cuarenta a\u00f1os, l\u00edder de la comunidad, los espera. Los ni\u00f1os se encaraman sobre Theo, que saluda al l\u00edder de la comunidad con respeto. El l\u00edder del pueblo cambia su actitud seca por una gran sonrisa y abraza a Theo.<\/p>\n<p>Karamakate, todav\u00eda en la canoa, se sorprende de la efusividad con que es recibido el virakocha. El T\u00fcschaua lo mira fijamente.<\/p>\n<ul>\n<li>Tus: \u00bfel mueve mundos?<\/li>\n<li>Th: (en bar\u00e1, asiente con su gesto) accedi\u00f3 a ayudarme<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>Nunca he so\u00f1ado. Ni dormido ni despierto. Ni siquiera el caapi tiene efecto sobre m\u00ed, Los pay\u00e9s Bar\u00e1, Tukano y Siriano me dijeron que s\u00f3lo la yakruna puede ayudarme.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n<p>La comunidad de nativos les da la bienvenida, les invita a su comida, su fest\u00edn privado. Pero, estos ind\u00edgenas pac\u00edficos aprovechando un descuido del explorador alem\u00e1n y curioseando el objeto, han robado la br\u00fajula de \u201cT\u201d, que no le quieren devolver, aunque \u00e9l se la exige con enfado.<\/p>\n<p>Contin\u00faan el viaje en canoa los tres ocupantes, para llegar a la localizaci\u00f3n de supervivientes de la tribu cohiuanos, a la que pertenece \u201cK\u201d; este nativo sirve de gu\u00eda para llegar a los cerros Mavicure, apartado punto geogr\u00e1fico en donde crece con su pureza la planta m\u00e1gica Yakruna, medicinal (patrimonio natural, saber de sus antepasados).<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>ESCENAS, D\u00cdAS 28-30: MINUTOs 00,31- 00,42<\/li>\n<\/ul>\n<p>Descargan en el lindero de ese terreno. Contin\u00faa el film sobre principios de siglo veinte. Observan a su alrededor con una expresi\u00f3n escandalizada. Descubren varios \u00e1rboles de caucho con profundos surcos que se extienden por casi toda la corteza. De ellos sangra savia blanca que cae en hondos recipientes de madera. Theo se acerca a Manduca y le pone la mano en el hombro en un intento de consuelo. \u00c9ste, profundamente afectado explota. Se dirige hacia los \u00e1rboles y tira las vasijas derramando la resina en suelo. Agarra un recipiente y lo golpea la vasija tratando de romperla en pedazos. Karamakate se sorprende de la furia de su compa\u00f1ero. Pero se queda junto a Theo, con la misma expresi\u00f3n afligida. Alertado por el ruido el siringuero llega corriendo. Es un hombre moreno, extremadamente delgado, envejecido y demacrado. Su ropa ra\u00edda apenas esconde las cicatrices de su cuerpo [\u2026]. Grita en una lengua desconocida. Se descubre que le falta un brazo.<\/p>\n<p>Manduca se detiene de inmediato horrorizado por esa aparici\u00f3n. El siringuero trata de recoger la savia regada por el suelo. Pero sus pat\u00e9ticos intentos est\u00e1n condenados al fracaso. Levanta la cara hacia los reci\u00e9n llegados. Arrodillado empieza una s\u00faplica lastimera.<\/p>\n<ul>\n<li>\u201cM\u201d (a \u201cK\u201d): \u00bfqu\u00e9 dice?<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u201cK\u201d se demora en traducir.<\/p>\n<ul>\n<li>Te est\u00e1 pidiendo que lo mates.