{"id":1299,"date":"2025-04-11T17:07:09","date_gmt":"2025-04-11T17:07:09","guid":{"rendered":"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n14\/?p=1299"},"modified":"2025-04-21T23:41:03","modified_gmt":"2025-04-21T23:41:03","slug":"recorrido-por-el-conflicto-urbano-en-el-cine-de-victor-gaviria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n14\/recorrido-por-el-conflicto-urbano-en-el-cine-de-victor-gaviria\/","title":{"rendered":"Recorrido por el conflicto urbano en el cine de V\u00edctor Gaviria"},"content":{"rendered":"<p class=\"autor\">Rosario del Olmo S\u00e1nchez<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-42 aligncenter\" src=\"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n05\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2021\/08\/sep.png\" alt=\"\" width=\"22\" height=\"8\" \/><\/p>\n<p class=\"subAutor\">Universidad de Castilla-La Mancha (Espa\u00f1a)<br \/>\nPasant\u00eda de investigaci\u00f3n, primer semestre de curso 2024- 2025<br \/>\nUniversidad de Antioquia, Medell\u00edn, Colombia<\/p>\n<p><b>1. C\u00f3mo se hace la puesta en escena y con ribetes de actualidad<\/b><br \/>\nHay que poner de relieve la puesta en escena del mundo urbano que el narcotr\u00e1fico y la violencia cotidiana de bandas organizadas o emergentes, impregnan varias capas de los barrios de Medell\u00edn. Nos parece que dentro de ambos films los di\u00e1logos est\u00e1n cuajados de una naturalidad de personajes abocados a esa euforia callejera, de contagio colectivo entre su grupo de pertenencia, familiar, vecinal, de amistad ama\u00f1ada; jerga embrollada, desde la escucha de un p\u00fablico ajeno al ambiente de narcotr\u00e1fico, tambi\u00e9n machacona, marginal, cuando abundan los tacos repetitivos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el film de <em>La vendedora de rosas <\/em>(1998) aflora constante y creciente la vulnerabilidad del mundo infantil, juvenil, de condiciones econ\u00f3micas precarias y enfangados en una espiral de vicio, trapicheo y enfrentamientos violentos. En medio de esa incitaci\u00f3n a la prostituci\u00f3n, el acceso al consumo de droga barata, circula M\u00f3nica Rodr\u00edguez actuando de protectora, bisagra. Se ofrece el rostro angelical, noble de la protagonista, pero a\u00fan m\u00e1s expuesta, la ni\u00f1a de una comuna de Medell\u00edn. Cinta, cuyo guion escrito por el mismo V. Gaviria, C. Henao y D. Ospina, se basa en el cuento escrito por Christian Andersen, 1846, <em>La peque\u00f1a cerillera<\/em>. Adem\u00e1s del relato que sirve de referencia literaria, est\u00e1 el testimonio autobiogr\u00e1fico de M\u00f3nica Rodr\u00edguez; la abundancia de actores naturales tambi\u00e9n le da un peso espec\u00edfico al film: \u201cson sus lenguajes, an\u00e9cdotas y entornos, los que alimentan de experiencias la escritura del guion que se realiza simult\u00e1neamente a las etapas de preproducci\u00f3n y de casting\u201d (Sierra, 2017: p. 2).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Respecto de <em>Sumas y restas <\/em>(2004), los di\u00e1logos irrumpen a borbotones, incluso en ciertas escenas se perciben opacos, que emana de un argot callejero, natural del mundo adulto de mafia ilegal del narcotr\u00e1fico, que se solapa con actividad laboral corriente, tambi\u00e9n de lujo, despilfarro y consumo de coca\u00edna selecta procedente de f\u00e1brica y comercio clandestinos. El riesgo, la crisis personal y econ\u00f3mica la tiene que afrontar \u201cSantiago\u201d, el ingeniero de clase media, que se enreda en negocio sucio y peligroso para su familia y contra s\u00ed. Apunta Villamar\u00edn:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ser\u00e1 porque en ciertos lugares la vida es lo que es [\u2026], pero las pel\u00edculas de V\u00edctor Gaviria (Medell\u00edn, 1955) est\u00e1n llenas de <em>huevones, hijueputas <\/em>y, en general, de pobres diablos con el alma definitivamente perdida o temporalmente extraviada. [\u2026]\u00a0 <em>Sumas y restas <\/em>es el tercer largometraje en lo que casi puede ser considerado como un minig\u00e9nero en s\u00ed mismo: el cine de V\u00edctor Gaviria sobre la violencia, la miseria y el narcotr\u00e1fico de Colombia (Villamar\u00edn, P., 2009).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La historia de <em>Sumas y restas<\/em> le sirve a Gaviria para indagar acerca del narcotr\u00e1fico, enriquece el contexto, busca testimonios entre actores naturales. \u201cDesde all\u00ed surgen detalles de los comportamientos, h\u00e1bitos y usos ling\u00fc\u00edsticos de las personas que pueblan este medio\u2026\u201d (Bello, D., 2014). Si hablamos de realismo en esta pel\u00edcula, como en general el cine, \u201csobrepasa la apariencia\u201d (Bello, D., 2014). Gaviria se posiciona junto a ese <em>realismo cl\u00e1sico<\/em> que predominaba hacia la d\u00e9cada de los cincuenta del siglo veinte. En el caso de <em>Sumas y restas<\/em> aparece una narrativa casual, \u201cen la pel\u00edcula hay un enorme trabajo de adecuaci\u00f3n de material documental de distintas procedencias\u201d (Bello, D., 2014). Se innova un modelo de <em>realismo cl\u00e1sico<\/em>, \u201ccomo una dramaturgia atravesada y modelada\u201d (Bello, D., 2014).