Entrevista a Ángela carabalí

“Soy otra persona después de hacer esta película”

Óscar Iván Montoya

Hay películas que no se filman con cámara, sino con el cuerpo entero atravesando un territorio. Soñé su nombre (2026), es una de ellas. Dos hermanas encienden un carro en Medellín y dejan que la carretera las conduzca a su destino. Van al Valle, al Cauca, persiguiendo la sombra de un padre desaparecido hace años. La ruta es un hilo que las une a comunidades afrocolombianas e indígenas que saben, desde hace siglos, que el duelo también se siembra. No encuentran el cuerpo. No encuentran el rastro. Y sin embargo vuelven. Porque a veces el camino no entrega lo que se busca, sino lo que no sabíamos que necesitábamos: una manera distinta de nombrar la ausencia.

 

Ángela Carabalí no documenta la desaparición como inventario del horror. La filma como quien escucha un río. Su cámara no irrumpe: acompaña. Y en ese gesto funda un hecho histórico que el cine colombiano ya no puede deshacer: es la primera mujer afrocolombiana en dirigir un largometraje documental. Su mirada desmonta la lógica forense que exige un cuerpo para cerrar el dolor y propone otra: la del sueño, la del arrullo, la del territorio como testigo vivo. En el Valle y el Cauca las hermanas no hallan respuestas, hallan voces. Se sientan en cocinas ajenas que se vuelven propias, aprenden que la memoria no es una lápida sino una semilla. La película entonces deja de ser búsqueda y se vuelve siembra.

 

Por eso Soñé su nombre no termina cuando se apaga la pantalla. Termina en cada espectador que entiende que volver transformado es, también, una forma de encontrar. Carabalí nos entrega un cine que huele a tierra mojada y a carretera larga, un cine donde lo político es íntimo y lo íntimo es ancestral. No es solo un documental: es el sueño lúcido de un país que empieza a contarse con sus propias palabras, con sus propios rostros, con sus propias hijas al volante. Y esa es, quizás, la aparición más poderosa de todas

 

Quiero retomar algo que dijiste en el conversatorio que me gustó mucho, y fue que en el periodo de la financiación de tu película, pues fuera de todos los escollos naturales que se le presenta para uno para financiar un documental de corte independiente, hubo algunos momentos en que te desanimaste mucho porque a convocatorias, premios o fondos que a los que habías aplicado, no resultaron, y que llegaste a pensar hijueputa, todo el mundo está haciendo su película, todo el mundo está financiando sus proyectos, pero no pasa nada en ese aspecto con mi trabajo. Pero dijiste que, en el fondo te sirvió mucho, porque te dio tiempo para que las piezas se encajaran, para darle la respiración al trabajo, y como montajista lo sabes, para que el material te hablara y te dijera cómo lo deberías armar. ¿Cómo fue ese momento, cómo le dio más capas de significado a tu trabajo?, y que esa circunstancia, aparentemente adversa, propicio un trabajo de pronto más fluido, sin ese apremio de las entregas, que eso, para ustedes, y para mí que soy periodista, es muy horrible.

 

Me parece muy interesante que te haya llamado la atención este punto, porque siempre es un desafío conseguir los recursos y, a veces, crees que conseguirlos rápido es un digamos éxito, entonces en nuestro caso nos favoreció que esos recursos se tardaran en llegar, porque la película que estaba pensando yo hacer al inicio era una película construida con voz coral, porque en ese momento desconocía que mi historia personal podría ser tan fuerte, poderosa y significativa para ser narrada en una película, entonces, había como una subvaloración de lo que me había pasado a mí, y un desconocimiento de las secuelas emocionales que eso había dejado en mi interior, y de la perspectiva personal que yo podía aportar a través de mi historia, entonces, claro, en el proceso tuvimos varios momentos desafiantes, pero también teníamos como unos empujones increíbles. Al inicio, obtuvimos una beca de un fondo en Francia para escritura, luego nos tardamos como casi dos años en recibirla de la Alcaldía de Medellín, luego tuvimos otra también para escritura, pero increíble, esta era de desarrollo de Estados Unidos, que era una beca exclusiva para directores afro indígenas de algunos países de América Latina y eso, la verdad, que nos permitió entender desde dónde se estaba narrando la película, porque si bien siempre ha sido con una concepción vinculada al mundo espiritual y arraigado a la espiritualidad, también de la comunidad indígena Nasa y afro, entonces aquí hubo más conciencia de que se estaba haciendo eso, y desde qué punto como mujer, hija de un hombre negro que le tocó duro, que no tenía tierras, y que tuvo un montón de puertas cerradas,que él se encargó de abrirlas, y era como si en ese momento a mí me tocara también ir abriendo esas puertas.