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Manduca, arrepentido, le lanza una mirada interrogativa a Theo que est\u00e1 estupefacto por la situaci\u00f3n. Vuelve donde sus compa\u00f1eros, abre la tula y saca una escopeta. La carga mientras da unos pasos en direcci\u00f3n del siringuero que no deja de gritar.<\/p>\n<ul>\n<li>\u201cT\u201d: Manduca, \u00a1para!<\/li>\n<li>\u201cK\u201d: (a \u201cT\u201d, indignado) \u00bftrajiste un arma? (a Manduca) \u00bfQu\u00e9 haces? \u00bfTe enloqueciste?<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cM\u201d (fuera de s\u00ed): nadie se merece este infierno.<\/p>\n<p>Manduca duda. Theo trata de convencerlo desde lejos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El siringuero lanza una queja desgarradora. Manduca dispar\u00f3 por encima suyo. Karamakate le rapa la escopeta y se dirige al r\u00edo que percibe detr\u00e1s de los cauchos. Furioso, tira la escopeta al agua.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>ESCENAS, D\u00cdAS 33-34: MINUTOS 01,33- 01,41<\/li>\n<\/ul>\n<p>Un grupo peque\u00f1o de cohiuanos (alrededor de 10), vestidos con prendas tradicionales o desarropados, se han reunido en un aposento cubierto, que muestran una euforia y laxitud contagiosa. Afuera el cham\u00e1n atraviesa barricadas, a la entrada del pueblo aparecen indios que visten como occidentales y armados, le amenazan, pero \u00e9l sigue su camino<strong>.<\/strong> Se encuentran en campamento de pueblo cohiuano. Inhalan de la planta m\u00e1gica yakruna. Entra en su tienda Karamakate, ataviado con su traje de autoridad y visitante, mir\u00e1ndoles con fuerte gesto de reproche, amenaza al l\u00edder, repudiando su diversi\u00f3n. Hacia los minutos posteriores cegado por su ira, prende fuego a la plantaci\u00f3n extendida de la planta medicinal, un cultivo de la yakruna. Entre el fuego que se extiende, tambi\u00e9n se muestra una situaci\u00f3n de espanto, los habitantes del peque\u00f1o pueblo de cohiuanos huyendo de soldados armados, que gritan:<\/p>\n<ul>\n<li>Voces dispersas, habitantes del poblado (mujeres, ni\u00f1os, hombres desarmados\u2026): \u00a1qu\u00e9 vienen los colombianos!&#8230;<\/li>\n<\/ul>\n<blockquote><p>Afuera el cham\u00e1n atraviesa barricadas, a la entrada del pueblo aparecen indios que visten como occidentales y armados, le amenazan, pero \u00e9l sigue su camino.<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>ESCENAS, D\u00cdAS 36- 39<strong>: <\/strong>MINUTOS 1,09- 1,22<\/li>\n<\/ul>\n<p>Contin\u00faan en canoa \u201cK\u201d (anciano) y \u201cE\u201d (bot\u00e1nico), avanzando hacia la \u00e9poca posterior de los a\u00f1os cuarenta. Les interceptan, les detienen unos monjes capuchinos, armados, que desconf\u00edan de ellos y los conducen con obligaci\u00f3n ante el superior que proclaman como \u201cmes\u00edas\u201d. Esta secta de monjes practica sacrificios humanos exhaltando su versi\u00f3n de la f\u00e9 cat\u00f3lica, contra los ind\u00edgenas que se les revelan (de lengua y rituales nativos). Consiguen cierta impunidad ante el l\u00edder religioso de la tribu, cuando le hacen creer, fingen ser los Reyes Magos, Melchor y Baltasar; tambi\u00e9n consiguen su favor por haber sanado a su esposa, que el bot\u00e1nico Evan le detecta una grave enfermedad \u201cleishmaniasis\u201d; gracias a los efectos m\u00e1gicos de terapias naturales, que le aplica el cham\u00e1n. Consiguen