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se puede apuntar como observador\/a externo\/a, que transita de inc\u00f3gnito por las vanguardistas plazoletas, jardines, puentes y construcciones civiles, entre la intersecci\u00f3n de avenida Carabobo y Parque Norte, que reclaman asistencia a los eventos para diversidad cultural, tanto permanentes como c\u00edclicos, esa imagen de reclamo internacional y tambi\u00e9n apuesta por las artes esc\u00e9nicas, musicales entre espect\u00e1culos variables, peri\u00f3dicos y que expanden fuertes vibraciones sonoras hasta bien entrada la madrugada en ocasiones (\u201cPasajeros del rock. Himnos de los 70\u201d, enclave del domo planetario); tambi\u00e9n por la cultura y la ciencia protegidas institucionalmente, abiertas al p\u00fablico en general, funcionando de modo permanente (Jard\u00edn Bot\u00e1nico, Planetario de Medell\u00edn, Casa de la M\u00fasica). Es como si la ciudad que atravesaba esa racha de violencia urbana durante \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo veinte, se agarrara a un bal\u00f3n de ox\u00edgeno para respirar nueva oportunidad de modelo evolutivo demogr\u00e1fico y sin renunciar a esa vena de expresividad regenerativa y nueva capacidad para convivir; en medio de la masificaci\u00f3n, el intenso tr\u00e1fico de motoristas que irrumpen por los pasos de sem\u00e1foro verde para peatones, junto a la afluencia de otros medios de transporte p\u00fablicos (autobuses, metro, varias l\u00edneas), adem\u00e1s de los carros privados (autom\u00f3viles para lenguaje europeo, occidental) y marchando en este desarrollo de la actual ciudad, sin obviar los puntos oscuros de indigentes que merodean, dormitan a la intemperie entre enseres de deshecho, incluso a veces transportan sus precarios equipajes.<\/p>\n<blockquote><p>\u201cen la pel\u00edcula hay un enorme trabajo de adecuaci\u00f3n de material documental de distintas procedencias\u201d (Bello, D., 2014). Se innova un modelo de <em>realismo cl\u00e1sico<\/em>, \u201ccomo una dramaturgia atravesada y modelada\u201d<\/p><\/blockquote>\n<p>Podemos acercarnos a otro polo de reactivaci\u00f3n comercial y mejora del ajuste, bienestar b\u00e1sico familiar, averiguando sobre la reconstrucci\u00f3n de la denominada Plaza Minorista Jos\u00e9 Mar\u00eda Villa, seg\u00fan archivos municipales y prensa de Antioquia (El Colombiano). Era antiguo mercado de abastos de la Plaza Mayor El Berr\u00edo, sin techo construido, a principios del siglo veinte. Luego, se lograr\u00eda el enclave que es actualmente, como resultado de la puja, negociaci\u00f3n colectiva de sindicatos de trabajadores, peque\u00f1os comerciantes y habitantes de El Pedrero. Con base a un trabajo de investigaci\u00f3n cualitativa sobre narraciones orales, historias de vida de sus protagonistas, se revelan los testimonios naturales, directos, as\u00ed se publica como documento de historia social, econom\u00eda de subsistencia de Medell\u00edn:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La falta de oportunidades y la desigualdad, as\u00ed como los problemas internos del pa\u00eds en una econom\u00eda de guerra, generaron desplazamientos de millares de campesinos del campo a la ciudad de Medell\u00edn, dando como resultado la creaci\u00f3n de negocios de subsistencia, peque\u00f1os y medianos, producto de la necesidad, la creatividad y la angustia por la sobrevivencia propia y de sus familias. Es en ese momento que la econom\u00eda barrial se fortalece y los peque\u00f1os comerciantes se convierten en protagonistas de una nueva econom\u00eda integrada por peque\u00f1os negocios, muchos de ellos informales, pero generadores de empleo y mejoras en la calidad de vida de sus actores. Estas micro, medianas y peque\u00f1as empresas constituyen un tejido social que ha permitido evadir la miseria y atender las necesidades b\u00e1sicas de alimentaci\u00f3n, educaci\u00f3n y salud de una poblaci\u00f3n marginada que lucha por sobrevivir, mantenerse y crecer en una econom\u00eda signada por la desigualdad (Arbel\u00e1ez- Ochoa, 2017: p.XII).