… esta era de desarrollo de Estados Unidos, que era una beca exclusiva para directores afro indígenas de algunos países de América Latina y eso, la verdad, que nos permitió entender desde dónde se estaba narrando la película …

Y lo que mencionas de trabajar con las comunidades negras e indígenas, ¿cómo fue ese proceso de acercamiento a las comunidades? porque por tu propia experiencia entiendes, por su misma naturaleza, el cine es muy invasivo, y llega a romper con las dinámicas de los territorios, de las comunidades, ¿cómo vincularon a la comunidad, de qué manera obtuvieron los permisos para estar con ellos?, hasta llegar a vincularlos a la producción, porque me dijiste que antes de que ustedes llegaran tenían productores de campo, gente que les estaba como dando cuenta de la manera como estaban las cosas al interior de las comunidades, informes de cómo estaba la situación de orden público, que es inevitable también estar pendiente de todas esas variables?

 

Fue muy importante poder tener el aval de la comunidad, tanto a nivel físico como a nivel organizativo, espiritual, porque pues íbamos a entrar en su territorio, íbamos a indagar sobre una historia que es la desaparición forzada de mi padre, que podría ser bastante compleja, y por esa razón pues había que entender que ese tipo de sucesos no se van dando de manera casual. Entonces nos tomamos un buen rato en entender sus tiempos y sus procesos, y eso también permitía que yo fuera madurando, y la película también, y si al inicio su perspectivaera un poco distinta, más enfocada como en algo un poco más oscuro y denso, y luego encontramos que había luz de esperanza aun cuando has vivido situaciones difíciles, y la película realmente va hacia allá, entonces con el paso del tiempo fuimos afianzando lazos con la comunidad indígena Nasa, específicamente con Manuel Bautista, quien era nuestro puente con la comunidad, él no sabía que era productor de campo pero justamente él lo era, era ese guía espiritual y ese guía logístico que nos permitió entender cuándo había que parar, cuándo podíamos seguir, cuándo debíamos grabar, cuándo no, y también darle como ese parte de tranquilidad y confianza a la comunidad de que nosotros estábamos haciendo las cosas con las mejores intenciones en el territorio,también teníamos a un gran amigo de mi padre que en la película me anuncia que no vaya al Cauca, que cómo se me ocurre, al inicio él estaba muy molesto, y no quería que fuéramos por allá, y lo que sucedió, finalmente, es queél se unió a acompañarnos, y estaba siempre a disposición para lo que fuera. Como él manejó maquinaria pesada entre los cañaduzales durante muchos años en los ingenios, entonces él entiende muy bien cómo son las dinámicas del territorio y yo, por ejemplo, no iba a grabar a territorio afro sin él porqueconoce a todo el mundo. Todo el mundo recordaba a mi papá, fue una cosa impresionante, y a través del amigo de mi padre nos vinculamos con Villapaz, que es un corregimiento afro de Jamundí, en el Valle del Cauca, que es donde yo soy, y ahí con ellos fue que hicimos la parte afro,ya la parte indígena la hicimos en el norte del Cauca en el resguardo indígena de López Adentro, específicamente en Caloto, Cauca, que es un resguardo que tiene muy clara su organización y su manera de relacionarse con el mundo; entonces, para ellos, la comunicación propia, la organización propia tiene mucho valor, tienen hasta su propia legislación, entonces, son una comunidad muy organizada, con vínculos muy especiales con la tierra y con su proyecto de soberanía alimentaria.