escapar de aquella encerrona peligrosa, mientras la comunidad se entrega a pasiones colectivas, de org\u00edas enajenantes, \u201cK\u201d y \u201cE\u201d aprovechan el descuido y regresan a su canoa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>ESCENAs, D\u00cdAS 80- 83: MINUTOS 1,47- 2,03<\/li>\n<\/ul>\n<p>Se contin\u00faa la secuencia de los a\u00f1os cuarenta; ambos viajeros alcanzan la cima de los cerros Mavicure, lugar sagrado que por tradici\u00f3n de los antepasados del cham\u00e1n se denomina \u201ctaller de los dioses\u201d. Karamake le muestra a Evan el aspecto real de la planta sagrada Yakruma que brota natural, que no se ha cultivado para consumos. Pero, surge discusi\u00f3n, bronca entre ellos, el ind\u00edgena pretende preservar la \u201cyakruna\u201d como herencia natural de sus antepasados, que emana \u00fanica en el \u201ctaller de los dioses\u201d. Esto frente al cient\u00edfico norteamericano que alienta inter\u00e9s en llev\u00e1rsela de su h\u00e1bitat y estudiarla. Las \u00faltimas escenas de la pel\u00edcula transcurren con las alucinaciones que tiene \u201cE\u201d, por haber bebido infusi\u00f3n de la planta sagrada.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Los viajes del viento<\/em><\/strong><strong>: 2009<\/strong><\/p>\n<p>*Observaci\u00f3n: la sucesi\u00f3n de escenas y d\u00edas est\u00e1n estimados por entender transcurso de la temporalidad, que es progresiva en todo el largometraje y rod\u00e1ndose en color. Se recogen algunos di\u00e1logos, entre secuencias que aparecen con mayor claridad y los nombres de los personajes con la inicial.<\/p>\n<p><u>\u00a0<\/u><\/p>\n<p>-Lenta adaptaci\u00f3n entre los dos viajeros y primeras pruebas-<\/p>\n<p><u>\u00a0<\/u><\/p>\n<ul>\n<li>ESCENAs, D\u00cdAS 2 a 9: MINUTOs 04 a 0,18<\/li>\n<\/ul>\n<p>Ignacio y Ferm\u00edn atraviesan la sabana, algunos terrenos de cultivos, lagunas, puntos costeros del Caribe, desde que hab\u00edan partido de su pueblo natal en Sucre; habitualmente el adulto monta su burro, el muchacho va a pie. Todav\u00eda los di\u00e1logos entre ellos resultan apagados, no se distingue lo que hablan. Caminan a la par, como meditando sus pasos. A veces acampan de noche, descansan junto a lagunas, parte del camino de d\u00eda buscan caza del campo para mitigar el hambre. Se encuentran en este trayecto con grupo de vaqueros, montados a caballo, que cantan y tocan su acorde\u00f3n, pero desentonando melod\u00eda. Tras un trueque improvisado, sobre todo por la intercesi\u00f3n del joven Ferm\u00edn, consiguen la invitaci\u00f3n a su rancho al aire libre, aunque Ignacio persiste en su gesto sombr\u00edo, lac\u00f3nico, se niega a negociar con su habilidad musical con su acorde\u00f3n especial.<\/p>\n<ul>\n<li>Un vaquero a caballo: \u00bfy ustedes a d\u00f3nde van por ah\u00ed?<\/li>\n<li>Ignacio Carrillo: vamos pa la Alta Guajira.<\/li>\n<li>\u201cV\u201d: hay com\u00eda pa ust\u00e9, maestro.<\/li>\n<li>\u201cIC\u201d: yo no toco.<\/li>\n<li>\u201cV\u201d (ya de noche, que los invitan a su rancho frente al fuego): por lo menos, ya me gustar\u00eda m\u00e1s, ser m\u00fasico que andar criando ganao.<\/li>\n<li>\u201cOtro v\u201d: s\u00ed, maestro, una piquer\u00eda en el d\u00eda de la Candelaria, y el alcalde le paga cincuenta pesos a quien gane.