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es nuestra voluntad hacer transparencia de esta evoluci\u00f3n vanguardista junto al pragmatismo comercial que ofrece la versi\u00f3n legal del movimiento urbano; la otra versi\u00f3n optimista sobreponi\u00e9ndose al caos humano que revela la filmograf\u00eda de V\u00edctor Gaviria, rastreando los escenarios y sus personajes entre aquella pasada d\u00e9cada de los a\u00f1os ochenta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong> Algunas observaciones que evidencian a personajes vulnerables<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Es interesante ese enfoque que hace tomar distancia sobre la historia del cine, o bien de c\u00f3mo se ha ido reconociendo <em>el lenguaje cinematogr\u00e1fico<\/em>:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>M\u00e1s conveniente ser\u00eda, en cambio, hablar de una historia de los textos cinematogr\u00e1ficos: es decir, de esos espacios de escritura donde los signos se confrontan con lo real de las huellas y, donde, de esa confrontaci\u00f3n, emerge cierta experiencia de subjetividad (Gonz\u00e1lez Requena, 2014: 2\u00aa parte, cap\u00edtulo 1).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es un apunte que orienta los fundamentos para el an\u00e1lisis del cine en general, bien concreto en cambio es tratar los detalles m\u00e1s relevantes de un film, por las descripciones art\u00edsticas, de significaci\u00f3n que compartan un universo de espectadores. Este es el caso preciso, hay hitos precedentes que alumbran el cine de V\u00edctor Gaviria, la evidencia de ni\u00f1os, j\u00f3venes expuestos a la violencia de grupos dominantes, territoriales. Esa denuncia que aparece con vehemencia en <em>La vendedora de rosas<\/em>, con la protagonista (M\u00f3nica) y sus vecinos, amigos de la calle, que se arriesgan ante la creciente calamidad marginal; se mostraba en otro film anterior de este director \u2013<em>Rodrigo D. No futuro<\/em> (1990) \u2013 desgarrando la ef\u00edmera esperanza de Rodrigo, el joven de veinte a\u00f1os que a\u00fan tiene bien vivo el recuerdo de su madre, que est\u00e1 llegando a un estado de insatisfacci\u00f3n, mientras anhela convertirse en bater\u00eda para m\u00fasica punk, pero no dispone de medios econ\u00f3micos para hacerse con el instrumento musical, que se ha desenga\u00f1ado incluso del futbol:<\/p>\n<blockquote><p>&#8230; hay hitos precedentes que alumbran el cine de V\u00edctor Gaviria, la evidencia de ni\u00f1os, j\u00f3venes expuestos a la violencia de grupos dominantes, territoriales.<\/p><\/blockquote>\n<p>Si tantas personas siguen este filme es porque se identifican con \u00e9l, puede que de forma m\u00e1s literal, como todos los colombianos que viven la violencia [\u2026]: una historia de frustraci\u00f3n, de entender cu\u00e1nto es tu prop\u00f3sito en la vida, como el porqu\u00e9 nunca jam\u00e1s podr\u00e1s realizarlo (Louzao, M., 2020).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong> Importancia del lenguaje cinematogr\u00e1fico y del apoyo institucional<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>La narrativa que asoma con aplomo en estas dos pel\u00edculas de V\u00edctor Gaviria, que ocupan el an\u00e1lisis de este trabajo, apunta el tono de creciente intensidad, tambi\u00e9n la significaci\u00f3n. Desde nuestra observaci\u00f3n se complementan el creciente tono y la significaci\u00f3n, se est\u00e1 construyendo una narratividad. Aparece la mejor virtud de la narratividad, \u201cs\u00f3lo la actuaci\u00f3n del inconsciente en la relaci\u00f3n del espectador con el relato puede explicar la movilidad emocional que \u00e9ste suscita en aquel\u201d (Gonz\u00e1lez Requena, J., 1992: 117).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se trata una eterna pregunta sobre si el cine puede transmitir conocimiento antropol\u00f3gico y por ello se descubren las diferencias entre sistemas de comunicaci\u00f3n, como ejemplo \u201clas diferencias entre lenguaje verbal y lenguaje no verbal, las caracter\u00edsticas del texto escrito <em>versus<\/em> el llamado lenguaje cinematogr\u00e1fico\u201d (Ard\u00e8vol, 1998: 219). Seg\u00fan este trabajo de Ard\u00e8vol ya rese\u00f1ado, se proporciona un an\u00e1lisis cultural sobre el medio cinematogr\u00e1fico:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n sobre la relaci\u00f3n entre cine y antropolog\u00eda debe situarse, por tanto, a distintos niveles simult\u00e1neos y considerar el cine, al menos, como t\u00e9cnica de investigaci\u00f3n, modo de representaci\u00f3n y medio de comunicaci\u00f3n (Ard\u00e8vol,1998: 220).