 

Vi en los créditos quetrabajaste con un equipo muy compacto, muy básico ¿con qué criterio lo conformaste? ¿qué te gusta del trabajo de tu fotógrafo Liberman Arango? Te cuento que a Liberman Arango yo lo conozco, eso es mero personaje, un gran profesional con un gran vínculo con las comunidades. Recuerdo cuando estaba entrevistando a Luckas Perro sobre su trabajo de Cantos que inundan el río (2022),y me decía que cuando Liberman llegaba a la selva como que se convertía, ya que fuera de su profesionalismo, tenía un vínculo muy espiritual y muy vivencial con las comunidades donde llegaba.

 

Así es, con el criterio de gente muy talentosa, gente sensible y sencilla, personas en las que yo pudiera confiar mi fortaleza y mi vulnerabilidad, con ese derrotero fue que armamos el equipo de trabajo. Para mí era importante que las mujeres fueran quienes lideraran los equipos las cabezas de equipo, entonces Eloísa Arcila nos acompañó en el sonido directo, Sandra Tabares Duque en la producción, mi hermana Juliana en el guión, investigación y personaje, y yo en muchos roles. Esa era una perspectiva importante, no estábamos en contra de los hombres, pero sí queríamos vincularnos con esa fuerza femenina. Luego, más adelante, tuvimos en el diseño sonoro de nuevo a Eloísa Arcila con Daniel Vásquez de Clap, y también en la mezcla de sonido tuvimos a Guateque Cine, que fue un premio espectacular que ganamos en el BAM.

Para mí era importante que las mujeres fueran quienes lideraran los equipos las cabezas de equipo, entonces Eloísa Arcila nos acompañó en el sonido directo, Sandra Tabares Duque en la producción, mi hermana Juliana en el guión …

Y específicamente con Liberman, estéticamente, ¿qué te gusta de él? porque yo por lo poco que conozco de fotografía, noto siempre es como muy minimalista no es de esos tipos que mueven la cámara frenéticamente, sino que siempre un movimiento está muy justificado, siempredesde una óptica que apoya el espíritu de la película, más que de pronto como el destacar él mismo.

 

Sentí exactamente lo mismo en Cantos que inundan el río, yo no lo conocía como persona, pero había visto su talento para la fotografía, y me había impactado mucho, entonces yo quise conocerlo, saludarlo y contarle de qué iba mi proyecto, y también poder sentir su energía, y ese día tuvimos una conversación en la que él me hablaba de su relación con los sueños, y su relación con las comunidades y con el documental, con la imagen, con el sonido, porque él inició siendo sonidista, haciendo sonido directo, aparte de que él también es realizador, entonces yo encontré muchos elementos que me hicieron sentir segura, y que me hicieron sentir que yo iba a estar acompañada de alguien que iba a tener una conciencia de la imagen, una sensibilidad, y que iba a poder entender este mundo espiritual que se me había abierto. Para mí eso era vital, y Liberman fue la persona que yo seleccioné, podríamos decirlo así, y él aceptó, porque eso es distinto que yo anhelé trabajar con él, y tuvimos la fortuna de coincidir en ese trabajo.

 

Y Eloísa Arcila, la encargada del sonido directo y el diseño sonoro, que me parece muy importante darle como su valor, su realce, porque es bien potente también el trabajo de ella, es un joven valor que ya trabajó con Simón Mesa en Un poeta (2025), es muy joven pero ya trabajó en proyectos bien importantes. ¿De dónde la conocías y digamos cuál fue su aporte y cuál fue el balance que sacaste de esta colaboración tan bella con esta chica tan talentosa?