<\/li>\n<\/ul>\n<blockquote><p>Caminan a la par, como meditando sus pasos. A veces acampan de noche, descansan junto a lagunas, parte del camino de d\u00eda buscan caza del campo para mitigar el hambre.<\/p><\/blockquote>\n<ul>\n<li>ESCENAs, D\u00cdAS 09-10: MINUTOS 0,21- 0,35<\/li>\n<\/ul>\n<p>Los viajeros llegan a un pueblo que celebra concurso de acordeonistas, por canciones del vallenato. Ignacio no hab\u00eda hecho plan de participar, pero su aprendiz le estimula, as\u00ed que el juglar entra al escenario y reta al otro concursante, se echan un duelo de acordeones y resulta vencedor Ignacio. Un pariente del perdedor que est\u00e1 presenciando la escena, se lanza contra el juglar y le rompe el acorde\u00f3n. Ignacio se va recuperando del susto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Reencuentro familiar y siguientes retos del juglar, contin\u00faa la ayuda del muchacho que le acompa\u00f1a desde su pueblo-<\/p>\n<p><u>\u00a0<\/u><\/p>\n<ul>\n<li>ESCENAs, D\u00cdAS 10-13: MINUTOS 0,35- 0,44<\/li>\n<\/ul>\n<p>Suben una monta\u00f1a, de Sierra Nevada en Santa Marta. Los recibe en su caba\u00f1a el hermano de Ignacio.<\/p>\n<ul>\n<li>Hermano de Ignacio (al joven que come): \u00bft\u00fa conoces la historia de ese acorde\u00f3n?<\/li>\n<li>Ferm\u00edn (con su plato de comida y sentado entre troncos de \u00e1rbol): lo que s\u00e9 hay saber tocarlo.<\/li>\n<li>HI: la historia de ese acorde\u00f3n\u2026, que todo aquel que lo toque (por una maldici\u00f3n del \u201cdiablo\u201d) se ver\u00e1 convertido en juglar sin sentar cabeza.<\/li>\n<\/ul>\n<p>El hermano de Ignacio le repara el acorde\u00f3n da\u00f1ado, que puede sonar de nuevo. Le exhorta para que retroceda su obsesivo plan, que no contin\u00fae el viaje para entregarle al maestro Guerra, que se lo gan\u00f3 \u201cal diablo\u201d en una piquer\u00eda.<\/p>\n<p>Los dos viajeros reemprenden la marcha, se despiden del hermano de Ignacio, convencido \u00e9ste del destino de su viaje, a pesar del consejo familiar, para librarse por fin de la maldici\u00f3n como juglar y descansar de esa responsabilidad, devolver el acorde\u00f3n a su due\u00f1o, al maestro Guerra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>ESCENAS, D\u00cdAS 14-17: MINUTOS 0,46- 01\u00b405<\/li>\n<\/ul>\n<p>Ignacio y Ferm\u00edn llegan despu\u00e9s a Valledupar, zona costera del Caribe; se han apuntado al concurso de acordeonistas que cantan el vallenato. Pero, un acontecimiento impertinente hace que el juglar interprete su pieza en modo contrario a lo previsto, se muestra melanc\u00f3lico, el p\u00fablico se desenga\u00f1a, pues esperaban que actuara con br\u00edo, entusiasmo. Le ayuda Ferm\u00edn con tambores, que no le puede animar en el ritmo. Otra an\u00e9cdota se cruza afuera de su interpretaci\u00f3n musical, un fugaz encuentro de miradas con mujer joven, agraciada, que la acompa\u00f1a su hijo menor. Cierta reminiscencia que asoma en Ignacio por la p\u00e9rdida del amor, de su esposa fallecida.