Óscar Iván Montoya
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Pukem Swa, sol de invierno en lengua nativa, no nombra solo una estación del año. Nombra una temperatura de la mirada. Desde el título, Samuel Moreno Álvarez nos invita a entrar en un tiempo suspendido, donde la luz no quema: acaricia. La fotografía se construye sobre esa idea: crepúsculos largos, luz tamizada que se cuela por las rendijas como si dudara antes de revelar el mundo. Es una luz que no describe, sino que sugiere. Como en la poesía de Paul Celan o en los silencios de Rulfo, aquí la imagen respira. Cada plano parece escrito con la lentitud de quien sabe que lo sagrado no grita.
Si la luz es piel, el sonido es aliento. La banda sonora y el diseño sonoro de Pukem Swa (2026), no acompañan: envuelven. Hay un rumor de viento que no pertenece al paisaje, sino a la memoria. Notas sostenidas que se estiran como niebla sobre el río, texturas que convierten lo cotidiano en rito. El cine de Moreno Álvarez entiende que lo místico no está en lo sobrenatural, sino en la atención. En el modo en que una hoja cae, en cómo cruje la madera vieja de una casa. Es el mismo principio que rige la buena literatura: decir poco para que resuene mucho. El sonido aquí es un personaje que no se ve, pero que sostiene el mundo con su murmullo.
Samuel Moreno Álvarez filma como quien regresa a un lugar que nunca dejó. Con tres largometrajes y una ruta trazada entre el documental y la ficción, su cine no impone tesis: siembra preguntas. Pukem Swa es la maduración de esa búsqueda. No hay rimbombancia en su puesta en escena porque no la necesita. La poesía está en la elección de un encuadre que deja respirar al vacío, en el tiempo que le concede a un rostro antes del corte, en la confianza de que la belleza aparece cuando no se le persigue. Es cine que se escribe con paciencia, como se escriben los libros que nos cambian sin avisar.
Antes de este trabajo, tenías un trabajo anterior muy interesante, un cortometraje, El nido del colibrí (2013), y algunos otros trabajos en documental.¿Contamealgo sobre tu trabajo preexistente antes de Pukem Swa?
Bueno, Pukem Swaes mi tercer largometraje, el primero que hice se llama El baile de la iguana, y lo lanzamos por allá en el 2018, luego hice algunos otros cortos documentales, como tú dijiste, El nido del colibrí, bueno fue antes, luego hice otro corto que se llama Alguacer (2019), otro medio metraje que es el making off de esta película La Roya (2022), de Juan Sebastián Mesa, una película que se llama Rodaje, que también hemos estrenado y movido en varios lugares, luego hice un largometraje de correspondencias fílmicas con un cineasta gallego que se llama Eloy Domínguez Serén, por otro lado, también soy el productor y director de fotografía de Positivo negativo(2025), y bueno, este es mi tercer largometraje documental, que paradójicamente lo empecé a hacer antes de todas estas películas que te he nombrado, pero hasta ahora, hasta este año ha logrado ver la oscuridad, la oscuridad de las salas de cine, entonces, bueno, muy agradecido.
Es un trabajo que costó su tiempo, pero también tiene un poco de sentido porque habla de un niño que crece en unas condiciones particulares, y creo que era una película que también tenía que crecer y darse su espacio para salir al mundo, entonces ese ha sido mi recorrido hasta ahora. Se me habrán pasado algunas pelis, pero bueno esto todo lo he hecho desde mi productora que se llama Trópico Atómico Films. Este año también vamos a sacar otra película del director José Alejandro González, que se llama Habitante(2026), pronto va a estar por allí, y bueno lo que hacemos es como movernos, tratar de trabajar con lo que tengamos, y no hacemos las películas que queremos sino las que podemos, eso es un buen mantra y bien realista y bien saludable como para no frustrarse ante las docenas de veces que le tiran a uno la puerta en la cara o que aplicas a un fondo y no lo ganas.
… lo que hacemos es como movernos, tratar de trabajar con lo que tengamos, y no hacemos las películas que queremos sino las que podemos, eso es un buen mantra y bien realista y bien saludable como para no frustrarse …
Yo personalmente creo que es muy saludable esta actitud, es lo que dicen más o menos unos parceros cineastas de acá de la ciudad: es mejor hecho que perfecto, algo así.
También como dice Samuel Beckett: fracasar mejor.
Si, a cada embate. Me dices que este trabajo era anterior, su concepción fue anterior a todos estos trabajos que mencionaste. ¿Cómo hiciste para financiar un documental a lo largo de los años? porque yo he visto el niño, el niño no, ya es un adolescente, y pasó también un tiempo largo entre cuando terminaron la película y ahora el estreno, ¿cómo fue ese proceso de financiación Samuel?