 

Eloísa fue una recomendación. Yo estaba en esta búsqueda de mujeres sensibles, talentosas, con fuerza, y llegó Eloísa, entonces ahí nos conocimos, y ella estaba como muy dispuesta, y también sentí como un espíritu muy sencillo, ella es muy tranquila, sabe escuchar muy bien, y esta era una película para poder estar como en calma, y activarse en el momento en el que fuera necesario, y eso fue lo que yo sentí cuando tuvimos nuestras primeras conversaciones;entonces, con Sandra Tabares Duque, la productora, al igual que mi hermana, que con ellas fue con las que decidimos la conformación del equipo, fue como un sí rotundo a Eloísa.

 

Y ya que mencionaste a tu hermana Juliana, que es una parte muy importante dentro de la película, pues es coprotagonista, coguionista, tu hermana de sangre y de luchas en la carrera artística. ¿Por qué era tan importante que ella estuviera en Soné su nombre?

 

Yo me vine a hacer la universidad acá a Medellín desde el 2003, entonces llevo muchos años viviendo en Medellín, mi hermana ha vivido en diferentes partes, pero nunca ha vivido en Antioquia, pero hemos estado siempre trabajando de manera remota en todos los proyectos, juntas hicimos Pregoneros de Medellín (2015), que es un documental interactivo sobre las personas que venden cantando en las calles, Pregoneros también lo hicimos con mi otro hermano y con Thibaut Durand, un programador francés, nos unimos para hacer este proyecto

 

¿Tu hermano también es artista?

 

Mi hermano es músico, y Juliana tiene un especial talento para la escritura, bueno, tiene muchos talentos, pero ese es muy destacado y se complementa muy bien con los míos, entonces con mi hermana empezamos a pensar cómo podríamos estructurar justamente esta película, y hacer la investigación, y con ella todo el tiempo estamos discutiendo, analizando, conversando, esos son como sus roles principales, la escritura y la investigación, pero ella hace producción de campo todo el tiempo, asistencia de producción, asistencia de dirección en algunos momentos, sí está siempre ahí muy firme y, justamente, pues esta era una película que es un viaje, un viaje por carretera, y pues yo no soy la heroína para irme sola a un lugar que podría ser complejo, y le pedí a mi hermana compañía, y ella estuvo firme, vino conmigo, aunque para ella el sueño no era una pista contundente para encontrar a mi padre, ella al principio era un poco escéptica, y poco a poco fue transformando como su percepción de lo onírico, ya que después de una experiencia de esa inmersión en las comunidades uno no regresa siendo el mismo.

Mi hermano es músico, y Juliana tiene un especial talento para la escritura, bueno, tiene muchos talentos, pero ese es muy destacado y se complementa muy bien con los míos …

¿Y de qué manera te marcó también haber estado allá y haber emprendido ese viaje?

 

Soy otra persona después de hacer tanto el viaje como la película. Después de todos esos años de construcción de la película, siento que era una persona un poco más temerosa, antes no creía tanto en mi intuición, y ahora es algo muy fuerte que me guía, y logré sobrepasar muchos obstáculos, muchas dificultades, muchos retos, pero siempre tuve una fuerza increíble que me acompañaba, y percibo que después de esta película, siento esa fuerza y esa intuición más vivas,  también encuentro que el mundo espiritual es paramí la verdad, es mi realidad,  el vínculo que establecí con lo espiritual es mucho más contundente, mucho más fuerte, y también con los sueños, siento que hay unas revelaciones muy claras que se dan a través de muchos elementos, de muchas señales, pero que a veces uno las ignora, y yo ahora estoy mucho más aguda.

 

No podemos terminar esta charla sin hablar de Sandra Tabares, que tal como lo explicaste, fue un elemento muy importante en todo este proyecto. ¿Quién es Sandra y cómo se armó esa juntanza, pues sabemos que para rodar un proyecto se necesita talento y creatividad, pero, al mismo tiempo, se requiere planificación, estructura, la parte de producción que a mí me parece un trabajo muy difícil, y qué bueno tener a alguien que esté dispuesto a encararlo con lo mejor de sus talentos y sus voluntades?