<\/p>\n<p>Parten de nuevo, contin\u00faan por la costa del Caribe y cruzan poblado de bandas enfrentadas. Uno de los l\u00edderes obliga al juglar para que toque su acorde\u00f3n acompa\u00f1ando una pelea, un duelo con machetes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>ESCENAS, D\u00cdAS 17-26: MINUTOS 01\u00b414- 01\u00b430<\/li>\n<\/ul>\n<p>Aparece un mayor protagonismo del joven aprendiz Ferm\u00edn. Se da una bronca frente al juglar Ignacio; Ferm\u00edn le reprocha su desconsideraci\u00f3n hacia su af\u00e1n por desarrollar la habilidad con instrumento musical (tambor, acorde\u00f3n\u2026). Se parten por diferente ruta de momento. El chico llega a otro pueblo, le pide a mujer que regenta tienda, que le d\u00e9 empleo, comida, zapatos. La tendera se extra\u00f1a de que viaje desde tan lejos, le cuenta que desde Sucre. Lo acoge y le proporciona ocasi\u00f3n de servir a espectadores de ademanes mafiosos. \u00c9stos han arrebatado aquel curioso acorde\u00f3n, que ha perdido Ignacio. Exigen a los atrevidos participantes que ejecuten la m\u00e1gica m\u00fasica vallenato, pero todos resultan torpes. El joven aprendiz reconoce el \u201cacorde\u00f3n m\u00e1gico\u201d, les habla con vehemencia a los directivos de la fiesta y aprovechando que lo escuchan, se ofrece para tocarlo con gracia. Cierto individuo adulto, presente en la parranda, de gesto bravuc\u00f3n, reta a Ferm\u00edn para que antes pelee con los pu\u00f1os; el chico le arremete, pero luego el mayor lo derriba. El joven consigue rescatar el instrumento musical mediando en su favor uno de los jefes del concurso festivo.<\/p>\n<p>Un pu\u00f1ado de matones agreden al juglar. Ignacio queda maltrecho, Ferm\u00edn busca ayuda y consiguen llevarlo a su aldea, caba\u00f1a, varios indios de la zona, situada entre monta\u00f1as de Sierra Nevada (Santa Marta). El juglar se cura.<\/p>\n<blockquote><p>El chico llega a otro pueblo, le pide a mujer que regenta tienda, que le d\u00e9 empleo, comida, zapatos. La tendera se extra\u00f1a de que viaje desde tan lejos, le cuenta que desde Sucre.<\/p><\/blockquote>\n<ul>\n<li>ESCENAS, D\u00cdAS 26 A 40: MINUTOS 01\u00b436- 2\u00b400<\/li>\n<\/ul>\n<p>Avanzan su viaje hasta llegar al enclave del \u201cmaestro acordeonista\u201d, en la Alta Guajira (norte de Colombia), atravesando el desierto. Hay unas breves secuencias que transmiten momentos de desamparo en el juglar, mientras atraviesa el desierto de la Alta Guajira; esto se acent\u00faa porque su d\u00f3cil, fiel \u201cburrito\u201d ya no aparece en escena, se contagia ante el espectador esta p\u00e9rdida, pero el film lo deja en inc\u00f3gnita. Ignacio cae desmayado entre la arena y el viento del desierto, le socorre Ferm\u00edn, el joven acompa\u00f1ante que busca ayuda entre habitantes de la tribu m\u00e1s cercana, los wayuu. El juglar de nuevo se recupera. Ambos viajeros avanzan hacia el emplazamiento del maestro del acorde\u00f3n. Les recibe la madre de varios ni\u00f1os, que se deja caer la intuici\u00f3n ante el espectador, era esposa del maestro Guerra y es parca en di\u00e1logo de espa\u00f1ol. Est\u00e1n tambi\u00e9n varios ni\u00f1os indios mestizos, que curiosean con el acorde\u00f3n de Ignacio. El viejo maestro del acorde\u00f3n, al que Ignacio se propuso devolv\u00e9rselo para saldar una deuda, ha fallecido. Ignacio adopta una nueva familia, se queda con la mujer ind\u00edgena y el grupo de peque\u00f1os hermanos. Ferm\u00edn ha cumplido la misi\u00f3n de su viaje, se sobrecoge a punto de expresar un sollozo mientras observa la escena del juglar tocando en la caba\u00f1a junto a los ni\u00f1os y la madre ind\u00edgena; luego regresa solo de nuevo hasta su pueblo de origen en Sucre.