Bueno la película nace de una investigación de la etnógrafa Camila Medrano que me llevó a ese lugar para hacer un primer documental, un documental que iba a servir para la tesis de ella como una educadora, y que era una pieza más didáctica, más expositiva de un tema, entonces estando allí conocí al niño, conocimos a la familia, y pues a mí me empezó a rondar una idea alrededor de lo que veía, entonces les propuse que me dejaran seguir grabando ya un poco más como con mis condiciones, como con mi búsqueda, luego de haber terminado ese otro documental que también está en YouTube y se puede ver, se llama Una nueva voz, entonces lo hicimos y empezamos a rodar y fueron tres años de irlos a visitar, de estar allí conviviendo, convirtiéndose como en aquella persona que iba todo el tiempo, siendo como parte de la familia en algún momento, porque me interesaba mucho aquello de poder lograr como una intimidad grande, y en ese sentido se mezcla con lo económico, porque cuando iba allí no me iba luego a un hotel en las noches, sino que dormía en la casa con ellos, comíamos lo mismo, no había un gran crew de trabajo, en muchos momentos estaba yo solo, por otros momentos fui con David Aguilera, que hizo el sonido, y lo hice con mis equipos, con mi cámara, entonces ese primer momento fue autofinanciado, y luego en una estancia logramos llegar al pitch del FDC, a producción de largo documental, pero lo perdimos, entonces eso fue en el 2019, y cuando uno pierde estando tan cerca, pues queda como muy tocado, hay como una suerte de depresión ahí, crees que no vas a salir ya de aquel agujero, que no vas a poder terminarla, porque no es lo mismo pensar en que vas a poder contar con una cantidad de dinero, y que luego ya no la tengas.
Entonces la película como que fue quedando ahí, y prontamente conseguí otro recurso para hacer otra película, y luego otra, y luego otra, y fue quedando aquella allí sin solución aparente, hasta que ya el niño iba creciendo, ya tiene diecisiete años, y pues me sentí como muy comprometido, y sentía la necesidad de terminarla para poder continuar con otra cosa que tengo en fila. En mi forma de ser como que no me permito tanto dejar las cosas sin terminar, y eso es algo que lo tengo un poco como mecanismo de defensa, y por eso también saco las cosas, porque me tomo el tiempo de hacerlo; el caso es que logré asociarme con algunas otras personas, con Archipiélago Sonoro, que hicieron una coproducción para terminar la post de sonido en Buenos Aires; en un festival de cine documental, en un work in progress, conseguí un premio para terminar el color y lo hizo la KaboStudio en Venezuela.Entonces empecé a juntar ahí como de a poquitos, porque también pienso que también se pueden hacer pelis de manera más artesanal, toma mucho más tiempo, pero se puede hacer, el caso es que, bueno, el año pasado al final la terminamos y empezamos este circuito de distribución alterno con Danta Cine, con la que habíamos trabajado antes, y bueno, creo que es un espacio muy reconfortante de encontrarse con el público real colombiano, el que está por fuera también de los festivales de cine, el que está por fuera también de los centros comerciales, y estamos llegando a aquellas personas más en los centros culturales, en las salas alternativas, promoviendo como que se vea más el cine colombiano, pero también no como el cine colombiano que llega a un público más masivo,porque hay un cine colombiano del que no se habla, entonces también hay como dentro del cine colombiano como una cosita más pequeña, y que también merece su espacio y también merece ser visto.
… muy reconfortante de encontrarse con el público real colombiano, el que está por fuera también de los festivales de cine, el que está por fuera también de los centros comerciales, y estamos llegando a aquellas personas más en los centros culturales, en las salas alternativas …
La investigación de Camila Medrano Galarza era una investigación de tipo etnográfico con enfoque antropológico sociológico, ¿Cómo fue trasvasarlo a un lenguaje audiovisual?
Bueno, ella estaba estudiando etnoeducación y su tesis iba a ser una monografía sobre la implementación de una lengua no materna en un núcleo familiar, entonces cuando llegamos allí, encontramos a Facundo y a su familia, y a la montaña, y bueno, como estaba yo que hago películas, y uso la cámara. Se propuso que hiciéramos mejor algo audiovisual, y no la monografía escrita, entonces empezamos a acercarnos desde esa mirada audiovisual, y prontamente, claro, al ver al ver las características tan especiales que tenían estos niños, al ver ese lugar tan hermoso para mí, porque a mí me maravillaba mucho esas montañas en Ráquira, y también había algo, había algo muy particular, y era el nombre del niño, que luego es el nombre de la película, Pukem Swa, que es sol de invierno. ¿Qué significa entonces ese nombre? Esa pregunta también me proponía un tipo de luz para la película, y para aquello que íbamos a ver, esa luz que hay cuando está el invierno, cómo nos llega la luz, la luz del sol en ese momento. Entonces bueno todo aquello me pareció poético, y muy cinematográfico, entonces fue eso; y también haciendo esta película descubrí que la infancia y la mirada infantil era algo que me llamaba mucho la atención, y es como mi tema de investigación, entonces bueno, empecé a desarrollar aquella mirada, y fue un poco así, un poco más basado en la intuición también, y en lo qué iba sintiendo en esos momentos.