 

Sandra y yo compartimos la producción. A Sandra la conocía de dos proyectos en particular, uno es The Quipu Project, que es un proyecto transmedia que se hizo en Perú, entre Perú y Reino Unido, y luego otro que fue La parábola del retorno(2017), ella es la productora de esa obra que a mí me impactó tanto, de Juan Soto. Ella también me había conocido a través de Pregoneros de Medellín, hasta que fue mi profesora en la Universidad UPB, en la maestría de cine documental, y a mí me gustó su manera de ser, yo la sentí como tan tranquila, la sentí sencilla, sentí que en ella podría como haber sabiduría emocional, digámoslo así, entonces yo la invité a ser parte de este proyecto, y ella en ese momento estaba muy ocupaba y me dijo que no podía, y yo como soy persistente, la esperé un año, fui acercándome hasta el día que ella me dijo que sí. A partir de ahí, ella empezó a acompañarme hasta el día que me dijo que sí, y ahí estamos juntas hace ya cinco años, y con ganas de participar en otros proyectos.

 

Soñé su nombre es un universo expandido en donde tenemos varias plataformas pensadas para diferentes tipos de públicos, una video danza interactiva pensada como una experiencia museográfica basada en la canción original de la película, que valga la redundancia, la hizo Juancho Valencia, el maestro admirado que me cumplió un sueño al hacer tanto la banda sonora de la película como la canción original que se llama Te llevo en mi corazón, y que la pueden encontrar en plataformas de audio.

Soñé su nombre es un universo expandido en donde tenemos varias plataformas pensadas para diferentes tipos de públicos, una video danza interactiva pensada como una experiencia museográfica basada en la canción original de la película …

¿Y cómo llegó Juancho a este proyecto, eran amigos o se conocían del medio artístico, y cómo lo interesaste y lo enganchaste para que estuviera ahí?

 

Ya éramos amigos, y también soy cercana a varias de sus amigas y chicas con las que él trabaja en Berlín, entonces tuve la fortuna que mi primer proyecto,Pregoneros de Medellín, también participó a través de la canción original, entonces pues eso se había dado esa vez, pero yo no sabía si iba a poder volver a tener algún día la posibilidad de que Juancho se vinculara a mi proyecto, y él me lo dijo en el 2019 que sí, que él iba a hacerme una canción, pero del 2019 al 2024, en el que se cuajó el proyecto, pasaron muchos años y él, sin embargo, cumplió con esa promesa, y la verdad que me siento muy muy muy honrada por ello.

 

La última pregunta es que tu película ha sido promocionada como el primer largometraje documental de una mujer de descendencia afro, y yo pienso en las otras mujeres que estuvieron en la brega por el cine colombiano antes incluso de que nacieras, y menciono a Camila Loboguerrero, que murió el año pasado, en 2025, que fue la primera directora de un largometraje,en Diana Bustamante, que la mencionamos ahora, en Libia Stella Gómez, que es una guerrera, pero ahora te asocio, sobre todo por este trabajo, con Marta Rodríguez, con la maestra Marta Rodríguez. ¿Qué tipo de referente es para tu trabajo Marta Rodríguez? No sé si ha moldeado de alguna manera tu obra o emocionalmente es inspiradora ¿Cuál es tu relación con ella?

 

Inspiración, respeto, admiración total por ella, que en estos momentos sigue creando ¿no? y me encantaría proyectarme así. Obviamente que conocí su obra cuando estaba en la universidad y luego decidí verla porque ella había llegado al territorio del norte del Cauca pues muchos años antes que yo, y entonces yo la quise ver, y de hecho yo le hice un homenaje a ella hay un momento en que creo que es Nuestra voz de tierra, memoria y futuro (1981) en el que los trabajadores levantan sus herramientas, y yo hice esa toma para la película y luego por cosas de la vida esa toma salió, pero esa toma la usé recientemente en el videoclip porque la canción original hicimos un video musical que pueden encontrar en YouTube, y ahí está ese guiño a la obra de la maestra.