Daniel Tamayo Uribe
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“Filmado en medellín, en el bosque del barrio Manrique Jardín, la noche del 5 de septiembre de 2024”.
Este texto aparece sobre la imagen al final de Un aparato para detectar fantasmas. Esta porción de información que nos ofrece la película es la de una localización muy precisa. Encontré que ese espacio es un lugar turístico en Medellín, lo queme hizo pensar en la situación de Agarrando pueblo, de Ospina y Mayolo, solo que en el caso del corto de Mauricio Maldonado parece que se busca el sentido de opuesto. Agarramos pueblo no para extraer de él y hacer porno miseria, sino que propiciamos que ese pueblo se desate y se eleve en su concreción: la del cuerpo del no actor, su persona y su personaje. Samuel, Stiven y Deivy, los tres pelaos, así como John, el que guía la escena que presenciamos, se juntan en ese bosque del barrio Manrique a regrabar un parlamento de una película. Con esa excusa, las imágenes y los sonidos cobran vida y somos testigos de la detección fantasmal de la que habla el título.
La película está marcada por gestos documentales hacia la realidad: el escenario es “tal cual”, los personajes “no actúan”, estamos en un detrás de cámaras o making off. Es un semblante que nos suele parecer más adecuado si sobrio y neutral, si espontáneo y crudo. No es la opción por la que se opta enUn aparato. Ella desde el inicio es misteriosa y sensual, oscura e intermitentemente iluminada. No retrata el paisaje, sino que con el espacio genera unaatmósfera propicia para. Funciona como dice Deleuze sobre las máquinas de agenciamiento, que conectan elementos heterogéneos. Bosque, equipos de grabación, personas, palabras. De la mano de la máquina del cine, Maldonado conecta todo esto en el cortometraje y, bajo la impronta documental, hace nacer o empieza a detectar algo más en la realidad. Las imágenes, los sonidos y los cuerpos se nos enrarecen.
Las diversas fuerzas se van juntando: corporales, emocionales, electrónicas, actorales, cinematográficas. Las cuerdas vocalesdeben producir el sonido más lentamente; el discurso ha de salir del corazón; la cámara, la grabadora y el micrófono tienen que estar a cierta distancia del actor para el justo registro; es necesario que Samuel entre en el personaje; cada pedacito se ensambla a través del montaje. Calma, concentración, acción. John, cuyo oficio suele ser como director de casting y preparador de actores, hace que todo y todos repitan una y otra y otra y otra vez “hasta que salga”.
Aunque puede ser el esquema de “repetición para llegar a la diferencia”, como en Diferencia y repetición,de Deleuze y Guattari, no deja de venir a mí una idea de Didi-Huberman y Warburg. Una fuerza que pervive y vuelve a ser llamada, cual espectro, cobra una forma que apenas la contiene. Se asoma. Samuel interpreta el parlamento; cada vez más cerca vemos borrosamente su cuello y su mentón; la música eleva suavemente y escuchamos lo que parecen criaturas que acechan. Samuel bosteza y, por unos segundos, damos con un bello monstruo. ¿Cuál es la mencionada fuerza que atraviesa la película y da lugara la extraña presencia?
La película nos sugiere que el fantasma es detectado, no creado. Ella pone su parte y crea a partir de las existencias previas, aquellas en los cuerpos, en los bosques, en las ciudades. Dichas existencias erran y, aunque podamos dar una localización, son inasibles. Parece metafísica: las sentimos y al ver Un aparato nos impulsamos a afirmar que son innegables y, sin embargo, no podemos precisamente dar con ellas. ¿Qué es lo que detectamos? Puede ser una atmósfera en el terreno entre la pantalla y el público; o tal vez más precisamente es un semblante, un aura, que emana de Samuel e impregna atodo y todos a su alrededor. Puesta en escena y (no) actor. Dice MichelMourlet en su críticaSobre un arte ignorado que “un actor esencial es aquel cuyo rostro, cuya voz, cuyo cuerpo están profundamente impregnados de una capacidad pasional y de una seducción. El arte del metteur en scèneconsiste entonces en provocar esta naturaleza para que explote o irradie (…)”. Ese doble juego provocador se da entre John y Samuel, entre Maldonado y todos los personajes.Como con una ouija, se invoca. Se me ocurre que el fantasma invocado es esta naturaleza de la que habla el crítico francés, que aquí es la de los no actores o actores naturales colombianos.
Stiven y Deiby son extras sustanciales. John es un personaje secundario, como buen guía actoral, sin quien nuestro héroe no brillaría. Samuel, sin esconder sus dudas,es sencillo y comprometido en su protagonismo.
Toma 9 de la regrabación.
Entonces, aunque permanece con los pies sobre el suelo, sentimos que Samuel se eleva por los aires y sobre el resto de quienes los observamos, así como lo hace el joven protagonista al final del corto húngaro TheSpectacle (2025). Entramos por un momento en un estado alterno, pero rápidamente volvemos con el polo a tierra. Esa paradoja de suspenderse sin dejar de hacerlo es, quizás, la expresión de dicha naturaleza de los no actores en los cines colombianos.
Parafraseando a Jerónimo Atehortúa, en su lección inaugural del festival de cine Jardín 2025[1]: “Uno de los rasgos característicos del cine colombiano que lo distingue de otros cines es su relación con los actores. Para diferenciarse del melodrama televisivo, particularmente de cómo aparece allí la palabra pues en ella radica el problema, en Colombia recurrimos a otros actores. Por ejemplo, en el cine de Víctor Gaviria, en el que se consolida cierta forma de esta relación actoral, se encontró la poesía en la forma en la que se habla en la calle”.
5.
El fantasma que detectamosgracias al ensamblaje deUn aparato es aquel de los no actores, condición que les permite volar cinematográficamente, al tiempo que cargan toda una historia individual y colectiva. Algo de esa detecciónes ese agarrar pueblo que puede impulsarel levantamiento o elevación del pueblo, de Samuel en este caso.
“¿Te has visto cómo estás, gonorrea?
Ni siquiera te has mirado en un espejo.
(…)
Vos… que me enseñaste a soñar…
(…)
Levántese… acompáñeme… Camine aunque sea con las manos.
Necesito su luz para recuperar el cuerpo de […]
(…)
Pero usted sabe que hay cosas que no mueren con la muerte”.
Fragmentos del parlamento que lee Samuel en Unaparato para detectar fantasmas.
[1]https://www.youtube.com/watch?v=ZuAplw3CQWE Hacia la hora de grabación se encuentran los fragmentos que me tomé el atrevimiento de sintetizar.