Y las locaciones ¿con qué criterio las escogiste?, porque como lo dijiste, ese paisaje es de una belleza a veces tan avasalladora, que de pronto hasta el riesgo de la película era volverla una cosa muy estilizada, muy, digámoslo, una mirada contaminada por lo turístico, muy de postal, ¿cómo hiciste también para acotar tu deslumbramiento por el paisaje y que esa locación fuera muy orgánica y que también contara la historia? ¿cómo fue tu aproximación como director de fotografía al paisaje?
Bueno, realmente la locación no la escogí, la escogieron los personajes, es el lugar donde ellos viven, lo único que tuve que hacer fue abrir los ojos y mirar a mi alrededor, ya ellos vivían allí, la casa la habían hecho ellos, ese modo de vida tan particular que tenían, ellos mismos confeccionan su ropa, hacen sus instrumentos, entonces todo eso ya proponía una locación, un lugar que estaba ahí puesto, simplemente creo que fue de nuevo poder abrir los ojos, y dejarse maravillar por ese espacio, que si bien es Ráquira, las montañas andinas, tampoco es un lugar realmente de gran belleza, como podríamos decir la Sierra Nevada o el Eje Cafetero, o algunas otras locaciones que son de absoluta belleza, aquí hay una belleza muy contenida, y es algo que yo recalco mucho y es tratar de no exotizar nada, ni con la imagen, ni a las personas, y el alejarme de una mirada turística, pues pienso que también es algo que evado, y también viene mucho de la relación que mantengo tanto con el espacio como con los habitantes. Mi pareja y yo tenemos una casita ahí cerca también a este lugar donde ellos viven, entonces para nosotros tampoco era algo a lo que acabamos de llegar, como un choque pues, o como muy novedoso, pero sí algo que respetamos mucho y valoramos mucho también como ese territorio.
Me impactó mucho esa imagen invertida cuando se ve la luna, es muy bella, es una imagen muy icónica, y la banda sonora que le otorga una potencia extraordinaria a la peli, desde el sonido directo, ¿cómo concibieron el sonido directo con David Aguilera?, para que hablemos enseguida del diseño sonoro y de la mezcla, que fue una gente de aquí de Medellín, entonces me gustaría también que te detuvieras un momentico en ellos.
Bueno, el sonido buscábamos que se aproximara no tanto a un sonido que correspondiera al directo, a lo real, sino también que estuviera pasado por un oído infantil, es decir, pretendemos que se escuchara lo que escuchan los niños, tratando de dejar por fuera algunos sonidos, incrementando cosas en otro, y había algo muy particular en ellos que también hacían música, entonces ellos en las noches tocaban música, tocaban el tambor y cantaban alrededor del fuego, pero también en las mañanas y en las tardes cantaban canciones para saludar al sol o para despedirse de él, entonces había un montón de música allí que yo quería que estuviera, y luego ocurre algo, que es que ellos mismos, con el pasar del tiempo, y durante todo ese tiempo que dejamos de grabar, y se estaba montando la película y la postproducción, que fueron más o menos cinco años, mientras se hacía, pasó todo ese tiempo, y ellos montaron una banda de metal, una banda de folk metal, que interpretan las mismas canciones que tocaban antes en el bohío.
Bueno, el sonido buscábamos que se aproximara no tanto a un sonido que correspondiera al directo, a lo real, sino también que estuviera pasado por un oído infantil, es decir, pretendemos que se escuchara lo que escuchan los niños …
Entonces había como una evolución también de un crecimiento de ellos, pero luego lo graban y le meten guitarras eléctricas, y voces rasgadas y gutural, y sale esta banda de folk metal que se llama Ubazuca. También se puede escuchar la música en todos lados, y bueno, al escuchar eso también pensé que así hiciera parte de su universo, de un espacio rural, aislado, sí que tenía que ver con los personajes, y con lo que ellos estaban haciendo, es la música que ellos hacen, entonces también por eso lo metí, no tanto como un capricho, la gente cuando vea la película podrá darse cuenta de lo que estamos hablando, y eso, bueno, luego también hay una parte en la que los niños están como jugando, una parte como medio subjetiva de ellos, y también ponemos un poco de música clásica, que también nos remite como a un mundo infantil y universal, más allá de una música que corresponda al lugar de donde estamos, como andina o colombiana, o como podamos llamarla.