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si tratamos de los a\u00f1os de transici\u00f3n, hay que mencionar instituciones que han impulsado la aprobaci\u00f3n de la Ley del Cine, 2003, hay que referirse a dos de ellas importantes: Direcci\u00f3n de Cinematograf\u00eda, adscrita al Ministerio de Cultura y tambi\u00e9n Proim\u00e1genes en Movimiento, actualmente ha cambiado por Proim\u00e1genes Colombia. Progresivamente se aumenta el presupuesto para la producci\u00f3n nacional de cine, llev\u00e1ndose la mayor inversi\u00f3n en largometrajes. Considerando la transici\u00f3n del nuevo siglo, \u201cel cine en Colombia pudo ver las se\u00f1ales de un prometedor futuro\u201d (Osorio, 2018: p. 102). Todav\u00eda faltaban algunos a\u00f1os para el estreno de <em>La vendedora de rosas<\/em>, con la direcci\u00f3n de V\u00edctor Gaviria en 1998, mientras a\u00fan no se hab\u00eda alcanzado el apoyo estatal para la realizaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica. Hay que poner de relieve tambi\u00e9n la preocupaci\u00f3n del cine por la realidad social y pol\u00edtica del pa\u00eds. <strong>Es preciso recordar algunas de las \u201cviolencias\u201d descritas sobre Colombia, desde el registro de acontecimientos durante la segunda mitad del siglo veinte<\/strong>: \u201c[\u2026] la asociada al narcotr\u00e1fico, al igual que las cintas que abordan otros temas como la delincuencia y la marginalidad\u201d (Osorio, 2018: p. 137).<\/p>\n<blockquote><p>Es preciso recordar algunas de las \u201cviolencias\u201d descritas sobre Colombia, desde el registro de acontecimientos durante la segunda mitad del siglo veinte &#8230;<\/p><\/blockquote>\n<p>En pro de consolidar una tradici\u00f3n cinematogr\u00e1fica y contribuir a una identidad nacional y colaborar en la soluci\u00f3n del conflicto, se fraguan los avances y nuevos hitos del cine colombiano hacia los comienzos del siglo veintiuno:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[\u2026] esto es, crear un reconocimiento y una conciencia reflexiva en el espectador, acerca de todas estas realidades. Solo las pel\u00edculas que han sabido trascender la superficialidad y vistosidad del conflicto y de la violencia, han dicho algo honesto y verdadero [\u2026]. As\u00ed se puede constatar en un film como [\u2026] <em>Sumas y restas<\/em> (V\u00edctor Gaviria, 2005) (Osorio, 2018: p. 138).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong> Rastreo de secuencias temporales y gr\u00e1ficas<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<ul>\n<li><em>Sumas y restas<\/em>, 2004<\/li>\n<\/ul>\n<p>&#8211;<u>Di\u00e1logo entre Santiago y su padre, durante esa tarde de reuni\u00f3n familiar, rato<\/u> <u>de la sobremesa: secuencia 1, minutos 4,30 a 5,31.<\/u><\/p>\n<p>Hablan de que le deje un pr\u00e9stamo, para solventar el apuro financiero en que se encuentra el ingeniero por su negocio de la construcci\u00f3n. \u00c9ste ser\u00eda un fragmento del di\u00e1logo:<\/p>\n<p>Santiago: \u00bfo\u00edste, pap\u00e1\u2026, que si me podr\u00edas prestar cuarenta millones de pesitos que necesito?<\/p>\n<p>Padre: \u00bfQu\u00e9 te pas\u00f3?<\/p>\n<p>Santiago: \u2026la cantidad de plata que pierdo fue donde me par\u00e9 el proyecto\u2026<\/p>\n<p>Padre: desafortunadamente en esta oportunidad no te puedo prestar la plata. He tenido un problema muy serio de pirater\u00eda terrestre\u2026<\/p>\n<p>Paula: en estos casos hay siempre una persona que da el soplo desde dentro\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211;<u>Amigo de Santiago, de la infancia, embaucador:<\/u> <u>secuencia 2, minutos 12,07 a 15,50.<\/u><\/p>\n<p>Este amigo invitado a la hacienda del ingeniero rebusca la situaci\u00f3n para enviciarlo a\u00fan m\u00e1s por el consumo y el tr\u00e1fico de coca\u00edna, inclinaci\u00f3n con precedente en la experiencia de juventud de Santiago. Le va sugestionando asimismo para que se relacione con ese ambiente social de acceso al dinero inmediato, frivolidades placenteras. Recogemos un fragmento de di\u00e1logo:<\/p>\n<p>Leo: \u2026esto nos lo tiramos hoy\u2026 chiquito\u2026 Ahora s\u00ed les voy a contar lo que les quer\u00eda contar\u2026Lo que estoy camellando con el primo, estamos exportando\u2026 Estamos ganando cuatrocientos mil d\u00f3lares mensuales\u2026<\/p>\n<p>Santiago: \u00e9sta es tu casa, hijodeputa, est\u00e1s tranquilo.<\/p>\n<p>Leo: \u2026le voy a comprar esta finca\u2026<\/p>\n<p>Santiago: esta finca no tiene precio, Leo\u2026 Aqu\u00ed me entierran\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211;<u>El ingeniero acaba de conocer al capo del narcotr\u00e1fico (Gerardo)<\/u>: <u>secuencia 3, minutos 28 a 32,23.<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Santiago se empieza a codear con ese mundillo de influencias, mediando un amigo de escenarios ociosos, dominio del narcotr\u00e1fico. En principio, acaba de conocer al capo y se muestra ingenuo, se conf\u00eda por esperar que le financie su proyecto laboral de construcci\u00f3n. Descubre pronto que la actividad laboral del capo, un taller de reparaci\u00f3n de carros (autom\u00f3viles), est\u00e1 encubriendo negocio ilegal de tr\u00e1fico de coca\u00edna. Di\u00e1logo:<\/p>\n<p>Gerardo: \u00a1hable\u2026hable!