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n<p>El tramo cronol\u00f3gico que muestrea esta producci\u00f3n f\u00edlmica colombiana tiene el trasfondo hist\u00f3rico que ha impregnado las transformaciones de inestabilidad pacificadora, evoluci\u00f3n demogr\u00e1fica, raigambre de patrimonio cultural, un itinerario que revela signos de vitalidad ind\u00edgena, movilidad migratoria, entre las dos \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo veinte y las dos primeras del siglo veintiuno en proceso activo. Nos est\u00e1 guiando O. Osorio (2010) cuando expresa que \u201c[\u2026] este momento coyuntural tambi\u00e9n se puede tomar como el v\u00e9rtice de una significativa transici\u00f3n que est\u00e1 viviendo el cine del pa\u00eds, el paso de lo que se podr\u00eda llamar un cine \u201crural\u201d a uno \u201curbano\u201d [\u2026]\u201d (Osorio, 2010: 4).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Analizamos en este texto dos de las actuales producciones del cine colombiano como fen\u00f3meno emergente que aporta valor a la circulaci\u00f3n cosmopolita de un s\u00e9ptimo arte in\u00e9dito. Hay un enfoque desde la observaci\u00f3n participante que se relaciona con \u201cel estudio de las pr\u00e1cticas sociales, con algunas otras t\u00e9cnicas de producci\u00f3n de datos y con el proceso general de investigaci\u00f3n etnogr\u00e1fica\u201d (Jociles, 2018: 124). Esta observaci\u00f3n participante no surge como apunte presencial en esta investigaci\u00f3n que nos ocupa acerca del cine colombiano, sino de un an\u00e1lisis de hechos sobre una comunidad en modo cualitativo (del Olmo, 2021).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias: bibliograf\u00eda, infograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>\u00c1lvarez, L. A. y Gaviria, V. (2012). \u201cLas latas en el fondo del r\u00edo. El cine colombiano visto desde la provincia\u201d. En <em>Geograf\u00eda Virtual<\/em>, marzo, 31, 2012. En: <a href=\"http:\/\/geografiavirtual.com\/2012\/03\/de-victor-gaviria-luis-alberto-alvarez\/\">http:\/\/geografiavirtual.com\/2012\/03\/de-victor-gaviria-luis-alberto-alvarez\/<\/a><\/p>\n<p>Del Olmo, R. (2021). \u201cEl cosmopolitismo frente a la identidad comunitaria. Registro etnogr\u00e1fico a trav\u00e9s del cine y de la narraci\u00f3n oral\u201d: en <em>RUIDERA<\/em>, Universidad de Castilla- La Mancha. <a href=\"http:\/\/ruidera.uclm.es\/xmlui\/handle.net\/10578\/29028\">http:\/\/ruidera.uclm.es\/xmlui\/handle.net\/10578\/29028<\/a><\/p>\n<p>__\u00a0\u00a0 (2023). \u201cEvidencias etnogr\u00e1ficas del cine colombiano\u201d: en Pereira, D., Revista <em>Ciencias Humanas, perspectivas te\u00f3ricas y fundamentos epistemol\u00f3gicos. <\/em>Atena editora, junio de 2023, Brasil.<\/p>\n<p>Elguera Ol\u00f3rtegui, Ch. (2013).\u201dFicci\u00f3n e historia en la representaci\u00f3n cauchera de La vor\u00e1gine y Las tres mitades del Ino Moxo\u201d: en <em>Poligramas<\/em>, 37, primer semestre 2013. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.25100\/poligramas.v0i37.7494\">https:\/\/doi.org\/10.25100\/poligramas.v0i37.7494<\/a><\/p>\n<p>Espinosa, F. J. (2009a). \u201cReflexiones sobre el cosmopolitismo a partir de la obra de Kwame Appiah\u201d. En P. N\u00fa\u00f1ez y F. J. Espinosa (coords.), <em>Filosof\u00eda y pol\u00edtica en el siglo XXI<\/em>, Madrid, Akal, pp. 77 &#8211; 87.<\/p>\n<p>Guerra, C.; Toulemonde, J. (2016). \u201cEl abrazo de la serpiente\u201d. Cuadernos CINEMA 23 (guiones I roteiros). La Internacional Cinematogr\u00e1fica, Iberocine, AC.<\/p>\n<p>Jociles Rubio, M\u00aa I.(2018). \u201cLa observaci\u00f3n participante en el estudio etnogr\u00e1fico de las pr\u00e1cticas sociales\u201d: En <em>Revista Colombiana de Antropolog\u00eda<\/em>, volumen 54, n\u00ba 1, enero a junio de 2018.<\/p>\n<p>Lilang (2008). \u201cEl sentir vallenato en \u2018Los viajes del viento\u2019, film que Ciro Guerra rueda en Valledupar\u201d, en <em>El tiempo, <\/em>24\/06\/2008, en <a href=\"http:\/\/blogs.eltiempo.com\/vallenato-social-club\/2008\/06\/24\/el-sentir-vallenato-en-los-viajes-del-viento-fime-que-ciro-guerra-rueda-en-valledupar\/\">http:\/\/blogs.eltiempo.com\/vallenato-social-club\/2008\/06\/24\/el-sentir-vallenato-en-los-viajes-del-viento-fime-que-ciro-guerra-rueda-en-valledupar\/<\/a>, consultada el 10 de octubre de 2024.<\/p>\n<p>Luna, M. (2013). \u201cLos viajes transnacionales del cine colombiano\u201d: En <em>Archivos de Filmoteca <\/em>71, 69-82.<\/p>\n<p>Osorio, O. (2010). \u201cRealidad y cine colombiano: 1990- 2009\u201d: <em>beca de investigaci\u00f3n en cine, <\/em>Ministerio de Cultura, Universidad de Antioquia.Medell\u00edn. <a href=\"https:\/\/es.scribd.com\/doc\/275543912\/Realidad-y-Cine-Colombiano\">https:\/\/es.scribd.com\/doc\/275543912\/Realidad-y-Cine-Colombiano<\/a><\/p>\n<p>__ (compilador, 2023). <em>La cr\u00edtica de cine en Colombia<\/em>. Editorial Universidad de Antioquia. Medell\u00edn.<\/p>\n<p>Reza, J.L. (2013). \u201cUna mirada al cine ind\u00edgena. Autopresentaci\u00f3n y el derecho a los medios audiovisuales\u201d: En <em>Open Edition Journals 21\/2013<\/em>, pp. 122-129. <a href=\"https:\/\/journals.openedition.org\">https:\/\/journals.openedition.org<\/a>.cinelatino.283<\/p>\n<p>Villegas, A. (2013). \u201cEl ind\u00edgena en el cine y el audiovisual colombianos: im\u00e1genes y conflictos. <em>Revista Colombiana de Antropolog\u00eda<\/em>, volumen 50, n\u00ba 2, julio-diciembre, 2014, pp. 272-276, Bogot\u00e1.<\/p>\n<p>http:\/\/www.redalic.org\/articulo.oa?id=105035710011<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rosario del Olmo S\u00e1nchez<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1119,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-883","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos-y-ensayos"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.5 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Aventura y mundo rural desde el cine colombiano de Ciro Guerra - CANAGUARO - Revista de cine colombiano - Edici\u00f3n 13<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n13\/aventura-y-mundo-rural-desde-el-cine-colombiano-de-ciro-guerra\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_US\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Aventura y mundo rural desde el cine colombiano de Ciro Guerra - 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