También creo que es una película que apela a un tema universal, que es la niñez y la mirada infantil, entonces ahí todos podemos vernos reflejados, pero también con esa música que es universal, o a través de ese diseño sonoro pretendíamos evocar ese sentimiento infantil que nos corresponde a todos en el mundo, es decir, porque todo el mundo, cada persona que puede ver esta película ha sido niño, pero no podemos decir que cada persona que vea esta película ha sido adulto o anciano, ¿si ves la diferencia?, entonces todos hemos sido niños, pero no todos aún hemos sido ancianos, y eso pues sí nos une más.
Y la alianza con los muchachos de Archipiélago Sonoro, ¿cómo se consolidó y cuál fue el aporte de ellos, que es bien importante como en la sensación global que uno se trae la película?
Bueno, con los amigos de Archipiélago hicimos una coproducción, yo conocí a Deimer y a Abel, y bueno teníamos desde hace tiempo la intención de trabajar juntos, nose había dado la oportunidad, y ellos entraron en una parte, pero luego llegamos a ellos, a Archipiélago, y ellos, bueno, con ellos terminamos ese diseño y esa edición, y pasamos a la mezcla final, donde todo adquiere un lugar, y claro, fue muy importante también para la película ese momento sonoro. Yo también pienso que pues si bien, como tú dijiste, hago la foto en mis películas, también me interesa mucho el sonido, no es algo que crea que la fotografía es el cien por ciento del cine, sino que más bien pienso que el sonido es como el ochenta por ciento y seguro la imagen será el veinte por ciento. Es como que el sonido es lo que termina determinando todo, porque lo que siempre pienso es que una imagen como que puede llevarte a algunos sitios, puede hacerte recordar, pensar, pero que un sonido es lo que te emociona realmente, o sea, como que uno no llora viendo una fotografía, pero si escuchando una canción, algo así.
Es como que el sonido es lo que termina determinando todo, porque lo que siempre pienso es que una imagen como que puede llevarte a algunos sitios, puede hacerte recordar, pensar, pero que un sonido es lo que te emociona realmente …
Robert Bresson dijo que el ojo ve, pero el oído imagina.
Exacto, el oído siente también.
Lo último que quiero saber es ¿cuál fue la reacción de Pukem Swa y su familia viendo la película?¿quedaron conformes, se veían muy distintos ahí en pantalla también viendo el paso del tiempo?
Bueno, primero contentos y emocionados de que se haya podido terminar ese proceso tan largo. A veces la gente no cree que se puedan dar esos lugares, de terminar las cosas. Y bueno, luego Pukem ya cuando la vio, ya tiene diecisiete años, cuando la grabamos tenía diez, y pasaba algo curioso, que fuimos acompañando la película, viajamos, estuvimos en Bogotá, en Manizales, en Cali con él, presentando la peli, como entregándola, también fue, bueno, para él muy, muy lindo, y para mí también que él haya estado, porque es como, no el final del proceso, sino el comienzo de otro, ¿no? como que él está entregándose a la vida, está empezando a vivir, y en un instante en Manizales, fuimos a mostrarla en colegios y en un momento pregunté ¿cuántos años tienen ustedes? Y todos tenían dieciséis, diecisiete, todos tenían la misma edad, y Pukem también.
Entonces era como un momento en el que él nunca había estado con tantos niños de su edad alrededor, él nunca fue al colegio, ahora puede ir a un colegio a dar una cátedra, a hablar de lo que él sabe, y de lo que hizo, entonces creo que tiene mucho valor, y él decía que cuando escuchaba su voz, sin ver la imagen, no se reconocía, porque era otra voz, no la de él. Entonces eso es muy particular. Decía Luis Ospina, que decía Cocteau, que el cine es mirar la muerte mientras trabaja, pero también quería grabar a la vida mientras estaba trabajando, ¿no? Que también era, que también trataba un poco de eso el cine. Y también decían que era, bueno, parte de un privilegio tener un álbum de fotos. O sea, ellos también lo ven como un álbum familiar. No lo ven tanto como algo como narrativo de una película, sino que se ven a ellos, a sus hijos, a ellos jóvenes, entonces es como verse en un momento del tiempo.
Esa también es una de las funciones del cine documental, como un álbum de fotografías personal. Para ellos es eso, pero también es como el complemento y una forma de expandirse, es una forma de que los demás conozcan aquel proceso de revitalización de la lengua muisca, que es muy importante realmente y que, si bien la película no aborda ni se compromete tanto como con una cosa propagandística, sino que la película apela más a lo humano, el encuentro con el otro. Creo que igual funciona mucho como herramienta de difusión del trabajo de la lengua muisca.