<\/p>\n<p>Santiago: que vale diez millones de pesos.<\/p>\n<p>Gerardo: y entonces, \u00bfcu\u00e1nto te doy?<\/p>\n<p>Santiago: no estoy ahora trabajando, marica.<\/p>\n<p>Gerardo: pero, yo s\u00ed, para que sepa con qui\u00e9n te est\u00e1s metiendo, hijodeputa\u2026Desde ma\u00f1ana empezamos a trabajar Santiago y yo (mientras le extiende un cheque y lo firma).<\/p>\n<p>Santiago enciende su peque\u00f1o radiotransmisor, se aparta en solitario del grupo, aturdido, indeciso. Oye la grabaci\u00f3n que le ha enviado su esposa: \u201cpor favor, llamar a Paula, llamar a Paula\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211;<u>El capo del narcotr\u00e1fico regenta, adem\u00e1s del negocio de mec\u00e1nica de coches, una finca rural, afueras de Medell\u00edn<\/u>: <u>secuencia 4, minutos 52,40 a 56,50.<\/u><\/p>\n<p>El ingeniero se va pasmando de la f\u00e1brica de coca\u00edna que le desvela este jefe al recorrer los establos, pasadizos de la finca rural. A las entradas vigilan varios peones armados y con transmisores de circuito cerrado. Se da entremedias el incidente de que uno de los trabajadores, antes ignorante de lo que se cuece clandestinamente, llega a descubrirlo y otros pagados por esta mafia lo reducen f\u00edsicamente, lo eliminan para que no sea testigo en contra. Fragmento:<\/p>\n<p>Gerardo: \u00a1mira, mira qu\u00e9 escamas\u2026! \u00a1Santiago venid! (contempla la espuma blanca que chorrea por su brazo extendido. Escenas m\u00e1s adelante se entrevista con otro hombre de edad madura al cual llama \u201csocio\u201d, que aparece por el camino en un todoterreno y aparca). \u00bfQu\u00e9 tal, don Ram\u00f3n\u2026 qu\u00e9 ha hecho?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Don Ram\u00f3n: (al que nombra como socio y no tienen el mismo criterio en el manejo de esa finca rural con mercanc\u00eda clandestina; en realidad es m\u00e1s due\u00f1o del paraje que el capo, aunque se lo mantiene en arrendamiento) \u00a1sufrir con ustedes, no m\u00e1s\u2026! Se habl\u00f3 que camiones de noche\u2026, y ah\u00ed los tienen de d\u00eda\u2026, est\u00e1n volteando por aqu\u00ed\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211;<u>Secuestro de Santiago y de don Ram\u00f3n, por parte de narcos vengativos-<\/u><\/p>\n<p><u>Secuencia 5: minutos 1,25 a 1,36; siguiente secuencia 6: hasta 1\u00b446, final.<\/u><\/p>\n<p>En el momento que el ingeniero asume una cuenta pendiente con otro narcotraficante que est\u00e1 resentido por un negocio desenvuelto en su contra, de lo cual Santiago estaba ignorante; sin embargo, cae en la trampa y acude a una terraza donde le esperan para vengarse. De dicha encerrona, en la que tambi\u00e9n ya han atrapado al viejito don Ram\u00f3n, se produce el secuestro premeditado de ambos. Este otro narco mafioso se quiere resarcir de su mal negocio, exigiendo a la familia del ingeniero un costoso rescate. Di\u00e1logo:<\/p>\n<p>Narco intermediario: \u00bfqu\u00e9 haces con tanta plata, malpar\u00edo?, reparte al menos\u2026<\/p>\n<p>Santiago: (expresi\u00f3n de miedo, mientras le obligan a entrar al cami\u00f3n) \u00a1no s\u00e9 de plata\u2026!<\/p>\n<p>En otra escena que se cruza est\u00e1 Paula acurrucando al beb\u00e9, suena el tel\u00e9fono, los secuestradores la llaman amenazando.<\/p>\n<p>Paula: (ha cogido el tel\u00e9fono) \u00a1hal\u00f3!&#8230; Habla m\u00e1s alto que no te oigo.<\/p>\n<p>Narco intermediario: (interlocutor al tel\u00e9fono) cr\u00e9etelo, hijodeputa, que vas a tener un funeral\u2026 \u00a1Que me consigas dos cientos millones de pesos!<\/p>\n<p>Santiago: (est\u00e1 en el suelo, le han reducido) mi amor, consigue la plata, \u00a1que me van a matar!<\/p>\n<p>Paula: (le sigue respondiendo al tel\u00e9fono) no te preocupes, listo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La familia del ingeniero gestiona la obtenci\u00f3n de esa fortuna para pagar a los secuestradores; la entereza de la esposa y la actuaci\u00f3n negociadora del cu\u00f1ado hacen posible el rescate de Santiago y don Ram\u00f3n. Regresa el protagonista al hogar, se abraza con Paula, contemplan entre satisfacci\u00f3n y alivio al hijo durmiendo en la cuna. Tras su recuperaci\u00f3n durmiendo en su cama, a los d\u00edas siguientes el ingeniero se acerca al emplazamiento de vaquer\u00eda en que se encuentra regentando su cu\u00f1ado, ac\u00e1 se saludan y Santiago descubre qui\u00e9nes le han traicionado. Acude m\u00e1s tarde al restaurante que sabe, va a encontrar a Gerardo, el primer capo con quien empez\u00f3 su introducci\u00f3n en este negocio clandestino, ofrece su plan de paz:<\/p>\n<p>Santiago: no s\u00e9 si usted sabe, hermano, que me secuestraron, me quitaron un poco de plata\u2026<\/p>\n<p>Gerardo: (se levanta de la mesa, airado, mientras est\u00e1 comiendo) \u00a1ese cami\u00f3n es m\u00edo\u2026, ya arregl\u00e9 las cosas con el huev\u00f3n\u2026, vas a venir a cuadrarte conmigo!<\/p>\n<p>Santiago: (conserva la flema) a m\u00ed lo que m\u00e1s me interesa es que entre usted y yo no quede nada pendiente, que quedemos en paz\u2026<\/p>\n<p>Gerardo: \u00a1listo! \u00bfEntonces qu\u00e9 hace aqu\u00ed?&#8230; \u00a1Suerte\u2026!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Santiago se marcha del lugar, como en un impulso de supervivencia. Cuando parece haber caminado sobre medio kil\u00f3metro, rodeando varias cuadras y al poco toma un taxi para llegar a su hogar de nuevo, El Poblado, se oyen los disparos de varios matones que irrumpen en el local, arremeten contra Gerardo, se deja el mensaje gr\u00e1fico ante el espectador que es un ajuste de cuentas entre bandas.<\/p>\n<p>ESCENA 80- 83: MINUSe con<\/p>\n<ul>\n<li><em>La vendedora de rosas<\/em>: 1998<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>-Iniciativa, apoyo de las ni\u00f1as, adolescentes, frente al mundo hostil-<\/u><\/p>\n<p>M\u00f3nica lidera la actividad de ir vendiendo ramos de rosas entre ambientes de ocio, gente de buena posici\u00f3n social que alterna bares con m\u00fasica animada; se agregan en esta venta callejera otras ni\u00f1as, j\u00f3venes de la comuna, que igualmente se tropiezan con la prepotencia de un guarda de seguridad amenazante, las expulsa del concurrido local atizando con una porra. Tambi\u00e9n est\u00e1n aguantando los gestos, actitudes de frivolidad, despectivos consumidores del bar, mientras ellas est\u00e1n ofreciendo unos curiosos ramilletes de flores, animosas para ganarse esos peque\u00f1os pesos. Al paso cuenta la escena de \u201cla virgen\u201d, que por momentos revela el protagonismo de la ni\u00f1a m\u00e1s peque\u00f1a, Andrea; en la secuencia 4, minutos 1,20 a 1\u00b430:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un primer plano de Andrea enfatiza su rostro: se puede percibir su miedo. Atr\u00e1s suyo, la p\u00f3lvora en forma espiral acent\u00faa la emocionalidad ardiente de su deseo y sentir interior. En esta secuencia la virgen Mar\u00eda referencia el eje y se focaliza desde un \u00e1ngulo ligeramente contrapicado (\u2026). Vemos a Andrea darse la bendici\u00f3n, como pidi\u00e9ndole que le d\u00e9 fuerzas para soportar la desolaci\u00f3n [\u2026]. Sale a la \u00faltima calle del barrio y entra a un puente oscuro, donde divisa un grupo de j\u00f3venes que vienen en sentido contrario, uno de ellos, el Zarco, se adelanta y la agrede con una patada que apenas logra esquivar. Son una pandilla de ladrones y sicarios al mando de Don H\u00e9ctor, un lisiado en silla de ruedas. Se perciben en ellos las huellas de no tener a nadie que se preocupe por ellos. El caminar maltrecho de la infancia ser\u00e1 recurrente durante todo el film (Hern\u00e1ndez, 2017: pp. 6-7)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211;<u>Alucinaci\u00f3n de M\u00f3nica entre su deambular nocturno, rincones de barriada-\u00a0 <\/u><\/p>\n<p>Se queda ensimismada, cree ver a su abuela paseando con dos ni\u00f1os y tambi\u00e9n se le representa otra alucinaci\u00f3n, al contemplar la hornacina iluminada de una virgen en un alto del camino, uno de los puentes de paso, y est\u00e1 surgiendo la imagen de su abuela, como si se desprendiera de la misma figura de escultura. Se lo comenta a su amiga, Yudi, y tambi\u00e9n a otra ni\u00f1a m\u00e1s peque\u00f1a, Andrea, que la sigue como monitora para vender rosas y desenvolverse entre las acechanzas de extra\u00f1os callejeros. Su otra acompa\u00f1ante no entiende que sea <em>real<\/em> la visi\u00f3n de M\u00f3nica. Aqu\u00ed recogemos alg\u00fan di\u00e1logo entre ellas dos, de la secuencia 8, \u201cEl deseo y el delirio\u201d, entre los minutos 3,23 y 4 minutos (*):<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Yudi: M\u00f3nica\u2026! Usted se est\u00e1 sacoliando mija? \u00bfNo disque \u00edbamos pues a vender las rosas?<\/li>\n<li>M\u00f3nica: Yudi, yo vi a mi mamita\u2026<\/li>\n<li>Yudi: S\u00ed? A d\u00f3nde?<\/li>\n<li>M\u00f3nica: Por ah\u00ed pas\u00f3\u2026<\/li>\n<li>Yudi: Su mamita no disque est\u00e1 muerta pues?<\/li>\n<li>M\u00f3nica: No me cree? Yo la vi\u2026 con unos ni\u00f1os pas\u00f3 por ah\u00ed\u2026<\/li>\n<li>Yudi: Venfa! V\u00e1monos a vender rosas! S\u00ed? No chupe sacol que eso le hace da\u00f1o, s\u00ed?<\/li>\n<li>M\u00f3nica: Yo no chupo sacol si se queda conmigo toda la noche?<\/li>\n<li>Yudi: Listo<\/li>\n<li>M\u00f3nica: Vamos, pues.<\/li>\n<\/ul>\n<p>(*) V. Gaviria, C. Henao y D. Ospina (2012: p. 29- 30): en Sierra, (2017: p. 10).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211;<u>Disputa entre chicas de la comuna, pero asimismo apoyo, compa\u00f1erismo-<\/u><\/p>\n<p>El chico que parec\u00eda tomar a M\u00f3nica como novia, por cierta atracci\u00f3n y afecto especiales, se enreda, flirtea con una jovencita de gesto abundante. Se da una pelea f\u00edsica entre las dos chicas; el supuesto novio est\u00e1 sonriente, muy contento porque las dos se lo disputan. Pero, ella despu\u00e9s lo reh\u00faye. La \u00fanica que rivaliza con la vendedora de rosas es la que hemos citado, sin embargo, la m\u00e1s peque\u00f1a sigue a \u201cLa vendedora de rosas\u201d como modelo de supervivencia, ha tenido que huir de la casa de su madre, la cual actuaba con ella de modo brusco, agresiva. En general se ofrece una cadena de escenas en que varias muchachas de la comuna, se conocen entre s\u00ed, se aprecian, intercambian risas, juego verbal de ilusiones propias de la edad, incluso hacen propuesta de acomodar en pensi\u00f3n, alojamiento para la peque\u00f1a que se acaba de escapar por maltrato de su madre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211;<u>Trapicheo de varios chicos, adultos j\u00f3venes, con bolsas de droga y bisuter\u00eda-<\/u><\/p>\n<p>El personaje del Zarco le da a la situaci\u00f3n mayor tensi\u00f3n dram\u00e1tica, dentro de una aparente camarader\u00eda con los otros, est\u00e1 sospech\u00e1ndose la creciente irrupci\u00f3n violenta por el consumo de coca\u00edna, tambi\u00e9n el estraperlo con objetos que les muestra M\u00f3nica, como peque\u00f1os trofeos de su habilidad para el trueque como \u201cvendedora de rosas\u201d, regalo de alg\u00fan adulto alagador; mientras tiene que obtener sustento econ\u00f3mico traqueteando las calles de vida nocturna entre comunas de Medell\u00edn. El movimiento esc\u00e9nico entre la panda de chicos, hombres j\u00f3venes, gira alrededor de una euforia colectiva que anticipa latente peligro real, enfrentamiento entre bandas que rivalizan por adicci\u00f3n a droga ilegal y el trapicheo mercantil para dominar el acceso a su vicio y reporte de dinero, incluso atentando contra otras vidas ajenas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hay que conceder peso a cierta observaci\u00f3n \u201ccuando las im\u00e1genes tocan lo real\u201d: \u201c[\u2026] las im\u00e1genes que produce M\u00f3nica bajo los efectos del sacol, nacen de lo corp\u00f3reo, son una experiencia que se esfuerza por encontrar refugio en la imagen de su <em>mamita<\/em> [\u2026]\u201d. Se puede considerar que el cineasta V\u00edctor Gaviria hace que se inquiete el espectador ante estas im\u00e1genes, una aguda observaci\u00f3n que recogemos de Sierra Hern\u00e1ndez:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un espejo de miradas \u00edgneas que forman parte de su imaginario como director, pero que tambi\u00e9n hacen parte de la fugaz infancia de sus protagonistas y desde luego del angustioso v\u00ednculo que se empieza a construir con un espectador capaz de registrar sus temblores, [\u2026] como huellas de lo real (Sierra Hern\u00e1ndez, 2017: p. 12).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n<p>Analizamos las actuales producciones y de un pasado reciente del cine colombiano como fen\u00f3meno emergente que aporta valor a la circulaci\u00f3n cosmopolita de un s\u00e9ptimo arte in\u00e9dito. En los dos films que se analizan en este trabajo los di\u00e1logos est\u00e1n cuajados de una naturalidad de personajes abocados a esa euforia callejera, de contagio colectivo entre su grupo de pertenencia; con jerga habitualmente embrollada, tambi\u00e9n machacona, marginal. Los fundamentos para el an\u00e1lisis del cine en general, en concreto sobre el lenguaje cinematogr\u00e1fico, es tratar los detalles m\u00e1s relevantes de un film, por las descripciones art\u00edsticas, de significaci\u00f3n que compartan un universo de espectadores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por recordar algunas de las denominadas \u201cviolencias\u201d en Colombia, que el cine de finales del siglo veinte y principios del siglo veintiuno, aporta su registro de acontecimientos relacionados con el conflicto urbano, el narcotr\u00e1fico, la marginalidad infantil. Tambi\u00e9n para ofrecer una identidad en reconstrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias: bibliograf\u00eda, infograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>\u00c1lvarez, L. A. y Gaviria, V. (2012). \u201cLas latas en el fondo del r\u00edo. El cine colombiano visto desde la provincia\u201d. En <em>Geograf\u00eda Virtual<\/em>, marzo, 31, 2012. En: <a href=\"http:\/\/geografiavirtual.com\/2012\/03\/de-victor-gaviria-luis-alberto-alvarez\/\">http:\/\/geografiavirtual.com\/2012\/03\/de-victor-gaviria-luis-alberto-alvarez\/<\/a><\/p>\n<p>Arbel\u00e1ez- Ochoa, J. (2017). <em>Historia de la plaza minorista Jos\u00e9 Mar\u00eda Villa, basti\u00f3n de la econom\u00eda popular en Medell\u00edn. <\/em>Bogot\u00e1: Ediciones Universidad Cooperativa de Colombia y Fundaci\u00f3n Universitaria Mar\u00eda Cano.<\/p>\n<p>Ard\u00e8vol, E. (1998). \u201cPor una antropolog\u00eda de la mirada: etnograf\u00eda, representaci\u00f3n y construcci\u00f3n de datos audiovisuales\u201d. En <em>Revista de Dialectolog\u00eda y Tradiciones Populares<\/em>, volumen LIII, n\u00ba 2. Consejo Superior de Investigaciones Cient\u00edficas.<\/p>\n<p>Bello Ceballos, D. (2014). \u201cSumas y restas y la encrucijada del discurso f\u00edlmico ante lo real: en <em>C\u00e1tedra Cinemateca<\/em>, 26 de enero de 2014, IDARTES. Bogot\u00e1, Colombia.<\/p>\n<p>Chaparro Valderrama, H. (2016). \u201cLa vendedora de rosas, de V\u00edctor Gaviria (1998)\u201d: en <em>Revista Credencial<\/em>, septiembre de 2016. Bogot\u00e1.<\/p>\n<p>Del Olmo, R. (2021). \u201cEl cosmopolitismo frente a la identidad comunitaria. Registro etnogr\u00e1fico a trav\u00e9s del cine y de la narraci\u00f3n oral\u201d: en <em>RUIDERA<\/em>, Universidad de Castilla- La Mancha. <a href=\"http:\/\/ruidera.uclm.es\/xmlui\/handle.net\/10578\/29028\">http:\/\/ruidera.uclm.es\/xmlui\/handle.net\/10578\/29028<\/a><\/p>\n<p>__\u00a0\u00a0 (2023). \u201cEvidencias etnogr\u00e1ficas del cine colombiano\u201d: en Pereira, D., Revista <em>Ciencias Humanas, perspectivas te\u00f3ricas y fundamentos epistemol\u00f3gicos. <\/em>Atena editora, junio de 2023, Brasil. https:\/\/atenaeditora.com.br\/catalogo\/post\/evidencias-etnograficas-del-cine-colombiano<\/p>\n<p>Gaviria, V.; Henao, C.; y Ospina, D. (2012). <em>La vendedora de rosas. Gui\u00f3n cinematogr\u00e1fico<\/em>. Diciembre 2012. Editado en Medell\u00edn, Colombia.<\/p>\n<p>G\u00f3mez Tar\u00edn, F. (2012). \u201cEl an\u00e1lisis del texto f\u00edlmico\u201d. Universitat Jaime I. V\u00ednculo: https:\/\/arquivo.bocc.ubi.pt\/pag\/tarin-francisco-el-analisis-del-texto-filmico.pdf<\/p>\n<p>Gonz\u00e1lez Requena, J. (1987). \u201cEnunciaci\u00f3n, punto de vista, sujeto\u201d: en <em>Contracampo<\/em>, n\u00ba 42, 1987.<\/p>\n<p>_____(1992). <em>El discurso televisivo: el espect\u00e1culo de la postmodernidad<\/em>. Editorial C\u00e1tedra. Madrid.<\/p>\n<p>_____(2014). \u201cLos espacios en el cine. 2\u00aa Parte, del cinemat\u00f3grafo al cine\u201d: en <em>Libro electr\u00f3nico<\/em>. Cap\u00edtulo 1: <em>la construcci\u00f3n de un rito.<\/em> Enlace:<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/gonzalezrequena.com\/textos-en-linea-0-2\/libros-en-linea\/los-espacios-del-cine\/#3\">https:\/\/gonzalezrequena.com\/textos-en-linea-0-2\/libros-en-linea\/los-espacios-del-cine\/#3<\/a><\/p>\n<p>Louzao, M. (2020). \u201cUn camino para no aceptar la falta de futuro\u201d. Publicado en: @<em>celuloidelatino#celuloidelatino<\/em>, 12 de noviembre de 2020.<\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"lDxGHthr5s\"><p><a href=\"https:\/\/celuloidelatino.wordpress.com\/2020\/11\/12\/rodrigo-d-un-camino-para-no-aceptar-la-falta-de-futuro\/\">Rodrigo D: Un camino para no aceptar la falta de&nbsp;futuro<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abRodrigo D: Un camino para no aceptar la falta de&nbsp;futuro\u00bb \u2014 Celuloide Latino\" src=\"https:\/\/celuloidelatino.wordpress.com\/2020\/11\/12\/rodrigo-d-un-camino-para-no-aceptar-la-falta-de-futuro\/embed\/#?secret=gMYAjiAjFs#?secret=lDxGHthr5s\" data-secret=\"lDxGHthr5s\" width=\"600\" height=\"338\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p>Luna, M. 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(2015). \u201cGu\u00eda para citar textos y referencias bibliogr\u00e1ficas seg\u00fan Norma de la American Psychological Association (APA), 7\u00aa edici\u00f3n. Direcci\u00f3n Nacional de Bibliotecas INACAP, 2015.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rosario del Olmo S\u00e1nchez<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1300,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-1299","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos-y-ensayos"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.5 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Recorrido por el conflicto urbano en el cine de V\u00edctor Gaviria - CANAGUARO - Revista de cine colombiano - Edici\u00f3n 14<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/canaguaro.cinefagos.net\/n14\/recorrido-por-el-conflicto-urbano-en-el-cine-de-victor-gaviria\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Recorrido por el conflicto urbano en el cine de V\u00edctor Gaviria - 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